| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Domingo 17 de marzo de 2019
Preocupados por sus distritos, los gobernadores se alejan de la interna (panorama en Entre Ríos)
GobernadoresPeronistas

Admiten que la irrupción de Roberto Lavagna en el tablero es para "seguir de cerca" pero su prioridad es otra y está bien lejos de la escena nacional: ganar las elecciones en sus provincias. A los gobernadores peronistas hoy nada les importa más. Por eso, solo una vez que se hayan asegurado otros cuatro años en el poder, volverán la mirada a la pelea por la sucesión de Mauricio Macri .

Ese manejo de prioridades responde a varias razones. La primera es que, para buscar su reelección, varios caciques peronistas sellaron acuerdos con el kirchnerismo, es decir, no van a hacer ningún movimiento que pueda ir en contra de esas fusiones que, en algunos casos, no fueron nada fáciles o juntaron en un mismo frente a dirigentes que hasta hace poco eran enemigos acérrimos.

Es el caso del entrerriano Gustavo Bordet que, no sin dificultad, selló un pacto con su antecesor y adversario Sergio Urribarri, un referente del kirchnerismo más puro.

Hace tiempo que Bordet nada dice en público sobre la estrategia nacional, sobre Lavagna o Alternativa Federal, el armado antikirchnerista que pretende disputar el poder en octubre. De hecho, el entrerriano no estuvo en Mar del Plata, donde los fundadores de ese espacio, Juan Schiaretti, Sergio Massa y Miguel Pichetto (Juan Manuel Urtubey faltó por inundaciones en su provincia), se vieron por última vez. En Entre Ríos se votará el 9 de junio.

Sergio Uñac es otro de los que en su provincia cerró filas con el kirchnerismo, encarnado en San Juan por el jefe del PJ nacional, José Luis Gioja. Uñac es el gobernador peronista que más le esquivó a Alternativa Federal, -no estuvo en ninguna de las cumbres del espacio-, y, a la vez, uno de los principales promotores de la candidatura de Lavagna. Se reunió con él a fines del año pasado, cuando las especulaciones sobre una posible postulación del exministro eran embrionarias y aisladas.

Uñac es otro de los que desdobló la elección provincial: en San Juan habrá primarias el 31 de este mes y generales el 2 de junio. Aunque su apoyo a Lavagna no está en duda, recién después de ese domingo, en el que, según se pronostica hasta ahora, conseguirá un triunfo holgado, volverá a pensar en el ajedrez nacional.

Más complicado, y decididamente concentrado en su provincia está el tucumano Juan Manzur, que el 9 de junio enfrentará en las urnas a su antecesor y ahora enemigo José Alperovich. Hasta hoy, las encuestas prevén una disputa pareja.

Schiaretti escapa a esa lógica de disociación. Mientras hace campaña por su reelección en Córdoba, que parece más allanada a partir de la ruptura de Cambiemos esta semana, no descuida la estrategia nacional. Por eso recibirá a Lavagna el próximo miércoles después de que el exministro participe de un almuerzo en la Fundación Mediterránea.

"Lavagna va a necesitar el apoyo de los gobernadores y ese proceso va a tener a Schiaretti a la cabeza. Con eso tiene que ver la movida del miércoles", dijo a LA NACION uno de sus colaboradores. Enseguida, aclaró que el apoyo del cordobés a Lavagna solo se consolidará si las intenciones presidenciales del exministro tienen correlato en las encuestas. "Roberto tiene que armar y medir. Shiaretti no va a levantar algo que la gente no va a votar", soltó el ladero del cordobés. Lógica pura.

La advertencia se repite, con distintos tonos e intensidades, dentro del peronismo no kirchnrerista y en particular entre los gobernadores y Sergio Massa, que sostiene su precandidatura presidencial. Entre ellos flota otra coincidencia. "Hasta ahora, la candidatura de Lavagna es virtual, una construcción de los medios. ¿Con quién está armando, además de con una parte del sindicalismo?", graficó uno de ellos.

La gran incógnita es cómo se resolverá el choque inevitable entre la exigencia de Lavagna de saltear las PASO y ser el candidato "de consenso", y la decisión de Massa y de Urtubey -que contó con apoyo de los gobernadores- de definir la candidatura presidencial en esa instancia. Por ahora, reinan las especulaciones. ¿Podría Massa bajarse para despejarle el camino a Lavagna? Lo sugieren varios, pero las espadas mediáticas del tigrense lo niegan rotundamente. Para Urtubey, en cambio, las PASO son ineludibles. Es la única manera de sostener su posibilidad de ser candidato a presidente y arrastrar desde una boleta con su cara a su candidato a gobernador en Salta.

En medio de las incógnitas, el juego de los gobernadores se recorta bien claro: cuando llegue el momento van a hacer valer su peso en la interna nacional y en la definición de candidaturas. Esperarán a ganar en sus provincias para negociar con títulos revalidados y con votos bien frescos en sus mochilas.