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Viernes 01 de marzo de 2019
Creció el embarazo en nenas de 10 a 14 años en el país y muy fuerte en Buenos Aires (Entre Ríos con bajos índices)
NiñasNoMadres

El caso de la nena de 11 años violada y embarazada por el novio de su abuela en Tucumán, que fue sometida esta semana a una cesárea luego de que las autoridades sanitarias provinciales dilataran su acceso a la interrupción legal del embarazo, no es aislado. Según los últimos datos disponibles, en 2017, 2.493 bebés nacieron de niñas menores de 15 años, un 3% más que el año anterior. Al respecto, desde la Secretaría de Salud de la Nación subrayan la importancia de que se cumpla la ley de educación sexual integral (ESI) en todo el país y de que sean “ampliamente aplicados” los protocolos de abuso sexual. También destacaron la baja de un 15% mortalidad materna y de un 5% en la mortalidad infantil entre 2016 y 2017.

De acuerdo a las Estadísticas Vitales de 2017 -elaboradas por la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS)- ese año nacieron 94.079 niños producto de embarazos de adolescentes de 10 a 19 años, lo que implica una reducción del 20% en relación a los registrados el año anterior (99.324) y lo configura como el valor más bajo de la década. “No obstante, para el grupo de 10 a 14 años (adolescencia temprana), en el 2017 se registró un leve ascenso de 74 nacimientos”, informó la Secretaría de Salud a través de un comunicado. La marca más alta de la década, no obstante, sigue siendo la alcanzada de 2013, aclararon.

La maternidad adolescente, tanto temprana (menores de 15 años) como tardía (de 15 a 19), “presenta diferencias según la región del país, aunque las tasas más elevadas se dan en las provincias del norte, con valores de 29 a 45 niños cada mil mujeres adolescentes”, precisan desde Salud.

Son nueve las provincias en las que la cantidad bebés nacidos de nenas de 10 a 14 años aumentó de un año al otro: Buenos Aires, que registró la suba más alta, cercana al 53% (de 387 a 591, casi dos tercios en partidos del GBA); Corrientes (de 115 a 123, 11%); Chubut (26 a 28, 7,7%), La Rioja (16 a 21, 23,8%), Salta (191 a 192, 0,52%), Santa Cruz (16 a 24, 33%), Santa Fe (244 a 257, 5%), Santiago del Estero (88 a 103, 14,5%) y Tucumán (132 a 137, 3,64%).

“Es bien diferente un embarazo entre una adolescente mayor de 15 años que el de una menor. Estamos viviendo la tragedia de Tucumán ahora y eso es un enorme desafío, porque el número aumentó, hubo 74 nacimientos más”, afirmó en diálogo con Clarín Diana Fariña, directora nacional de Maternidad, Infancia y Adolescencia. “Es un desafío que nos queda para los próximos años, vinculado con muchísimas cosas: la protección social de las jóvenes, la detección precoz, el abuso infantil, la ESI”, subrayó la funcionaria, sobre aspectos contemplados en el Plan Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), puesto en marcha en 2017. “Todos sabemos que esto es un drama y que tenemos que disminuirlo”, reflexionó.

“Si la tasa de embarazos en adolescentes mayores baja, quiere decir que las campañas que se están haciendo en anticoncepción están teniendo respuesta y que se están usando los métodos anticonceptivos. Pero el hecho de que no baje o aumente el número de embarazos en las menores de 14 años es una alarma importante, porque en la gran mayoría de los casos son productos de abuso, de relaciones sexuales no consentidas. No son madres, son niñas vulneradas en sus derechos, a las que se las vuelve a vulnerar en los casos en las que se les impide el acceso a la interrupción legal del embarazo”, enfatiza Sandra Magirena, ginecóloga y sexóloga clínica del Comité de Violencia del Hospital Álvarez.

