| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Sábado 23 de marzo de 2019
Una peña encendida al costado del camino (en el sur entrerriano)
Parrilla

Como mejor forma para despedir a los comensales desembarcados casi fortuitamente en el boliche que atiende al costado de la ruta 12, Pablo Orfila prefiere no recurrir a frases edulcoradas antes de que sus huéspedes retomen el trayecto en dirección a Buenos Aires o rumbo al norte entrerriano. “Encendé las luces bajas, ponete el cinturón y andá tranquilo, así volvés cuando quieras. Y si tenés algún contratiempo llamame, que, si está a mi alcance, te doy una mano”, resume el catálogo de consejos útiles que suele dispensar -con un tono paternal más bien enfático- el dueño de la parrilla Rojo Teja.

El hombre, un amable anfitrión que acumula años de trajinar como jugador las canchas del Ascenso del fútbol argentino, sabe bien de qué habla cada vez que alza la voz para encender una luz de alarma: con la habilitación en 2012 de la doble vía de la 12 y su continuación en la 14, la fatídica “Ruta de la muerte” pasó al olvido, pero se multiplicó el tránsito de camiones del Mercosur, muchos autos salen catapultados del doble puente Zárate-Brazo Largo para apurar el paso y el peligro de multa los espera, listo para caer con todo su peso en el lugar menos esperado de la banquina.

En este sencillo mojón, levantado entre la polvareda de una depresión del terreno que el camino apenas deja entrever desde el puente atravesado sobre el río Paranacito, Orfila aplica una receta tan simple como eficaz para lograr que los automovilistas desaceleren y retomen la marcha con una sensación placentera.

Hábil como en sus tiempos de mediocampista de Puerto Nuevo -el club de Campana con el que participó en los torneos de Primera D en los años 80-, primero los seduce con el inigualable sabor de la empanada de carne, vuelve a deleitarlos con la tira de asado y el tentador chorizo de la casa y termina endulzando los paladares con una generosa porción de mamón en almíbar con queso.

Pero no todo se circunscribe a la gastronomía en este comedor al paso. Las largas charlas de sobremesa animadas por una ruidosa tertulia de automovilistas y camioneros argentinos, chilenos, uruguayos y brasileños es una suerte de ritual de cumplimiento optativo que gana adeptos una vez que el café llega a la mesa.

Orfila hace su aporte con anécdotas agridulces de su etapa futbolera y alguno de los innumerables recuerdos que acumula de sus diez años instalado al pie de la ruta. Una y otra vez se acerca para comentar lo justo y necesario y vuelve a su lugar de espectador privilegiado junto a la parrilla. De fondo, las voces de Mercedes Sosa, Horacio Guarany, Los Chalchaleros y Jorge Cafrune aportan el marco adecuado para esta peña de almas gemelas, imposible de localizar en la hoja de ruta.