| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Miércoles 29 de agosto de 2018
Un represor tras las rejas (por torturas en Entre Ríos)
Carvallo

Tras dedicarse a espiar, perseguir, secuestrar y torturar gente durante la última dictadura cívico militar en Entre Ríos, Carlos Luis Carvallo se recibió de locutor y se escapó a Misiones, su provincia natal. Allí vivió tranquilo sin que nadie supiera de su pasado. Construyó una carrera en una radio local y cosechó cierta fama hasta que la olla comenzó a destaparse. Hace cuatro años, un sobreviviente declaró ante la Justicia que había sido él quien dirigió su secuestro y las torturas que sufrió en la comisaría “El Brete”, que funcionó en Entre Ríos como centro clandestino de detención y el juez federal Leandro Ríos ordenó su captura, que pudo concretarse, finalmente, hace algunos días. 

Su captura es más que importante para la causa que en Paraná investiga los delitos de lesa humanidad sucedidos en El Brete, un paraje policial rural ubicado al este de la provincia de Entre Ríos en donde hombres y mujeres militantes políticos y dirigentes gremiales fueron mantenidos secuestrados y, en algunos casos, fueron torturados durante la última dictadura cívico militar. ¿Por qué? Porque se trata del único represor involucrado en ese centro clandestino que está vivo. 

A Carvallo lo capturó la Policía de Seguridad Aeroportuaria el jueves de la semana pasada. Estaba escondido en la casa de su hermana, en el barrio Santa Rita de Posadas, la capital misionera, suponen las autoridades, desde hacía algunos pocos días. No saben a ciencia cierta en dónde estuvo viviendo los últimos cuatro años en los que pesaba sobre él una orden de captura de parte de la Justicia entrerriana y también era buscado por Interpol. De inmediato fue trasladado a Entre Ríos. El juez federal Leandro Ríos, quien había ordenado su captura, lo interrogó sin lograr que Carvallo dijera nada. Fue trasladado a la Unidad Penal 1 de Paraná, donde permanece en cumplimiento de prisión preventiva. 

Hasta mediados de 2014 y desde los años 80, Carvallo ocultó sus años como actor en el terrorismo de Estado, desarrollados en la provincia de Entre Ríos, por lo que la Justicia sabe hasta el momento. Entre 1976 y fines de esa década, fue policía en Entre Ríos, actividad que combinó con el espionaje que ejerció como integrante de la dependencia de Santa Fe del Batallón 601. En 1980 se recibió de locutor y regresó a su Misiones natal –nació en la ciudad de Oberá–. Fue durante muchos años conductor de un programa de radio en FM Show y llegó a desempeñarse como locutor en Canal 12 local. 

Su plan de darle la espalda a sus años de represor activo culminaron cuando el dirigente gremial y sobreviviente de la última dictadura cívico militar Manuel Ramat lo acusó directamente de ser uno de los miembros de la patota que lo secuestró, lo mantuvo cautivo en la Comisaría El Brete y lo torturó allí durante por lo menos tres días. Entonces, Ramat estaba declarando como testigo en el primer juicio oral por los crímenes de lesa humanidad contenidos en lo que se conoció como Área Paraná. 

Los diarios locales reconstruyeron aquel relato: días después de que fuera asesinado su hermano Raúl, una patota de represores entre las que estaba incluido Carvallo “visitó” la casa de Manuel Ramat. Era junio de 1976. Carvallo y los otros volvieron a verlo en septiembre de ese año. Esa vez se lo llevaron. Lo pasearon por la Base Aérea y una comisaría, donde pasó la noche. Lo liberaron al otro día. Lo volvieron a secuestrar cinco días después, lo subieron a un falcon, lo pasearon por la Jefatura de la Policía y luego tomaron la ruta hacia Santa Fe. En algún punto de ese camino, el Falcon abandonó la ruta y se escondió detrás de una arboleda en donde la patota obligó a Ramat a salir del auto. Lo esposaron, lo encapucharon y lo metieron dentro del baúl, donde viajó todo el tramo de regreso hacia Paraná. Terminó encerrado en El Brete durante 45 días en los que la familia lo consideró desaparecido. Allí fue torturado. 

La contundencia del testimonio de Ramat se sumó a la información que ya figuraba en la causa en relación con Carvallo: su vínculo con la fuerza de seguridad provincial. Cuando apareció una víctima que lo señaló como responsable, el juez federal Leandro Ríos ordenó su captura.