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Martes 25 de junio de 2019
El largo y sinuoso camino de Argentina para ser campeón mundial de sóftbol (Capital entrerriana la sede de este deporte en el país)
Softbol

Detrás de cada logro deportivo hay historias mínimas de trabajo en silencio. Hay atletas que alimentan su pasión por una disciplina, mientras deben trabajar al mismo tiempo que entrenarse y competir. Hay planificación a mediano y largo plazo. Y hay un camino recorrido para luego buscar resultados, que a veces llegan y otras no. El campeonato mundial de sóftbol tuvo estos ingredientes en la Selección masculina argentina que se coronó en Praga.

Podrá decirse que la consagración en República Checa, en esa final ganada por 3-2 a Japón, empezó a gestarse hace casi una década, cuando Paraná fue seleccionada para organizar el Mundial Juvenil de 2012.

Esa competencia Sub 19 fue un éxito total, no solamente desde el punto de vista organizativo sino también del deportivo, ya que la Selección Nacional fue campeona con un 5-0 a Japón en la final. Y dos años después revalidó ese título juvenil en el Mundial de Whitehorse, Canadá, con un 9-0 a Nueva Zelanda.

Estos logros en las inferiores se vieron reflejados en la Selección Mayor, que ya había avisado de su buen nivel al finalizar en el cuarto lugar en los Mundiales de Auckland, Nueva Zelanda, en 2013; y en Whitehorse 2017. A pesar de estas grandes actuaciones, el sóftbol se maneja dentro de un ambiente acotado, muy pocos medios reseñan su desarrollo y ahora, el estar en boca de todos, el trabajo de fondo que realizó finalmente salió a la luz. 

El sóftbol se practica sobre todo en algunas provincias del país, como Córdoba, Salta y Entre Ríos, con Paraná como sede por excelencia. Por eso uno de los pasos más importantes para el crecimiento del deporte en la Argentina fue su inclusión en la currícula de Educación Física de colegios, lo que permitió que muchos más jóvenes lo conocieran y se interesaran en practicarlo.

No hay una liga profesional de sóftbol, por lo que muchos jugadores de la Selección viven y compiten en el exterior. Y cuando lo hacen en sus clubes locales para los conocidos "torneos relámpago" que pueden tener una duración de un fin de semana o hasta 7 días según su importancia, pero no son de un nivel importante para los integrantes del seleccionado. 

La Asociación Paranaense de Sóftbol es la organizadora del torneo más representativo y de mayor nivel en el país. Cuentan con la presencia de equipos masculinos, que suelen reforzarse con jugadores de la Selección y también competencia infantil y femenina.

¿Por qué hubo entrerrianos festejando en la noche del domingo en las calles de Paraná? Porque la inmensa mayoría del plantel campeón mundial nació en esa provincia.

Huemul Mata Carabajal es una de las grandes figuras del equipo, es el único que se dedica al sóftbol profesional y es considerado como uno de los mejores lanzadores del mundo. Juega en la Liga de Japón, la más fuerte del mundo, con el equipo Daiwa Act de Hiroshima y también compitió en Estados Unidos y Canadá.

En la final contra Japón, lanzó durante todo el partido, con el desgaste que eso conlleva, y le permitió apenas dos carreras al rival para lograr el histórico título. Como otros doce integrantes de la Selección campeona mundial, cobra una beca del ENARD de proyección panamericana (15.000 pesos mensuales), mientras que otros cuatro miembros reciben la beca sudamericana de 11.000 pesos.

Román Godoy (lanzador) y Gustavo Godoy (infield) también son piezas importantes del equipo y cuentan con presencia internacional en los Circle Tap Dukes de la liga profesional de Estados Unidos y Canadá. También en la elite mundial están el lanzador Juan Potolicchio y el capitán Bruno Motroni, los de mayor experiencia y los que buscan guiar a esta generación que pinta para mucho.

El Mundial de sóftbol se celebra desde 1966 y sólo cuatro países habían conseguido ser campeones: Nueva Zelanda (9 veces), Estados Unidos (5), Canadá (4) y Australia (1). Este dominio reducido realza aún más el logro de Argentina en la elite.

La Selección le apuntará con todo a los Juegos Panamericanos de Lima, el principal objetivo, por lo cual el equipo competirá en Estados Unidos para seguir en forma hasta la cita peruana. No hay futuro olímpico porque el sóftbol en los Juegos es solamente para seleccionados femeninos. Pero hay un hito mundial que ya nadie podrá olvidar. La cuestión es mantenerse entre las potencias. Pequeño objetivo en este lado del mundo...

Las diferencias entre el béisbol y el sóftbol

El sóftbol y el béisbol se desarrollan en el mismo campo en forma de diamante, con un mismo sistema de juego: el pitcher lanza la pelota, mientras que hay un bateador que intenta conectarla lo más lejos posible para poder recorrer las cuatro bases y así anotar una carrera.

La principal diferencia es que en el sóftbol, el lanzador debe hacer los envíos por debajo del hombro, mientras que el béisbol lo hace por arriba. Y si en el primero se usan bates con un compuesto metálico, en el béisbol de alta competencia utilizan bates de madera.

Un partido de béisbol tiene nueve innings (entradas) y uno de sóftbol, siete. Como en el sóftbol las bases están mucho más cerca entre sí, inevitablemente se juega en una superficie más pequeña. Y también la pelota es más grande y de color amarillo neón.

A pesar de las similitudes comentadas, es curioso que países con gran tradición en el béisbol, como Venezuela, República Dominicana, Cuba o México no hayan llegado al tope mundial en el sóftbol, como sí lo logró Argentina. 

Una simple razón es que podría deberse a que en dichos países no se le da gran importancia al deporte en la rama masculina, sino que lo practican mayoritariamente las mujeres y varones que no lograron alcanzar el nivel profesional en béisbol. 

Lo mismo sucede a la inversa, porque Nueva Zelanda y Canadá, dos de los principales referentes en el sóftbol, no son conocidos por ser grandes productores de jugadores de elite de béisbol.