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Martes 31 de julio de 2018
Absolvieron a Carlos Rossi, el juez que liberó al asesino de Micaela García (en Entre Ríos)
Rossi

El jury de enjuiciamiento contra el juez que liberó anticipadamente al asesino de Micaela García (21) resolvió absolverlo por los cargos de mal desempeño de sus funciones, según informaron a Clarín.

El fallo fue por mayoría y sin que el Procurador General de Entre Ríos, Jorge Amilcar García, acusara al juez Carlos Rossi durante los alegatos de clausura. Así, el magistrado retomará sus tareas como juez de ejecución penal de Gualeguaychú.

En un veredicto anticipado que se conoció pasadas las 15, fue 4 a 3 la votación que decidió absolver al juez Rossi, el que le dio la libertad condicional anticipada a Sebastián Wagner, condenado a perpetua por el crimen de Micaela.

Los jueces Germán Carlomagno, Daniel Carubia y Miguel Giorgio; y el abogado Roberto Beherán votaron a favor de la absolución de Rossi, mientras que el senador Daniel Olano, la diputada Ester González y el abogado Jorge Campos lo hicieron por la destitución.

Los fundamentos del fallo se conocerán recién el 29 de agosto y por estas horas la absolución a Rossi no debe haber sorprendido a los padres de Micaela. Es que después de la primera audiencia del jury habían dicho que estaban “decepcionados” con la actitud del Procurador General de Entre Ríos.

Fue apenas hace una semana que Néstor García le había dicho a Clarín: “El Procurador no sólo le tuvo compasión a Rossi, sino que no se puso nunca en la postura de acusador y siempre remarcó que las preguntas eran a modo de aclaración y no para hurgar en las contradicciones en las que incurrió el juez”. 

Y el papá de Micaela había agregado: “Me decepcionó y desilusionó. Parecía un juicio donde sólo había defensa para Rossi, cuando la sociedad pedía con este jury que se aclaren las cosas”.

En realidad, al realizar la acusación para que empezara el jury, el año pasado, el procurador García había aclarado que se veía obligado “en esta etapa a formalizar la imputación (…), sin importar si el propio organismo Fiscal considera correcta esta postura, -en el caso, la mayoritaria-”. Y que “esta intervención formal que habilita la etapa de Plenario en manera alguna obliga al titular del Ministerio Público Fiscal (él mismo) a formular acusación al final del Juicio”. Y así fue, en el alegato de clausura no lo acusó.

Lo cierto es que no sólo fueron ocho los pedidos de destitución que se presentaron en la Legislatura entrerriana contra Rossi, sino que parte del arco político de la provincia se manifestó a favor. Es más, el gobernador Gustavo Bordet había dicho: “Espero que la Justicia pueda llevar adelante las transformaciones necesarias para que esto no vuelva a ocurrir”. Y hasta el propio presidente Mauricio Macri dijo: “A este tipo de jueces no los podemos tener”.

Rossi, el juez

Rossi había llegado al jury imputado por “mal desempeño” de sus funciones por haber anticipado la libertad de Wagner (estaba condenado a 9 años por dos violaciones y sólo cumplió 6) el 1° de julio 2016. Nueve meses después, en la madrugada del 1° de abril del año siguiente, el ex convicto atacó a Micaela a la salida de un boliche, la violó y la mató ese mismo día. Su cuerpo apareció el 7 de abril. A fines de 2017, Wagner fue condenado a perpetua.

Hace 17 años que Rossi se desempeña como “juez de Ejecución de Penas y Medidas de seguridad” de Gualeguaychú. Según declaró en la primera jornada del jury, le hubiera "gustado no haber ido a trabajar" aquel el 1° de julio de 2016 para no firmar la sentencia que le daba la libertad condicional a Wagner, cuando le permitió acceder al beneficio once meses antes de lo que le correspondía. ¿Las razones? Consideró, había cumplido con el “estímulo educativo” al terminar la primaria en prisión, hacer un curso de diseño gráfico por PC, uno de panadería, uno de carpintería y otro de instalaciones eléctricas.

Así, el juez Rossi le redujo tres años el tiempo de encierro a Wagner, condenado por dos violaciones, lo mandó a vivir a Gualeguay, pese a la opinión desfavorable de los informes criminológicos y del gabinete interdisciplinario del juzgado de Ejecución de Penas.

“Va de suyo que, de resultar cierta la imputación que sobre Wagner pesa, deberá hacerse cargo de su responsabilidad y sufrir la pena que se le imponga”, aclaró Rossi en un escrito cuando empezaron a llover los pedidos de enjuiciamiento en su contra.


“Pero pretender que la sola circunstancia de que una persona liberada retrotrae responsabilidad al juez que dispuso su libertad significa crear una suerte de responsabilidad objetiva que, de ser aceptada, significaría la completa desaparición de la posición del juez como exclusivo contralor sobre la efectiva vigencia de las garantías constitucionales para las personas”, se alarmó por entonces el juez. Y siguió: “El hecho que se me reproche, entonces, debe ser independizado de la conducta de Wagner”.

El camino a la libertad

Sin embargo, el año anterior a que Rossi le concediera la libertad, Wagner había logrado salidas transitorias de prisión. Salidas que fueron canceladas luego de que un guardia penitenciario que controlaba los movimientos del condenado informara que lo encontrara en la terminal (de micros) ”con fuerte olor a alcohol, dormido en el asiento”.

Pero sus salidas -habilitadas y controladas por Rossi- continuaron y se ampliaron: le concedió que pasara 24 horas cada quince días en casa de su pareja, en Gualeguay. No pasó poco hasta que “fue encontrado circulando en un vehículo... y en un operativo de rutina fue identificado por personal policial”.

Y entonces Rossi le negó la siguiente salida, pero después le permitió reanudarlas. Eso coincidió con el pedido de Wagner de acceder a la condicional. Los informes no lo ayudaban. El Equipo Interdisciplinario dijo sobre el reo: “No ha adquirido la capacidad de comprender y respetar la ley, no ha desarrollado una evolución favorable (…) no admite un pronóstico favorable para el acceso al instituto de libertad condicional”.

No fueron los únicos que le bajaron el pulgar: una asistente social fue a ver la casa donde podría alojarse e informó que “las características habitacionales serían desfavorables”; mientras que en el informe técnico criminológico indicaron que no era apto para salir porque “no ha podido cumplir normas de conducta” y dijeron que tenía “falta de compromiso a la hora de tomar responsabilidades”.

Para Rossi, esos informes fueron “contradictorios” y remarcó que la calificación de conducta de Wagner en prisión no era negativa. El fiscal Lisandro Beheran se opuso a que le dieran el beneficio a Wagner, pero el juez se la otorgó igual bajo la condición de que realizara “tratamiento psicoterapéutico por su problemática de violencia sexual y adicciones”.

Cuando la decisión de otorgar la libertad condicional de Wagner se tomó, nadie pudo predicar que se cometía una falta, ni mucho menos un delito”, se defendió en su momento Rossi.

En el jury, ante la presencia de los padre de Micaela, dijo sin ponerse colorado: “Quiero que entiendan que los jueces de Ejecución de Penas no tenemos una bola de cristal para saber qué es lo que va a acontecer tras una decisión que tomamos. Si la tuviéramos, no tomaríamos algunas decisiones".