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Domingo 17 de junio de 2018
Un día del padre especial para Willy: el drama que vivió su hija y que lo retiró de fútbol por seis meses (historia del arquero entrerriano)
Caballero

Willy Caballero vive un día del padre muy especial, pese a no poder pasarlo a tiempo completo junto a sus dos hijas, a quienes pudo ver algunas horas. Es que, a los 36 años, se encuentra concentrado disputado su primer Mundial con la selección argentina. Sin embargo, cada "feliz día, papi" de su hija mayor, Guillermina, es un mimo al alma para el arquero. No es para menos: ella venció a un cáncer de retina en 2006, cuando apenas tenía cuatro años. Después de atravesar ese drama, al N°23 del conjunto nacional cambió su filosofía de vida: ahora se trata de disfrutar cada momento.

Aquel mal recuerdo fue un punto bisagra en la carrera del Willy, que por aquel entonces jugaba en Elche, de España. Apenas se enteró, avisó a su club que se iba y dejó de jugar. "Mi mujer fue la que se dio cuenta de que algo pasaba en su vista, y un estudio descubrió el tumor, que era bastante grande. Cuando nos enteramos decidimos dejar todo y volvernos al país. Nos vinimos porque nos dijeron que acá estaba el doctor Julio Manzitti, que es de los mejores del mundo en esa especialidad", le contó Caballero al Gráfico, en 2013.

Fueron seis meses de angustia fuera de las canchas. Pero no porque no podía jugar, sino porque su hija le ponía el cuerpo a una enfermedad poco común. "Lo que le encontramos a Guillermina es un caso de no sé cuántos millones. Nos pusimos en contacto con muchos padres. Es increíble (se emociona) que pase esto a alguien tan pequeño. Nos tocó a nosotros sufrirlo. Fueron seis meses muy duros. A mí me tocó dejar el fútbol. Si no, no habría sido posible estar cerca de ella y de mi mujer, que lo necesitábamos", confesó en diálogo con La Opinión de Málaga.

Durante ese tiempo, Caballero aceptó la invitación de los seleccionado juveniles para entenarse en el predio que la AFA tiene en Ezeiza. "Tengo mucho que agradecerle a gente de la selección que me llamó para entrenar, al cuerpo técnico de José Peckerman y me dieron fuerza y motivos para seguir jugando, y a la gente del Arsenal, que me trató muy bien", agregó. ¿Por qué Arsenal de Sarandí? Después del primer semestre sin fútbol, Willy se sumó al plantel del equipo de Julio Grondona, en donde jugó un semestre: fueron 13 partidos, en los que recibió ocho goles.

Guillermina superó el cáncer, pero no pudieron salvarle el ojo, ya que el tumor estaba bastante avanzado. Estuvimos cinco años con controles, y ya está curada. A veces te doblás un tobillo y decís 'ay, me duele, no puedo entrenarme'. Pavadas. Yo la veía a ella que salía de quimioterapia, que es algo que te deja tres días de cama, y llegaba a casa y quería saltar, jugar todo el tiempo. Es cuestión de ser positivo en la vida".

"Desde que pasó ésto, disfruto mucho más cada cosa que hago y establecí desde entonces otras metas. Ganar títulos o dinero quedó en un segundo plano. Yo quería disfrutar del fútbol y de mi hija. Fue un punto de inflexión para entrenarme mejor y dejar de ser egoísta, de pensar sólo en mi bien individual", añadió el ahora arquero de la selección argentina.

Con el tatuaje de la Virgen de Santa Lucía, la patrona de la vista, en su brazo y con la visitas de sus hijas a la concentración. Caballero vivió un Rusia un día del padre más que especial. ¿El resultado contra Islandia? Es anecdótico. "Uno no necesita esos golpes para darse cuenta de las cosas que valen la pena, pero pasa. Te hacés más fuerte, más valiente, mirás la vida distinto".