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| Acuerdo para controlar Botnia y cerrar el diferendo (asambleístas disconformes). De Ángeli: “si hay veto, el 2008 va a quedar chiquito" |
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| Los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner, y de Uruguay, José Mujica, acordaron la implementación del monitoreo ambiental conjunto en la planta de la pastera UPM (ex Botnia) y en el Río Uruguay, como lo establecía el fallo de La Haya. |
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GUSTAVO VELTRI Buenos Aires ()
El acuerdo también incluye el control en establecimientos industriales, agrícolas y centros urbanos que vuelquen efluentes al río.
El acuerdo, asimismo, establece que los monitoreos se podrán hacer dentro de los establecimientos, y hasta un máximo de 12 veces al año; el primero se hará en la desembocadura del río Gualeguaychú en el Río Uruguay y en las instalaciones de la pastera finlandesa.
Con este acuerdo, Cristina y Mujica intentarán cerrar el conflicto ambiental y retomar la agenda bilateral. Los asambleístas de Gualeguaychú (que levantaron por 60 días el corte de la ruta 136) tomaron con cautela el anuncio oficial, y anoche se reunieron para analizarlo punto por punto (ver aparte).
“Con Mujica siempre tenemos muy buena onda y la verdad es que le encontramos la respuesta a un problema de años que teníamos que superar”, dijo Cristina anoche en un contacto con periodistas en la Casa de Gobierno. “Cuando estoy en Montevideo me parece que estoy en una calle de Buenos Aires: nada pueda separarnos”, completó Cristina.
Mujica llegó a la Quinta de Olivos poco antes de las 15, y la charla se extendió durante casi dos horas. Tal como adelantó este diario en su edición de ayer, la reunión se armó a contrareloj, ya que la etapa diplomática estaba agotada y era necesario que fuesen los presidentes quienes cerraran la letra chica del convenio.
En el acuerdo, Argentina logró incluir el monitoreo dentro de la planta de UPM, mientras que Uruguay pidió extender los exámenes ambientales también a los centros urbanos (ver aparte). Entre los puntos salientes se estableció que en 30 días se pondrá en marcha un comité científico con dos especialistas de cada país, escogidos por cada gobierno, que funcionará bajo la órbita de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Los controles de la margen izquierda del río la hará Dinama (Dirección Nacional de Medio Ambiente uruguaya), mientras que en la margen derecha será la Secretaría de Medio Ambiente nacional. En ambos casos siempre estarán supervisados por el comité de la CARU. La autoridad de aplicación de cada país será quien se encargue de extraer dos muestras, ya que una se las quedará el cuerpo de científicos.
Asambleístas
Los asambleístas dejaron entrever que hay puntos con los que no están de acuerdo, por lo que anoche iban a analizar el convenio antes de decidir los pasos a seguir.
“No hay que apresurarse, pero hay cosas del acuerdo que no cierran, principalmente que no haya un monitoreo continuo”, señaló Jorge Fritzler, integrante de la asamblea ambiental.
En esa línea, José Pouler, otro de los asambleístas de Gualeguaychú, también se mostró disconforme con el acuerdo y admitió sentirse “triste”.
El acuerdo compromete mucho más a la Argentina que a Uruguay
Ignacio Miri, Editor de Política ()
Hay una buena noticia: dos científicos argentinos podrán ingresar a la planta de UPM (ex Botnia) a controlar si la controvertida papelera vierte líquidos o gases contaminantes al río Uruguay o a su zona de influencia. Hay una mala noticia: no se sabe cuándo ocurrirá esa novedad tan ansiada por los defensores del medio ambiente. Podría ocurrir en un mes o en un año.
Hay otra buena noticia: los científicos argentinos podrán ingresar un máximo de doce veces por año a ese establecimiento, con lo cual se podría controlar la planta una vez por mes. Hay otra mala noticia: no existe un mínimo de visitas anuales a esa fábrica, con lo cual –sin transgredir el máximo de doce visitas anuales– se podría ingresar once, ocho, seis, dos o una vez por año. La matemática indica que incluso se podría ingresar cero veces, pero a quien piense así le dirían que es un mal pensado.
Hay otra buena noticia más: los científicos argentinos podrán conseguir muestras de líquidos y gases en la propia pastera. Hay otra mala noticia más: las muestras serán tomadas por funcionarios uruguayos donde y cuando ellos lo decidan.