Leonardo Busso, subsecretario de Atención de la Salud Primaria de la provincia de Buenos Aires, aporta cifras que confirman el descenso del embarazo adolescente en chicas menores de 19 años también en ese distrito: bajó de 36.160 casos en 2016 a 30.530 en 2017, según datos de la Dirección de Información Sistematizada. Busso también asegura que la tasa de embarazo adolescente bajó del 14% al 11,3% en ese período. No obstante, admite que en base a las cifras conocidas este jueves, "hay que focalizar más el trabajo en la franja etaria de 10 a 14 años". Explica que hay un trabajo de prevención en anticoncepción que se realiza en varios distritos del conurbano, pero que "a esas edades tempranas hay que realizar un trabajo más social".

Para Mariana Romero, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y del Conicet en temas vinculados a morbimortalidad materna, aborto y calidad de la atención en salud sexual y reproductiva, las cifras “muestran la complejidad de situaciones que rodean a los embarazos que ocurren en niñas que tienen entre 10 y 14 años” y sostiene que “lograr incidir en el descenso de los nacimientos en las mujeres a edades tan tempranas significa no sólo trabajar en prevención a partir de ESI, sino trabajar en prevención del abuso sexual y la coerción sexual en las relaciones dentro de las familias y las comunidades, con niñas y niños y adultos, de asimetrías e inequidades de poder”. Describe, asimismo, que los embarazos se dan en “niñas con escasa información, con herramientas frágiles para oponerse o enfrentar situaciones de violencia física y emocional, que sólo pueden buscar aliados entre sus pares o en algún adulto significativo, que a veces también es violentado o se enfrentan a violencia. Ese entramado no podemos pedir que lo desarme la niña. Esa es tarea nuestra. Y venimos fallando. Fallamos los adultos y fallamos las instituciones”.

Menos mortalidad materna e infantil

Desde la Secretaría de Salud también destacaron que la tasa de mortalidad materna descendió un 17%, mientras que la infantil alcanzó una reducción cercana al 5% entre 2016 y 2017.

A nivel nacional, en 2017 se produjeron 202 muertes maternas. La tasa de mortalidad materna –muertes de la madre sobre nacidos vivos–  cayó de 3,4 a 2,9 por diez mil, lo que significa que hubo 43 fallecimientos menos que el año anterior.

El descenso es atribuible principalmente a la reducción de las muertes por embarazo terminado en aborto, a las hemorragias (antes y después del parto) y a la disminución de las causas obstétricas indirectas, es decir, no vinculadas directamente con el embarazo, como por ejemplo, las enfermedades respiratorias, apuntaron las autoridades sanitarias. Siete provincias presentaron la mortalidad materna más baja de los últimos 10 años (CABA, Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Neuquén, San Juan y Santa Fe) .

Entre las causas obstétricas directas, las muertes “se dan por aborto, por hipertensión, por hemorragia o por sepsis. Todas causas que tienen algoritmos de tratamiento establecidos por las sociedades científicas y el Estado, que distribuye insumos gratuitamente a los hospitales para que se atiendan las emergencias. Estos protocolos están bien establecidos con un enorme esfuerzo de las direcciones de maternidad e infancia provinciales, que están abocadas a que estos resultados sean mejores que el año anterior”, señaló Fariña.

La mortalidad infantil, en tanto, disminuyó de 9,7 por mil nacidos vivos en 2016 a 9,3 en 2017, lo que representa una reducción de 514 muertes de niños menores de un año, un 5,4% menos que en 2016.

La caída en la mortalidad infantil fue atribuible principalmente a la disminución de la tasa postneonatal (hasta el año de vida, debido en gran medida a la caída en las muertes por enfermedades respiratorias) y no a la neonatal (primer mes de vida), que se mantuvo sin variaciones al menos en la última década.

La primera causa de muerte neonatal es la prematurez, seguida de las malformaciones congénitas. “Todavía tenemos el desafío de bajar la mortalidad de los prematuros. El 1% de los chicos que nacen pesan menos de 1,5 kilo. Habría que concentrarlos en lugares de alta complejidad y que sean trasladados la menor cantidad de prematuros posible”, apunta Fariña. Hace unos 10 años que se viene trabajando en la regionalización de la atención perinatal, subrayó, que busca evitar los traslados, además de asegurar los cuidados prenatales y posnatales a esta población vulnerable. Los embarazos adolescentes tienen un riesgo mayor de terminar en partos prematuros.