01/08/2012  |  

Acuerdan bajar la tensión diplomática con Uruguay (tensión similar a la del conflicto Botnia)

Por Alberto Armendariz
BRASILIA.- "Hay avances, va a ver avances", afirmó ayer a LA NACION el presidente de Uruguay, José Mujica, al referirse a las conversaciones que en las últimas horas tuvieron él y funcionarios de su gobierno con las autoridades de la Argentina para frenar la escalada de tensión en las relaciones bilaterales a raíz de la cuestionada licitación para el dragado del canal Martín García en el Río de la Plata.

Acababa de tener una reunión reservada con Cristina Kirchner en medio de la Cumbre del Mercosur, en la que, según fuentes de los dos gobiernos, hablaron en tono descarnado. No llegaron a una solución de fondo, pero sí acordaron bajar el tono de la disputa y dejar de discutir en público sobre el tema.

"Hablamos con todos. Pero yo no voy a decir más nada porque después nos enredan todo", se excusó de dar más detalles Mujica, antes de volver a Montevideo. Desde que el Tribunal de Cuentas de Uruguay reveló "irregularidades" en un informe de auditoría que analizó el proceso de negociación de la binacional Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) con la empresa Riovia-Boskalis para el dragado del canal Martín García, las cancillerías de ambos países cruzaron fuertes acusaciones que llevaron la relación bilateral a una tirantez no vista desde el conflicto por la papelera Botnia.

El ex embajador uruguayo Francisco Bustillo apuntó que había sido objeto de un supuesto intento de soborno por parte del ex vicecanciller argentino Roberto García Moritán y del empresario Sergio Cetera, responsable comercial de Riovia, subsidiaria de la holandesa Boskalis, encargada desde 1997 del dragado del canal, aunque su contrato venció en 2006 y fue prorrogado hasta ahora sin una nueva licitación. Según funcionarios uruguayos, el gobierno argentino demoró el nuevo proceso de concesión para favorecer la extensión del contrato de Riovia-Boskalis.

En enérgicos comunicados, el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, negó las imputaciones y anunció unilateralmente la suspensión del proceso de licitación que estaba en marcha, situación que perjudica los intereses de Uruguay para que se continúe con el dragado y se profundice a 34 pies, elemento esencial para el comercio marítimo uruguayo.

Los representantes uruguayos ante la CARP decidieron seguir adelante con el nuevo proceso de licitación, y el lunes, cuando se presentaron las ofertas para el nuevo contrato, la parte argentina cuestionó la presentación de Riovia-Boskalis, pero aceptó las ofertas de las otras tres compañías interesadas: Dredging International, Van Oord y Jan de Nul N.V.

Ante la pulseada rioplatense, el presidente Mujica dijo que no era saludable que las cancillerías estuvieran contestándose por medio de la prensa y confió en poder resolver la cuestión con un encuentro personal con la presidenta Cristina Kirchner en la cumbre del Mercosur que se hizo ayer en Brasilia y en la que se dispuso el ingreso de Venezuela en el bloque regional (ver página 6).

Sin embargo, las conversaciones que según Mujica confió a LA NACION que existieron no se hicieron públicas. Incluso se buscó un momento en el que la prensa no pudiera percibir que los dos presidentes se reunían. Los diplomáticos argentinos negaron que hubiera existido la bilateral. Y tanto Timerman como la presidenta Cristina Kirchner y el canciller uruguayo, Luis Almagro, se negaron a hablar sobre el tema en público.

Según pudo reconstruir LA NACION, Timerman y Almagro discutieron anteanoche el asunto, que luego fue abordado por los mandatarios en una conversación aparte del encuentro con los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y de Venezuela, Hugo Chávez. Fuentes del gobierno argentino dijeron que fue una charla tensa, con reclamos enérgicos de las dos partes. "La reunión existió, pero se acordó que lo conversado quedara completamente reservado", reveló a LA NACION un allegado a las negociaciones que requirió el anonimato.

Según la misma fuente, el gobierno argentino está molesto por cómo Uruguay abordó el asunto desde el primer momento, a través de la prensa, y exigió reserva absoluta para que las negociaciones avancen y se pueda poner una fecha para una reunión específica sobre la cuestión. Del lado uruguayo parecen haber aceptado las condiciones y prefieren ahora mirar hacia adelante.

"Lo que Uruguay quiere es que este conflicto se resuelva de la mejor manera posible, cuanto antes y en mutuo beneficio de las partes. La Argentina y Uruguay tienen un matrimonio de 200 años, es normal que haya enojos, rispideces y recelos, pero no podemos permitir que ésa sea la base de una relación que tiene que continuar por muchísimos años más", destacó un diplomático uruguayo.

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