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Viernes 22 de junio de 2018
Aborto en el Senado: el PJ acusó a Michetti de "maniobras dilatorias" (referencia a senador entrerriano)
GabrielaMichetti

La vicepresidenta Gabriela Michetti dio ayer el primer paso del debate sobre la despenalización del aborto y ya gatilló furia en el PJ. En su facultad de titular del Senado giró la iniciativa votada la semana pasada en Diputados a las comisiones de Salud, que será la cabecera del plenario; y de Justicia y Asuntos Penales; Asuntos Constitucionales; y Presupuesto y Hacienda.

Michetti se diferenció así del pedido realizado el jueves pasado -mismo día que se aprobó el proyecto en Diputados- por el jefe del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, quien había solicitado el pase por las comisiones de Justicia y Asuntos Penales -cabecera-, y de Salud.

"Este giro obedece a una posición personal de la vicepresidenta con la finalidad de prolongar el debate indefinidamente. Configura una actitud dilatoria tendiente a obstaculizar el dictamen y la llegada al recinto de la despenalización del aborto", disparó anoche Pichetto al enterarse de la decisión de Michetti.

Además, el jefe del justicialismo senatorial dejó claro que si bien el giro de los proyectos a las comisiones es una atribución de la presidencia de la Cámara, "siempre es producto del diálogo y el consenso con los otros bloques, cosa que en este caso no ha ocurrido", y agregó: "En la Cámara de Diputados no fue girada ni a la Comisión de Asuntos Constitucionales ni a la de Presupuesto y Hacienda. Esta iniciativa se trata claramente de una temática de salud y de justicia".

Con esta definición ejecutada queda otro punto importante -y también de conflicto- por negociar entre los jefes de bloque: la fecha de aterrizaje de la iniciativa en el recinto. Al tratarse de una discusión transversal, senadores de distintas bancadas a favor del texto que vino de Diputados buscan votar el 11 de julio -ayer se alejó esta posibilidad- mientras que quienes lo rechazan apuntan como mínimo al 8 de agosto, tal como contó anteayer Ámbito Financiero. Incluso, los últimos no irán por el descarte del texto, sino por la modificación para que vuelva en segunda revisión a la Cámara baja.

Las comisiones en cuestión están comandadas por el radical Mario Fiad (Salud), el peronista Pedro Guastavino (Justicia y Asuntos Penales), el PRO Esteban Bullrich (Presupuesto y Hacienda) y el justicialista Dalmacio Mera (Asuntos Constitucionales).

"Seguramente se van a oír a instituciones que expondrán su punto de vista sobre el tema en reuniones menos numerosas que las de Diputados. Nosotros creemos que es un tema que mejor se trate rápido, sin patear la pelota fuera ni con jugadas políticas. Calculo que a principios de agosto es posible que estemos en condiciones de tratarlo", aseguró anteayer el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, quien hará tándem con Michetti para frenar el embate a favor del aborto.

Horas antes del giro a cuatro comisiones realizado por Michetti el jefe del PRO en la Cámara alta, Humberto Schiavoni, manifestó: "Vamos a empezar a tratarlo la semana que viene (...) Nos llevará por lo menos entre 45 y 60 días como máximo". El legislador misionero también pidió separar la discusión "de las convicciones religiosas, de las cuestiones confesionales y abordarlo como lo que es, un problema de salud pública y de los derechos de la mujer".

El senador del PRO también dijo en declaraciones a Télam que "la criminalización del aborto fue un fracaso, fueron muy pocos los casos que llegaron a los estrados judiciales y a la vez impidió que miles de mujeres se puedan realizar esta práctica de manera que no comprometan ni su vida, ni su capacidad reproductiva".

Una vez que avance el debate en las comisiones, cada una de las cuatro deberá estar de acuerdo de manera individual a la hora de firmar dictámenes. En Diputados la metodología es distinta y un poco más fácil, ya que se da a partir de la sumatoria de firmas totales de las comisiones intervinientes tanto para avalar, rechazar como modificar un proyecto. Para ambos casos, claro está, con quórum en cada una.

Tanto los senadores que avalan el proyecto de Diputados como los que rechazan la iniciativa aseguran estar cerca de los 30 votos, lo cual deja a 12 legisladores como la llave para arribar al mínimo de 37 voluntades que significan no depender de nadie extra para el quórum y para el momento de la definición en el recinto.