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Jueves 16 de agosto de 2018
Senado sin allanamientos K: papelón institucional con ayuda del PRO y PJ (faltaron los peronistas entrerrianos)
CristinaKirchner

La definición de papelón institucional abrazó ayer, muy fuerte, al Senado. Con la ausencia estelar del legislador vidalista Esteban Bullrich (PRO) y la más que importante ayuda de una parte del PJ, de una porción del interbloque federal y de progresistas silvestres, la sesión para dar luz verde a los allanamientos de tres domicilios de Cristina de Kirchner -en el marco de la causa de los cuadernos- cayó por falta de quórum. En el recinto se presentaron 36 legisladores, uno menos de lo necesario -consensuado por todos los bloques el martes, en Labor Parlamentaria- para continuar el encuentro del jueves pasado, por lo que se evitó dar inicio a un debate que luego se hubiese bloqueado al momento de habilitar la votación, como lo establece el reglamento de la Cámara.

En su edición de ayer, Ámbito Financiero contó las dificultades que el oficialismo iba a tener a la hora de habilitar la votación de los allanamientos en los domicilios de la expresidente de Recoleta, El Calafate y Río Gallegos. Con la fueguina Miriam Boyadjian ausente -con aviso- por cuestiones de salud, Cambiemos necesitaba contar con el resto de los 24 legisladores. Sin embargo, ayer sumó 23 por el "viaje personal" del vidalista Esteban Bullrich (PRO) en Europa, situación que disgustó en demasía al oficialismo. El compinche del papa Francisco vuelve al eje del conflicto: el año pasado, a días de asumir su banca y tras ser ungido como presidente de la Comisión de Presupuesto, quiso irse de vacaciones y abandonar una reunión para tratar la ley de gastos 2018. Tras el grito en el cielo desde todos los bloques, canceló la partida y fue a trabajar.

Bajo esta premisa, la supervivencia de la sesión quedaba a disposición de aportes desde el bloque PJ -que comanda Miguel Pichetto-, el interbloque federal -justicialismo disidente y Movimiento Popular Neuquino, entre otros- y de progresistas silvestres como Fernando Solanas, quien por un momento sumó la presencia 36 y luego dejó el recinto con 35 legisladores identificados. Pasada la media hora, la presidenta de la Cámara, Gabriela Michetti, ratificó que en Labor Parlamentaria se había acordado no iniciar el debate sin quórum para no dejar una discusión en abstracto, es decir, sin la posibilidad de poder votar después. En la planta baja de la Cámara, parte del bloque K regodeaba de alegría en el despacho de la filosa Anabel Fernández Sagasti (Mendoza).

Los cristichavistas no fueron los únicos que estuvieron dentro del Senado y no dieron quórum. "Hay seis más que están en la casa", dijo Michetti en el recinto, pese a que tras el fin de la sesión, los presentes en los despachos aumentaron a 52. "Esperemos unos minutos más, tengamos paciencia y si no, habrá que fijar fecha para la semana próxima", pidió Pichetto antes de cumplirse la media hora establecida.

Tras confirmar la inviabilidad del quórum, el jefe de Cambiemos, Luis Naidenoff (UCR-Formosa), disparó: "Teníamos la oportunidad de dar una señal a la sociedad. Creo que los senadores que no están presentes o no dan quórum, que están en su derecho de hacerlo, cometen un gran error. Para potenciar esta institución se necesitan gestos. También íbamos a tratar la ley de extinción de dominio, una deuda pendiente para apropiarse de aquellos bienes objetos relacionados con hechos de corrupción y narcotráfico. Espero que sea la próxima y que la política se mire menos al ombligo y mire más hacia la sociedad". En tanto, Pichetto dejó claro que "el allanamiento es una medida de prueba que no define ningún rasgo de responsabilidad en el marco de esta investigación de carácter preliminar", y agregó: "El Senado tiene que dar debates de cara a la sociedad. Es el allanamiento más publicado de la historia judicial argentina y creo que no va a encontrar nada el juez, pero tiene derecho de verificar. Fije fecha para el miércoles que viene".

El papelón que regaló ayer el Senado dejó varios aperitivos para masticar:

Los legisladores PJ que alentaron con declaraciones previas los allanamientos y faltaron ayer, como el chubutense Alfredo Luenzo; los justicialistas que justificaron la ausencia por nostalgias cristinistas y nestoristas como el formoseño José Mayans, los entrerrianos Pedro Guastavino y Sigrid Kunath, y los tucumanos José Alperovich -exradical- y Beatriz Mirkin, entre otros; o el caso del peronista disidente Juan Carlos Romero, que firmó el dictamen y no apareció en el recinto, quedaron como "bloqueadores" de una medida de prueba en el marco de una investigación federal. Es decir, obstuirla, lo cual abraza de manera directa las causas para impulsar un desafuero.

En la reunión de Labor Parlamentaria de anteayer participaron el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá (San Luis) y la progresista Magdalena Odarda (Río Negro), después ausentes en el recinto. La segunda quedó desalineada tras la presencia de Solanas, su compañero de bancada. Mientras tanto, y ante el fin de su mandato el año próximo, alimenta la muy buena relación con su otrora enemigo político y actual intendente de Roca, Martín Soria, principal referente del kirchnerismo provincial y casi seguro candidato a la gobernación. Su hermana, la diputada María Emilia Soria, votó el año pasado el desafuero de Julio De Vido.

Al menos dos operadores top del Congreso confiaron a Ámbito Financiero las "tensiones" que gobernadores trasladaron a senadores del PJ ante conversaciones previas a la sesión con el cristichavismo, que se mostró exultante ante la caída de la sesión. Todo, en medio de horas calientes por el aumento de declaraciones y arrepentidos en la investigación de los cuadernos-coimas.

El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo (PRO), defendió a Bullrich al recordar que el legislador papal estuvo el jueves pasado, cuando se inició la sesión -luego pasó a cuarto intermedio-, y apuntó: "Si venía uno nuestro, se levantaba uno de ellos. Esta fue la segunda sesión consecutiva que el peronismo no quiere tratar el allanamiento". Ante periodistas acreditados en el Congreso, Pichetto replicó: "Cuando era presidente del bloque del entonces oficialismo, tenía un control muy firme de las presencias".

La prolongación de esta cuestión no beneficia a Cristina de Kirchner, quien nada en una mermelada de causas judiciales cada vez más complejas, sino al oficialismo. El festejo de legisladores y feligreses cristichavistas dejó mal parada a la expresidenta y a los peronistas que se escondieron en los despachos, pero le sirve al Gobierno para sostener una trifulca mediática sobre allanamientos -y ante un eventual pedido de desafuero de la líder del Frente para la Victoria, que se sumaría al de "traición a la patria" por el memorando con Irán- en medio de los cada vez más preocupantes y virulentos peloteos económicos como consecuencias del gradualismo culposo del Gobierno. "No pasa nada, tranquilos", expresó anteayer Mauricio Macri.