| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Sábado 25 de agosto de 2018
El Presupuesto, la última apuesta a la racionalidad (referencia al gobernador de Entre Ríos)
MacriGabinete

Argentina sigue siendo el país ideal para aquellos a los que les gustan las emociones fuertes. Como si esta enésima crisis cambiaria no hubiera sido suficiente terremoto para un año no electoral, el escándalo de los cuadernos con su show desmesurado de las coimas le puso un nuevo subsuelo a la política y un toque más de dramatismo a la economía. Tal es la densidad, la incertidumbre y la desazón, que una buena cantidad de dirigentes del Gobierno y de la oposición están acelerando las negociacionespara aprobar en el Congreso el Presupuesto 2019. Desde una y otra trinchera creen que un país sin presupuesto, en estas circunstancias, podría ser el desencadenante de otra crisis de consecuencias impredecibles. Otro de esos infiernos en los que insistimos en sumergirnos de tanto en tanto.

Entre el dólar que no termina de acomodarse, la inflación y las metas de recorte del déficit fiscal comprometidas con el Fondo Monetario, el Gobierno atiende todos los frentes de una economía en terapia intensiva. Nicolás Dujovne habla con los ministros de economía provinciales; Rogelio Frigerio con los gobernadores y Emilio Monzó lo hace con los referentes parlamentarios del peronismo. A todos les toca una porción del ajuste y nadie quiere perder demasiado en ese reparto de la pobreza. El mayor temor de Cambiemos es que, como les sucedió con la ley de aumentos jubilatorios, los intereses de las provincias en manos del peronismo no coincidan con los de sus senadores y diputados. Y que el Presupuesto le genere al Gobierno otra derrota política.Antes que eso, retirarán el proyecto del Congreso y usarán el salvavidas de prorrogar el presupuesto actual.

Esa maniobra, la misma que usó Cristina Kirchner en su último año de gobierno, luce muy atractiva para algunos funcionarios sin demasiada pasión por la vía institucional. Pero sería una señal pésima para los mercados y para el comité evaluador del FMI.Mostraría a Mauricio Macri en una inconveniente situación de soledad y a la oposición desentendida del futuro inmediato. “El Presupuesto se va a votar porque lo piden el Presidente y los gobernadores; nada más que por eso”, explica un legislador del sector del peronismo que mantiene diálogo con el Gobierno. Pero augura una discusión muy extensa, la citación de varios funcionarios al Congreso y una buena cantidad de ausencias en las bancas cuando llegue la hora de votar el proyecto.

El mismo panorama observan desde la Casa Rosada. Las negociaciones son muy complejas y se discute cada rubro y cada millón de pesos de recorte. Cambiemos confía en que las posturas de los peronistas Juan Manuel Urtubey, Juan Schiaretti, Domingo Peppo, Gustavo Bordet y dos o tres gobernadores más sean determinantes para aprobar aunque más no sea una versión light de la ley madre de todas las leyes. “El problema es que no estamos de acuerdo con el programa económico pero presupuesto va a haber, aunque sea sin ánimo de celebrar nada”, completa uno de los gobernadores que hasta hace poco disfrutaba acompañando al Presidente en algún que otro acto.

Esa circunstancia es la que atravesó ayer el tucumano Juan Manzur, uno de los que se ha puesto crítico con el Presidente. En la planta energética que YPF tiene en la localidad de El Bracho, le tocó escuchar a Macri desenfundando el argumento de los cuadernos K en su propio distrito. “Ahora entendemos por qué nos faltan las rutas, los puertos o más energía; por eso cuando aparecen situaciones como la de los cuadernos nos trae mucha tristeza”, fue el concepto presidencial que seguramente se va a repetir a medida que se aproxime la campaña electoral.

La cita no es inocente. Macri tiró los cuadernos en medio de la interna peronista que arde mientras se suceden los allanamientos a Cristina y las detenciones de ex funcionarios kirchneristas y empresarios socios del club de la obra pública. El impacto gigantesco que adquirió el escándalo ha convencido al peronismo no kirchnerista de la necesidad de marcar diferencias visibles con la ex presidenta. Algo de eso se percibió en el discurso que Miguel Angel Pichetto dio en el Senado el miércoles, antes de votar a favor de los operativos y también de una ley de extinción de dominio con la que no se podrán confiscar los bienes robados durante los años de la coima sistemática. La alusión del senador a la "estupidez conspirativa" que le endilgó a Cristina sonó fuerte, sobre todo pronunciada a diez metros de quien fue su jefa política.

Macri, Marías Eugenia Vidal, Rodríguez Larreta, Massa, Urtubey y Pichetto saben que los mercados internacionales están observando a la Argentina. Y que parte de la desconfianza financiera que ayer volvió a sentirse fuerte sobre el dólar y sobre la Bolsa tiene que ver con un interrogante definitorio. ¿Quién va a presidir el país a partir del año próximo? Más allá de las diferencias entre la política económica del Frente Cambiemos y la que pueda proyectar el peronismo no kirchnerista, en ambos sectores anida la certeza de que otra crisis cambiaria pondrá al país en situación de incertidumbre. Y que ese escenario podría ser ideal para que Cristina consolide sus aspiraciones de entrar a un ballotage y competir seriamente por volver a la Casa Rosada. Es el mismo efecto que se produjo previo a las PASO de 2017, calmándose recién cuando la ex presidenta fue vencida en las elecciones legislativas por Esteban Bullrich.

Por eso es que los funcionarios, los gobernadores y los legisladores van a extremar sus esfuerzos en estos días para acordar el Presupuesto 2019 cuando el proyecto llegue al Congreso el 15 se septiembre. Será una versión muy devaluada de la que podrían haber alumbrado si la economía no hubiera entrado en shock. Con recortes impositivos, en la obra pública y con la lupa del FMI limitando cualquier posibilidad de expansión, el resultado de la negociación entre Cambiemos y el peronismo dialoguista será una historia mínima. Una vez más, habrá que recurrir a los versos porteños de Borges. No los unirá el amor, eso está claro. Conseguirán los votos necesarios frente al espanto de que Cristina pueda recuperar el poder sobre las cenizas de la última apuesta a la racionalidad.