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Domingo 17 de marzo de 2019
Tragedia de Fray Bentos: a juicio con 35 acusados, 21 años después (referencia a Entre Ríos)
Familiares VictimasTragediaFrayBentos

Jorge era médico y había viajado a Misiones para atender a sus pacientes en un pueblito rural. Viviana era azafata y hacía once años que su vida estaba en el aire. Cristina tenía 26 años y estaba embarazada, volvía a Buenos Aires luego de asistir al entierro de su abuelo en Posadas. Son en total 74 historias, 74 personas que formaron parte de la peor tragedia aérea argentina allá por octubre de 1997. Tuvieron que pasar 21 años para que por fin comience el juicio oral que buscará responsables por lo ocurrido. 

Fue (y es) una espera interminable. Un ejemplo concreto para definir esa frase que muchos repiten: “La Justicia es lenta” ¿Cómo se hace para no bajar los brazos en una lucha desigual durante tanto tiempo? Clarín reunió a los familiares de las víctimas del accidente de Fray Bentos y reconstruyó el drama vivido desde el momento en que el vuelo 2553 de Austral dejó de aparecer en los radares de todos los aeropuertos. Ahora el Tribunal Oral Federal 5 programó el inicio del juicio para el 26 de marzo que tendrá 35 acusados que se sentarán en el banquillo.

Los familiares tienen dudas. Muchos de los imputados son españoles, viven en Europa y ni siquiera se conoce el estado de salud de ellos. Por lo que podría provocar que llegada la fecha no se presenten y que eso vuelva a estirar los tiempos. Ante esa eventualidad los familiares pedirán la captura internacional.

“Cuando el avión cayó en Uruguay, también cayó en el living de mi casa”. La frase de Silvina Rumachella, abogada y hermana de la azafata Viviana, resume el calvario que debieron soportar quienes ahora no descansan hasta buscar la verdad: “Fuimos contra todos y todo, nos pusieron mil muros pero acá seguimos, siempre con la mente puesta en que el caso no quede impune”.

La causa ya fue investigada a lo largo de estos casi 21 años por tres jueces. En 2013 quedó radicada en el juzgado de Sebastián Ramos, quien tiene hoy a su cargo establecer si entre las causas que originaron el accidente aéreo cabía asignarle responsabilidad a los ex directivos de la empresa que en aquel momento dependía de la española Iberia y ex miembros de la Fuerza Aérea Argentina.

Tanto para las familias de los tripulantes como de los pasajeros (la querella engloba alrededor de 15 personas), la empresa y los organismos de control son responsables de la tragedia. Las pericias hechas por los organismos uruguayos determinaron que fallaron las luces de alarma que debían alertarsobre el funcionamiento de los velocímetros. Lo que ocurrió fue que el tubo pitot -que marca la velocidad dentro de la cabina presurizada- se había congelado y el piloto creyó que la velocidad era menor a la que en realidad iba, por eso extendió los flaps pero la presión del aire lo arrancó y la nave perdió el control hasta estrellarse.

De ese avión en el que viajaban las 74 víctimas y que pesaba 40 toneladas, volvieron restos humanos que entraban en dos ataúdes: "Lo más grande que pudieron encontrar fue un dedo", describe María Elena Blanco que perdió a su compañero Jorge Cécere, piloto del vuelo 2553 a quien en principio lo culpaban por meterse de manera intencional en el medio de una tormenta, aunque eso luego quedó descartado. "Todos tenemos la esperanza de que se haga justicia, pero sabemos que vivimos en un país corrupto en el que esta causa tardó más de veinte años en resolverse y en que se desarrolle el juicio oral. Eso tiene un por qué, y es que tuvieron que tapar la porquería que hicieron y que siguen haciendo", cuenta.

Tamara Kohen tenía sólo 12 años cuando la mañana del sábado 11 de octubre se despertó por los gritos y el llanto de su mamá y su tía. Cierra los ojos y el instante reaparece, como siempre aunque ahora ya tenga 33 años. Su papá, Jorge, era médico rural y había viajado a Misiones para atender a sus pacientes, pero nunca volvió.

“Cuando era más chica creía que buscaba Justicia por los que fallecieron, pero de grande me di cuenta que yo también fui víctima. A mi papá lo mataron y por eso confío en que algún día se tiene que saber la verdad”, dice Tamara quien todavía guarda un pedazo de avión que un primo le llevó desde el cráter que quedó en un terreno de difícil acceso en Fray Bentos: “Durante mucho tiempo ese pedacito de chapa era lo único que tenía como recuerdo, lo llevaba conmigo en la mochila al colegio, lo ponía bajo la almohada todas las noches y me asustaban las tormentas. Hoy lo que más me cuesta es cuando necesito un consejo de mi papá, pero mi papá no está”.

Un poema por la tragedia

Texto de Tamara Kohen, hija de una de las víctimas 


Son las 6 de la mañana del sábado 11 de octubre de 1997.

? La nena se despierta con gritos o llanto, no sabe.

? Camina hasta al cuarto de sus papás y encuentra a su mamá y a su tía en estado de conmoción.

? Un avión de Austral se cayó en Fray Bentos, Uruguay, con 74 personas adentro.

? Jorge volaba desde Posadas pero no llegó a su casa.

? La nena tiene 12 pero entiende.

? Mientras tanto en Aeroparque los familiares se juntan para reclamar por los que tenían que haber llegado a Buenos Aires la noche anterior.

?Las autoridades del aeropuerto los meten en un avión hacia Entre Ríos para ir a buscar a sus seres queridos, “porque un desperfecto técnico los dejó estacionados, sanos y salvos, en una ruta”.

? Al llegar a destino se produce el primer giro en la trama.

? No hay ruta.
? No hay avión.
? No hay sobrevivientes.

?Llaman a reconocer los cuerpos, pero tampoco hay cuerpos.

?Allá a lo lejos, en el país vecino, se divisa un cráter gigante.

?ESO son los familiares.

?Las portadas se turnan en anunciar que el “accidente” se produjo por la tormenta y en echarle la culpa al piloto. Aunque el informe de la Fuerza Aérea uruguaya es muy claro: “La caída se produjo por indicaciones erróneas sobre velocidad, provocadas por la obstrucción de los tubos pitot debido a congelamiento; y a la extensión de los slats realizada por el copiloto, a una altitud y a una velocidad incompatible con la integridad de la aeronave. La aeronave carecía de la alarma obligatoria”.

? La peor tragedia aérea en la historia argentina sí dejó sobrevivientes.

? La nena sobrevive.

? La nena le teme a las tormentas.

? La nena va al colegio con un pedazo de avión en la mochila.

? La causa queda abierta.

?La nena cree que su papá se golpeó la cabeza y no se acuerda cómo volver.

?Procesan a 35 personas.

?La nena tiene ataques de pánico, ya no sueña con volar a Disney y odia subir en ascensor.
?
Los acusados se van muriendo.

?La causa se manosea, se ensucia, se falsifica.

?Los peritos se compran.


La verdad se tapa, pero igual se sabe.

?Iberia le vendió a Austral como si fuesen nuevos, aviones del 69 que ya no podían volar en Europa.

?El jet McDonnell Douglas modelo DC-9-32 tenía TREINTA Y DOS FALLAS.

?La misma edad que tiene ahora la nena.

?El martes 26 de marzo, después de 21 años, por fin tiene fecha de comienzo el juicio oral y público.

?Los acusados quizá sigan sin presentarse.

Pero ahí estaremos los familiares, los amigos, los compañeros y yo, la nena.