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Viernes 30 de agosto de 2019
Cuando Selva Almada sintió “El viento que arrasa” (la escritora entrerriana que pisa fuerte)
SelvaAlmada

Podríamos decirlo como lo dijo Beatriz Sarlo, una de las grandes críticas de la literatura argentina, cuando leyó El viento que arrasa, la primera novela de Selva Almada: "Todo es raro y original para la ficción argentina que conozco: no era literatura urbana, no había ironía ni guiños a la comunidad literaria, la autora no contaba una historia autobiográfica".

Sarlo también contaba el argumento: "el viaje de un pastor evangelista por caminos secundarios del Chaco, acompañado por su hija adolescente en un auto destartalado, con el que llegan a un taller mecánico en el medio del campo, donde viven un muchacho y un hombre".

El Chaco, el coche parado, la tensión entre la adolescente y el muchacho, los memorables sermones que Almada reproduce, a partir de las revistas que los evangelistas fueron dejando en su casa. Todo termina configurando una literatura argentina suena rara quizás porque -como la del chaqueño Mariano Quirós- no remite a la pampa, a nuestras pampas. Como si la Argentina se terminara no en la General Paz pero sí donde se acaban el trigo y las vacas.

Selva Almada nació en Entre Ríos en 1973 y supo pensar una narrativa contemporánea por fuera de las grandes ciudades. El viento que arrasa es de 2012. En estos tiempos Almada creció, escribió -no se pierdan su Ladrilleros- y se consolidó como parte de una generación que pisa fuerte.