| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Jueves 21 de febrero de 2019
Cristina y el PJ ya cerraron alianzas en una decena de provincias (acuerdo con Bordet en Entre Ríos)
Cristina

Cristina Kirchner bajó la orden a fines del año pasado, cuando el escenario electoral parecía un espejismo. Hoy, más de dos meses después, la directiva de la expresidenta de buscar la unidad para competir en las provincias aparece consumada en varios distritos y avanzada en otros, mientras que en algunos es casi una quimera. Los acuerdos entre los peronismos y los kirchnerismos locales avanzaron al ritmo de un calendario electoral sembrado de elecciones desdobladas y de una realidad insoslayable: la intención de voto de Cristina Kirchner, que sigue rondando los 30 puntos, según los encuestadores. Ese es el principal aliciente para que los gobernadores que buscan su reelección propicien la unidad o, dicho de otro modo, eviten enfrentar al kirchnerismo de sus provincias y perder los votos que la expresidenta cosecha en sus distritos. Un repaso por el mapa nacional muestra acuerdos ya sellados en San Juan, La Rioja y Neuquén, que será la primera provincia en elegir gobernador, el 10 de marzo próximo. En Río Negro, que irá a las urnas el 7 de abril, todas las vertientes peronistas confluirán en un frente, que impulsa la candidatura de Martín Soria, salvo el sector que responde a Miguel Pichetto , históricamente enfrentado con los Soria y referente del peronismo sin Cristina a nivel nacional.

Uno de los acercamientos más recientes se logró en Entre Ríos, donde el gobernador Gustavo Bordet y su antecesor y hasta hace poco acérrimo adversario, Sergio Urribarri, sellaron la paz y compartirán frente con Bordet como candidato. En el Instituto Patria incluyen en la lista de los distritos "en verde" a Santa Fe. Allí fracasó un acuerdo entre el peronista Omar Perotti y la kirchnerista María Eugenia Bielsa, que competirán en las PASO provinciales previstas para el 28 de abril. Cerca de Cristina admiten que el escenario no es el ideal, pero destacan que la candidatura a gobernador se dirima en primarias. "Lo importante era que nadie vaya por afuera y eso se logró", evalúan en el búnker cristinista. También en Mendoza las gestiones están avanzadas, aunque no habría internas. Claro que en el mapa también hay cruces amarillas, provincias en las que los acuerdos se complicaron o están en duda. En Tierra del Fuego, el acercamiento entre la gobernadora Rosana Bertone y el intendente de Ushuaia, el kirchnerista Walter Vuoto, de fines del año pasado, pareció allanar el camino, pero el panorama cambió cuando el intendente de Río Grande, el también kirchnerista Gustavo Melella, anunció que quiere ir por la gobernación. Tampoco es clara la situación en Chaco. Domingo Peppo aspira a la reelección, pero el ultrakirchnerista Jorge Capitanich no se queda atrás. Quiere volver a gobernar la provincia y exige ir a primarias.

El panorama aparece complicado, por no decir irreconciliable, en San Luis y Tucumán. Alberto y Adolfo Rodríguez Saá protagonizan una pelea encarnizada que incluye desde reemplazos en el congreso partidario hasta acusaciones graves vía redes sociales. El actual gobernador y su hermano parecen decididos a competir a todo o nada y cada uno por su lado. Aunque con otros matices, no parece posible un acercamiento en Tucumán. Allí, tanto el gobernador Juan Manzur como su antecesor, José Alperovich, abogan por un frente amplio que incluya a Cristina Kirchner. Sin embargo, se encaminan a disputar la gobernación entre ellos. Tampoco en Córdoba se vislumbra un acuerdo entre Juan Schiaretti, que buscará su reelección, y el kirchnerismo, que no tiene candidato fuerte en la provincia. El interrogante se recorta solo: ¿se derramarán los acuerdos provinciales en el armado nacional? ¿Se traducirán en un avance del kirchnerismo como única opción opositora en octubre? Cerca de Cristina dan por sentado que sí. Afirman que la unidad es "inevitable" y que, más temprano que tarde, los gobernadores irán tomando distancia de Alternativa Federal, el frente peronista no kirchnerista que impulsan Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Schiaretti con un objetivo excluyente: asegurarse el poder en sus territorios.