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Martes 25 de junio de 2019
Ganadería: efectos del agua con alto nivel de arsénico y flúor (presente en Entre Ríos)
Vacas

La siguiente revisión bibliográfica busca resumir las características, tolerancias y efectos sobre la salud humana y animal tanto del arsénico como del flúor en el agua de consumo. El arsénico está presente de forma natural en niveles altos en las aguas subterráneas de varias provincias, como Buenos Aires, San Luis, Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, etcétera.

La exposición prolongada al arsénico a través del consumo de agua y/o alimentos contaminados puede causar cáncer, lesiones cutáneas y asociadas a otras enfermedades (cardiovasculares, neurotoxicidad, diabetes, etcétera).

En tanto, el flúor es esencial para mantener la solidez de los huesos y proteger el decaimiento dental. Se recomienda un consumo diario no mayor de 0.1 mg/l de flúor para mantener los huesos y dientes saludables.

Sin embargo, cuando se consume "agua" con exceso de flúor se producen caries, osteoporosis (fluorosis esquelética), daños en los riñones, huesos, nervios y músculos. Además, afecta el metabolismo del calcio y fósforo, alterando el crecimiento de los huesos (destete y recría) provocando menor peso al nacer. El flúor no atraviesa la placenta ni puede llegar a la leche y el calostro. Por ende, el ternero se puede afectar, solamente, cuando consume agua con altos niveles de flúor.

Niveles de tolerancia del arsénico

  • Consumo humano: 0,05 mg/l (50 ppb) de arsénico según el Consejo Hídrico Federal de la Argentina (Cohife). La Organización Mundial de la Salud (OMS) fija como límite máximo 0,01 mg/l (10 ppb).
  • Consumo animal: 0,2 mg/l (200 ppb).

Niveles de tolerancia del flúor

  • Consumo humano o animal: la OMS recomienda como límite máximo 1,5 mg/l (1,5 ppm) de flúor.

El moteado de los dientes aparece con concentraciones de 2 a 5 mg/l, pero el desgaste dentario se produce con dosis mayores. La intoxicación crónica aparece con consumos de flúor en agua de bebida cercana a 15 mg/día, aunque los riesgos empiezan con una ingesta superior a 6 mg/día.

En un trabajo realizado por Pérez Carrera, A. y Fernández Cirelli, A. (Facultad de Ciencias Veterinarias -UBA-) sobre los Niveles de Arsénico y Flúor en agua de bebida animal en 32 establecimientos lecheros de la zona de Villa María (Córdoba), encontraron en el sudoeste de esa provincia altos niveles de arsénico y de flúor en las aguas subterráneas.

Del total de las muestras evaluadas, el 52,6% para arsénico y un 84,2% para flúor superaron los límites máximos recomendados para agua de bebida de bovinos.

A continuación se presentan los síntomas que aparecen cuando hay consumo de agua o alimentos con altos niveles de arsénico o flúor.

Altos niveles de arsénico

  • Los primeros síntomas a altos niveles de arsénico inorgánico son cambios en la coloración de la piel, lesiones cutáneas, durezas y callosidades en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Cuando esto ocurre puede terminar en cáncer de piel, de vejiga y de pulmón.
  • Depresión. Falta de apetito.
  • Debilidad y dificultad para trasladarse.

Exceso de consumo de flúor

  • Los animales jóvenes son más afectados que los adultos. Entre los síntomas característicos se destacan menor tamaño, forma, color y caída de los dientes.
  • Falta de crecimiento y pérdida de estado corporal, osteomalacia, osteoporosis.
  • El organismo expuesto a una fluorosis esquelética con mayores riesgos de fracturas óseas.


Existen diversas opciones para reducir los niveles de arsénico en el agua potable.

  • Mezclar agua con bajos niveles de arsénico con agua de concentración más elevada.
  • Instalar diferentes sistemas de eliminación del arsénico.