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Miércoles 17 de octubre de 2018
Balance del atletismo olímpico: el mejor resultado en un Sub 18 y una joya que abre esperanzas y dudas (destacan al entrerriano Sasia)
Sasia

El final del programa olímpico le dejó al atletismo argentino la satisfacción de haber obtenido el mejor resultado cuantitativo en un torneo Sub 18. Dos medallas -una de oro y una de plata, ambas en lanzamientos- implican un muy buen resultado y la sensación de que el programa llevado adelante por el deporte más importante de los Juegos funcionó perfectamente. Otro dato es elocuente:cuando Fernando Pastoriza, ex saltador olímpico y director técnico nacional de la categoría, empezó a planificar Buenos Aires 2018 contaba con apenas 240 atletas federados mientras hoy hay unos 10 mil chicos menores de 18 años que practican atletismo en Argentina.

El equipo olímpico de siete atletas (12 habían logrado la clasificación pero el número fue reducido por el cupo permitido) tiene en Nazareno Sasia a su figura cumbre. En bala las marcas del entrerriano -uno de los que fue descubierto por ese programa hace sólo cuatro años- son muy serias y a su edad, Germán Lauro, finalista olímpico en Londres 2012, tiró apenas 18,32 metros, es decir 3,62 metros menos que Sasia. Otro aspecto para destacar es cómo soportó sin problemas la presión de ser el favorito para ganar la prueba. Un puñado de últimos datos: por su corta edad todavía no fue sometido a cargas exigentes de entrenamientos, el propio Lauro lo aconseja de cerca y aún le quedan diez años para alcanzar su madurez como lanzador.

Por debajo de Sasia figuran nombres con registros interesantes como los de Agustín Osorio (jabalina) y Pablo Zaffaroni (garrocha), quien deberá aprender a competir para exhibir todo el talento que tiene. Y además están el vallista Pedro Garrido, quien explotó en el último año, y el discóbolo Lázaro Bonora.

Hay déficits, claro. No hay valores en el medio fondo y fondo a pesar del boom de las carreras de calle y tampoco hay figuras en la rama femenina (todos los representantes de Buenos Aires 2018 fueron varones). Por una cuestión racial, los argentinos no tienen velocidad y los pocos pibes rápidos que aparecen los capta el rugby.

También hay incógnitas con respecto a lo que sucederá con Sasia y compañía. Las últimas grandes figuras del atletismo nacional que tuvieron un gran paso por las categorías formativas fueron Germán Chiaraviglio (campeón mundial de menores y juveniles) y Braian Toledo (campeón olímpico juvenil). Pero por distintas razones ellos no pudieron hacer entre los mayores todo lo que prometieron de chicos. Algo falló en el sistema y ni siquiera el trabajo hecho con el ucraniano Vitaly Petrov y el finlandés Kari Ihalainen, dos gurúes en el salto con garrocha y en el lanzamiento de jabalina respectivamente, dieron los resultados esperados.

Hay otra duda:como en la enorme mayoría de los deportes en Argentina, nadie sabe qué pasará el viernes, el día después que terminen los Juegos Olímpicos. Pastoriza y su equipo de cinco entrenadores -Hugo Gómez (velocidad), Leandro Guelfi (medio fondo y fondo), Daniel Gómez y Julio Piñero (lanzamientos) y Javier Benítez (saltos)- pretenden seguir con otro plan similar de cara al Campeonato Panamericano juvenil que se hará dentro de dos años.

Hoy el atletismo argentino está muy bajo y dentro de poco tiempo habrá un vacío importante con el retiro de un puñado de figuras relevantes. Debajo de ellos vendrán los flamantes olímpicos, los pibes que salieron de un programa diagramado y llevado adelante. Ellos tomarán el relevo. Ellos merecerán todo el apoyo.