18/01/2011  |  Afectó a dos viviendas

Realizaron denuncia penal por la caída de una pared del octavo piso

Los demandantes exigen que la Justicia investigue las responsabilidades de los dueños del terreno donde se construye el edificio, la empresa constructora y la Municipalidad de Paraná a la cual también enviaron una nota.
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La pared se derrumbó de un octavo piso de un edificio en construcción.
Foto: La pared se derrumbó de un octavo piso de un edificio en construcción.
Luego del desprendimiento de una pared que estaba en “proceso” de construcción, en el octavo piso del edificio de calle Victoria al 200, los vecinos realizaron la denuncia penal y enviaron una nota a la Municipalidad de Paraná por la cual se le pide explicaciones, en forma urgente, a los dueños del terreno, los responsables de la construcción y los funcionarios de la comuna. Según lo manifestado por los vecinos afectados por el derrumbe, la denuncia penal tiene por fin que se investigue si se ha cometido un delito a raíz del grave hecho ocurrido el domingo, que por poco no fue tragedia. Puntualmente los demandantes exigen que la Justicia investigue las responsabilidades de los dueños del terreno donde se construye el edificio, la empresa constructora y la Municipalidad.

A las 7.30 del lunes, Diana Mangia una de las vecinas más afectadas por el derrumbe, ya había presentado la carta en la Mesa de Entrada de la Municipalidad.
La caída desde el octavo piso de una importante cantidad de ladrillos no mató a nadie de casualidad.

Buscando confirmaciones oficiales, este diario se comunicó con el arquitecto Eduardo Loréfice, subsecretario de Planificación de la Municipalidad para saber qué medida iba a tomar el Estado. A mitad de mañana el funcionario no estaba al tanto de lo que había sucedido. En donde tampoco estaban muy informados de lo que había ocurrido era en el Colegio de Arquitectos de la provincia de Entre Ríos. La arquitecta Liliana Cicarelli dijo desconocer lo sucedido. Además aclaró que el Colegio “no brinda informes oficiales cuando pasan este tipo de accidentes”.

Quien se mostró consternado por lo sucedido y a su vez aliviado porque “afortunadamente” solo fueron daños materiales fue el arquitecto Alejandro Fenes, uno de los responsables de la obra. “En un momento así no hay muchas palabras que decir. Por suerte ya hablamos con los vecinos y nos comprometimos a realizar todos los arreglos”, aseguró.

Los pedazos de ladrillos que cayeron desde el octavo piso destruyeron el techo de la cocina de la casa en donde viven las hermanas Villalba, de 60 y 68 años de edad. El lunes al mediodía no estaban en el hogar.

A Diana Mangia le destruyeron parte de un patio que había remodelado hace un año. “La empresa constructora nos quería arreglar todo hoy (por el lunes) pero les dijimos que vamos a pedir un presupuesto por nuestra parte”, aseguró Mangia.

El subsecretario de Planificación de la Municipalidad Eduardo Loréfice confirmó que los inspectores de la Dirección de Fiscalización de Construcciones Urbanas (que están a su cargo) visitan habitualmente las obras que tienen más de un nivel.

El funcionario aseguró que en lo que va de la gestión del intendente José Carlos Halle “nunca se cobró una multa a un edificio porque no cumpliera con las condiciones de seguridad”.

Loréfice detalló que “no son muchas las obras como para no llegar a controlarlas” haciendo referencia al importante número de construcciones que se están realizando en la capital provincial.

En realidad, basta con recorrer algunas construcciones en el centro de la ciudad para encontrar condiciones de seguridad al menos, precarias. Uno de los ejemplos más grandes se puede tomar en una sola arteria. Calle Buenos Aires que luego cambia su nombre por Pellegrini es un muy fiel reflejo.

Cada obra que comienza, por lo visto, tiene la potestad de anular las veredas para el paso de los peatones. Todo el mundo tiene que caminar por la calle o simplemente cambiar de acera.

Una muestra es la construcción del shopping center en el mercado central que, desde hace meses, dejó sin veredas a todas las cuadras que rodean el edificio.

El sector más perjudicado es el que da justamente a calle Pellegrini. A 100 metros aparece otro ejemplo, en la misma calle, entre Paraguay y Montevideo. Una construcción no tiene ningún tipo de señalización y en la otra, por lo menos, intentar poner unos conos de “seguridad”. “Una de las exigencias de seguridad es
la que busca proteger al peatón. Por eso exigimos los muros perimetrales”, confirmó Loréfice sobre las medidas que solicitan.

Claro que la responsabilidad de los profesionales que están al frente de las obras es fundamental para que no ocurran accidentes.

En Paraná es muy común observar construcciones valuadas en millones de pesos y que no cumplen con las condiciones mínimas de seguridad. Es más, las señalizaciones muchas veces, están sostenidas por palos muy precarios. Es habitual observar cintas de “seguridad” enganchadas en tanques viejos.

La Municipalidad castiga a los infractores labrando un acta en donde se informa al responsable de la obra que “no está haciendo las cosas como se debe”. La reprimenda no pasa de un papel firmado. Nadie paga multas por no cumplir con las medidas adecuadas. Los vecinos del edificio de calle Victoria están preocupados por lo que puede volver a pasar. Mientras que los responsables de la obra confirmaron que en seis meses estarían finalizando los trabajos.

Lo cierto es que hasta el lunes se observaba que no estaban las “bandejas de seguridad” que exige la Municipalidad para los edificios que tienen más de un nivel.

Por lo pronto la construcción estaba parada y nadie confirmó la fecha de reactivación.

En la Dirección de Fiscalización de Construcciones Urbanas, adelantaron que uno de los funcionarios que está a cargo del área, teniendo en cuenta que el director Marcelo Dellepiane está de vacaciones, se había presentado cerca del mediodía a inspeccionar la obra.

Los vecinos explicaron que “nadie” de la Municipalidad se había comunicado con ellos. En cambio, representantes de la empresa constructora, se hicieron presentes para recoger los escombros.

Ahora, en la Paraná de las construcciones verticales, se deberán tomar mayores medidas de seguridad para no seguir dependiendo de la suerte.
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