| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Viernes 29 de marzo de 2019
Un asesinato, un paso fugaz por la cárcel y 200 pesos para “reparar” los daños (familia de joven asesinado se muda a Entre Ríos)
Joven

Hacía calor. Era la madrugada del 22 de febrero de 2016. Nicolás andaba con dos amigos por un barrio pobre, Agustoni, en Pilar. Un segundo grupo con un menor y tres mayores inició una pelea que dejó a Nicolás internado cuatro días en un hospital de San Martín, donde finalmente murió, producto del golpe con un pedazo de hormigón que le había dado el más chico de los atacantes. Al responsable del crimen le dieron una pena de cuatro años y medio, pero fue liberado al año, por buena conducta. A los otros tres les tocó una probationpor “lesiones leves”. Para cerrar ese segundo expediente ofrecieron a la familia un resarcimiento de 200 pesos cada uno.

Los padres dicen que, tras la muerte, el menor que asesinó a Nicolás se pasea con altanería por delante de su casa, jactándose de lo que hizo. Ellos quieren mudarse.

Nicolás tenía 16 años. Su padre, Javier Berdala, borró los datos centrales de esa semana traumática. “No sé exactamente qué día fue... tampoco si venía de una fiesta de 15 o de un boliche. No me acuerdo. Sé que eran las seis de la mañana. Es que uno trata de empezar de nuevo. Por mis otros dos hijos, los hermanos de Nico, hay que seguir adelante”, contó.

"Lo de los 200 pesos es lo de menos”, evaluó Javier: “Lo que reclamamos nosotros es que si al responsable del crimen de mi hijo le dieron una condena de cuatro años y medio, que la cumpla. Nada más. Que se cumpla lo que pidió la fiscal, que prácticamente se rió en nuestra cara”.

Alude al episodio que se dio luego de que él y su esposa supieran que el asesino de su hijo estaba en libertad: “La fiscal había dicho que le iban a dar de cinco a ocho años de cárcel. Le dieron cuatro y medio. Pero a los pocos meses, un vecino me cuenta que lo vio jugando al fútbol en el barrio. Fuimos a hablar con la fiscal. Me preguntó si le habíamos sacado fotos, ahí, en medio de la villa".

"Después nos explicó que no estaba al tanto porque se había ido de vacaciones, que lo habían liberado por buena conducta, porque no había tenido entradas a la comisaría”, describió.

En algunos medios circuló como una rareza la propuesta de resarcir a la familia por la muerte con 200 pesos. En realidad, ese monto se corresponde con la segunda causa abierta en el marco de este crimen, caratulada como “lesiones leves calificadas”, contra los amigos del menor que mató a Nicolás, quienes estuvieron involucrados en la pelea pero no en el asesinato, determinó la Justicia.

A esas otras tres personas, la jueza Andrea Carolina Pagliani, del Juzgado en lo Correccional Nº5 de San Isidro, les dio una probation, o sea una suspensión del juicio a prueba.

El sinsabor que experimentan los padres de Nicolás, como pasa en tantos otros crímenes, es evidente, pero así son las cosas, explicó Andrés Gil Domínguez, abogado experto en derecho constitucional: "En un caso así, los 200 pesos son un monto simbólico porque la reparación indemnizatoria tiene que tramitarse por la vía civil. Además, la cifra de la probation depende de la condición socioeconómica de los imputados”.

Sin embargo, los padres no quisieron abrir una demanda civil. No les interesa el dinero. “Esta semana fuimos a notificarnos y rechazamos recibir esos pesos”, explicó el padre de Nicolás. “Es un monto ridículo, pero tampoco nos interesa ningún dinero porque nada puede reparar la muerte de Nico”.

Norma Zuasnabar, madre de Nicolás, habló con Clarín. "Sólo queremos que el responsable esté preso como corresponde, que cumpla la condena. Sabíamos que no iba a ser larga porque era menor de edad, pero queremos que la cumpla", subrayó.

El chico, dijo la mujer, pasó hace unos días por delante de su casa: "Yo tengo un cartel en la puerta que dice Justicia para Nico. Él pasó  y gritó 'lo quebré'". 

Por eso quieren mudarse. Viven a pocas cuadras unos de otros. Y ahora decidieron que lo mejor es irse a vivir a Entre Ríos, donde tienen familiares. 

"Siempre confiamos en la Justicia", explicó la mamá de Nicolás, pero, agregó, ahora todo es distinto: "Siento que la fiscal se nos rió varias veces en la cara. Estoy desahuciada".