Todos esos datos surgen de lo que quedó escrito y de lo que no quedó escrito en el tratado que ayer firmaron Cristina Kirchner y José Mujica en Olivos para monitorear la contaminación en el Río Uruguay con un comité científico de cuatro expertos (dos argentinos y dos uruguayos) en el marco de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU).
El documento es histórico porque introduce la preocupación ambiental en el manejo de una enorme área de frontera, un tema que no estaba contemplado en el estatuto de la CARU. Es histórico además porque busca terminar el diferendo por Botnia. También es muy importante porque pone por escrito lo que pretenden hacer Argentina y Uruguay con el río que los separa y los une. Si los defensores del medio ambiente lo leen con atención, verán que el texto es revolucionario, pero no tanto por el control sobre Botnia –una empresa que desde su inauguración sabe que está en la mira de un país entero y de ecologistas de todo el mundo– sino por la cantidad de recaudos que obligará a tomar de este lado del río. Allí dice que podrán controlarse los establecimientos agropecuarios, las industrias y los centros urbanos. Cualquiera que mire un mapa podrá ver que del lado argentino hay más desarrollo industrial, y –sobre todo– ciudades más pobladas que en la costa uruguaya. No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que el Gobierno uruguayo está facultado para revisar qué comportamiento ambiental tienen los ciudadanos de Gualeguaychú, que tantos dolores de cabeza provocaron a Montevideo –y a la empobrecida Fray Bentos– ya que puede solicitar, por ejemplo, el monitoreo de las cloacas o de cualquier líquido o gas que salga desde la ciudad entrerriana hacia el río.
Todo indica que Uruguay no echará mano a la amplia variedad de herramientas que le concede el magnánimo gobierno argentino en el acuerdo presentado ayer para empeorar la relación bilateral: Montevideo necesita más de Buenos Aires que Buenos Aires de Montevideo. Eso quedó en evidencia en la larga lista de pedidos que trajo Mujica a su primer encuentro con Cristina. Pero si quiere, Uruguay tendrá a mano un documento que le servirá en el futuro para contestar –al menos en los papeles– muchas de las protestas argentinas.
Alfredo De Ángeli: “Si hay veto, el 2008 va a quedar chiquito”
El director de Federación Agraria (FAA) de Entre Ríos, Alfredo De Ángeli, manifestó su convencimiento de que la mesa de enlace logrará consensuar un proyecto único de baja de retenciones con segmentación por escala productiva. Y consideró indispensable que esa iniciativa surja del sector productivo para luego discutirse y sancionarse en el Congreso.
En declaraciones a El Cronista, el líder de los productores autoconvocados, además, alertó que si la presidenta Cristina Kirchner veta una ley de esas características “el 2008 va a quedar chiquito”, en alusión a la pelea, con cuatro meses en las rutas, que protagonizó hace dos años el sector rural contra el Gobierno por las retenciones móviles.
De Ángeli manifestó que después del 24 de agosto, cuando caen las facultades delegadas, “todo va a ser distinto porque vamos a recuperar la República” y puntualizó que el sector rural coincide “en que las retenciones no tienen que existir, porque son el método más antifederal que existe”. Pero, puntualizó, que la tarea en el Congreso debe pasar ahora porque, “mientras existan las retenciones, haya segmentación para ir saliendo de a poco, con una transformación del impuesto a las Ganancias, que pague todo el mundo y que pague más el que más tiene”.
Puntualizó que el Gobierno “se envició con las retenciones” en los últimos años y que de una cuestión de emergencia “hicieron un sistema de gobierno que ha empobrecido a los pueblos del interior”.
El dirigente federado reseñó que los productores “están peor” que en 2008, porque “los costos subieron mucho y los precios son los mismos que hace tres años”. Además, indicó que si bien con el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, mantienen buen diálogo, “las soluciones estructurales siguen sin llegar”. Y se quejó de que todavía no se hizo efectiva la devolución de las retenciones al trigo, anunciadas en septiembre del año pasado.
Respecto de sus aspiraciones políticas, De Ángeli dijo que si bien sueña con ser gobernador entrerriano cree que 2011 no será su momento. “Sería una traición a mis federados”, dijo. Y planteó que si el presidente de FAA, Eduardo Buzzi, decide pelear la gobernación de Santa Fe, “ya avisé que a los muchachos que les corro” la sucesión. |
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