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Martes 10 de julio de 2018
Aborto y crisis tiñeron los actos por el 9 de Julio (gobernador entrerriano pidió unidad)
VidalAborto

La dura embestida de la Iglesia contra el proyecto de legalizar el aborto y, además, la crisis que derivó en el retorno de la Argentina al FMI se colaron ayer en las celebraciones por el Día de la Independencia y en los tedeums desplegados en las provincias.

Las instantáneas se repitieron en distintos puntos del país y fueron un correlato del acto central que encabezó Mauricio Macri en Tucumán, donde reconoció que hay "temas de la propia gestión" entre los motivantes de "la tormenta" que golpea a los argentinos. Y que incluyó un tedeum -al que no asistió el Presidente- donde el arzobispo Carlos Sánchez enfatizó que la legalización del aborto "es la muerte de un inocente, de un niño y de un argentino".


La arenga de Sánchez se replicó en los tedeums del resto de las provincias, y en varios distritos se dio de la mano además de la irrupción en la Iglesia de activistas anti aborto, portando carteles alusivos y pañuelos celestes.

Una de las escenas más representantivas se vivió en la catedral de La Plata, donde el nuevo arzobispo, Víctor Fernández -sucesor del polémico Héctor Aguer-, aseveró que "el valor del ser humano no es negociable". Cuando se retiraba del lugar, un grupo de militantes contra el aborto irrumpió -con pañuelos y globos celestes- para reclamar a viva voz, bajo la consigna de "Sí a la vida, no al aborto", que el Senado nacional no convierta en ley el aval que la iniciativa obtuvo ya en la Cámara de Diputados. Y el propio Fernández instó a Macri a vetar la potencial norma.

El arzobispo tampoco esquivó el crítico escenario económico y financiero. "La devaluación está licuando salarios y ahorros", aseveró, ante la presencia de Vidal (quien ayer volvió dar un guiño contra el aborto legal, al sacarse una foto con un pañuelo celeste) y del intendente Julio Garro, también del sello Cambiemos.

Las posturas críticas contra la legalización del aborto de Sánchez y Fernández se multiplicaron, previsiblemente, en los tedeums que encabezaron, entre otros, el obispo Miguel Ángel D´Aniballe en Santa Cruz, los arzobispos Carlos Ñañez en Córdoba y Andrés Stanovnik en Corrientes, y el obispo diocesano de Catamarca, Luis Urbanc. "¿Quién nos exige ahora declarar la pena de muerte sobre un inocente?", se preguntó, por caso, Stanovnik.

En los actos oficiales por el 9 de Julio, en paralelo, la crisis económica y financiera tiñó parte de los discursos de los gobernadores.

"La Patria está atravesando momentos difíciles, el acuerdo con el FMI nos obliga a un esfuerzo conjunto", señaló el chaqueño Domingo Peppo. "Esto nos tiene que encontrar a todos unidos, trabajando para poder resolver los problemas que tiene nuestra sociedad", afirmó el entrerriano Gustavo Bordet. Por su parte, el cordobés Juan Schiaretti instó a la "unión entre argentinos".

En sintonía, el también peronista Sergio Casas (La Rioja) apuntó de lleno a Macri. "Le pedimos al Presidente que tiene que darle a los riojanos lo que es de los riojanos", disparó, con la mirada puesta en la coparticipación. 

En las tradicionales postales no faltaron -a diferencia de la cancelación que Macri definió en Buenos Aires- los desfiles militares, que fueron financiados con fondos locales.