| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Martes 03 de septiembre de 2019
Una campaña difícil para los cítricos, con costos en alza, problemas de calidad y rentabilidad (situación en Entre Ríos)
Limones

No ha sido una campaña sencilla para la producción citrícola de Argentina en el campo. Tampoco (para algunos productos) en el plano comercial, con mercados sobreofertados con precios deprimidos o el propio negocio doméstico sin poder de tracción por la situación macro del país. La esperanza surge a partir de la apertura de nuevos mercados lo que invita a seguir creyendo que pueden darse buenos negocios.

Para conocer de primera mano el estado de situación, Clarín Ruralentrevistó a productores y empresarios del sector. “Este año hemos tenido menos volumen que la campaña pasada, que fue récord, pero además tuvimos mermas de calidad porque hubo un otoño muy húmedo que demoró la cosecha y fue en detrimento de la calidad de la fruta que sufrió manchas y se pasó de tamaño, lo que complica el acceso como fruta fresca a los mercados”, resumió Pablo Padilla, presidente de Acnoa (la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino), que con 200 a 250 asociados representa el 95% de la producción de la región.

“La primavera tan lluviosa de 2018 complicó al limón dos maneras: sobre la calidad cosmética de la fruta y defectos externos que redundan en un menor precio y, por otro lado, en el aspecto fitosanitario, una complicación para ingresar a Europa donde hay dos plagas cuarentenarias con las cuales no se puede ingresar: cancrosis y mancha negra”, contó a Clarín Rural el gerente de Producción de Frutas y Jugos de Ledesma, Hernán González Navarro.

Con 3.000 hectáreas de naranjas (60%), pomelos y limones (20% cada uno), Ledesma es referente en el noreste (principalmente en Jujuy, aunque tiene plantaciones en Salta). Hoy es el primer exportador de naranjas de Argentina y si se agrega limón, con el 10% del mercado ocupa entre el segundo y tercer lugar. La producción bruta ronda las 100.000 toneladas (30% va a fresco y un 70% a industria).

"El desafío productivo es lograr los kilos por hectárea, luego no perder la calidad”, apuntó González Navarro. Y explicó: "Un driver del mercado de aceites esenciales es que tenga bajo nivel o ausencia de pesticidas, algo que se contrapone con la necesidad de tener una mejor fruta para embalar en fresco, manejar ese equilibrio de mantener las plagas y enfermedades a raya pero logrando un aceite limpio es nuestro principal desafío productivo".

En 2017, Ledesma produjo unas 270 toneladas de aceites esenciales (se usan en la industria de bebidas, alimenticia y cosmética), distribuidos en 130 toneladas de aceite esencial de naranja, 40 toneladas de aceite de pomelo y 100 de limón. Y En 2018 inauguró una nueva planta para procesar aceite con la tecnología más eficiente del mundo y así llegar a las 400 toneladas. “Antes podíamos sacar un 50% del aceite que había en la fruta, ahora hasta un 90%”, resumió González Navarro.

En Entre Ríos, Pedro Freixas no tuvo una campaña sencilla para sus 30 hectáreas de mandarinas. “Las lluvias a la salida del otoño complicaron la cosecha, hizo que se hinchara la fruta perdiendo calidad de exportación y sobre el final de mi cosecha hubo dos heladas tremendas que a mucha gente que aún le faltaba bastante por cosechar la dejó muy mal”, contó Freixas, que perdió 100 toneladas por la helada. De hecho, productores entrerrianos pidieron por “medidas urgentes” y “emergencia” semanas atrás.

Plantados en 2012 y 2013, los arboles de Freixas aún están en la etapa de escalada productiva. Esta campaña alcanzó los 900.000 kilos de producción total (el año pasado había obtenido 780.000 y el anterior 500.000). Esto con 37.000 kg/ha, pero el objetivo es alcanzar los 40.000 kg/ha, aunque sabe que el potencial final está en 45.000 a 50.000 kg/ha.

Mercados

Pero no sólo se presentaron problemas en el campo, también hizo su juego el mercado, tanto el interno como el externo. “El mercado interno no está siendo un buen negocio este año porque está sufriendo la recesión de todas las actividades comerciales en Argentina a lo que se suma que los precios no pueden acompañar la suba de costos que gran parte de nuestra cadena son insumos dolarizados”, disparó Padilla.

“Este año, el negocio fue malo, con la depresión del consumo se hace difícil vender a supermercados y verdulerías, a mí me salvó que pude cosechar calidad, no obstante, el año pasado vendí a 5,70 pesos por kilo y este año a $6,70 (un 17% más), con una inflación de 47% y costos que crecieron en dólares”, contó Freixas, que exporta 60-70% de su producción.

En el plano exterior para productos industrializados, González Navarro reflexionó que “los mercados de jugos y aceites están muy sobreofertados, tanto de jugos como de aceites”, apuntó González Navarro. Y agregó: “Las empresas que tengan atada su comercialización a través de algún contrato industrial lo sufren menos, pero el productor que tiene que salir a vender su producción a una industria está teniendo problemas”.

Padilla ponderó la apertura de nuevos mercados como Estados Unidos (se exportaron 10.000 toneladas en 2018, se esperan 20.000 este año), India y Vietnam, más otros en juego como México o Brasil, que se suman a destinos tradicionales como Unión Europea y Rusia. Aunque advirtió: “Si estas aperturas no son acompañadas por políticas que le den competitividad al sector, el esfuerzo va a ser estéril porque si no somos competitivos no vamos a poder vender”.

Desde Acnoa están pidiendo que baje la carga tributaria sobre el costo laboral y las retenciones, así como la necesidad de tener líneas de crédito acordes. “Si bien la devaluación diluye el costo de la retención, la baja de un punto de hace unos meses no es una solución de fondo cuando tenés 25 o 30% más de costo que tus competidores”, apuntó Padilla.

“El principal desafío comercial es mantener la calidad lo más alto posible porque los mercados están muy exigentes, ya no hay de primera y de segunda, no se puede dar ventajas, se piden certificaciones de calidad, comercio ético y social”, reflexionó González Navarro.

Para Freixas, “hay potencial productivo pero grandes amenazas en lo comercial, es una actividad que la está peleando desde la trinchera, y los que no queremos aflojar tratamos de mantener la eficiencia a pesar de todo, porque es como un tambo, si dejás de poner ordeñás menos, acá es lo mismo, no podés dejar de podar porque la campaña siguiente te va a pasar factura”.

¿Citrus dulces a Estados Unidos?

A mediados de agosto una delegación del servicio sanitario de Estados Unidos, el Aphis (Animal and Plant Health Inspection Service), recorrió establecimientos y plantas de empaque de citrus dulces con el objetivo de generar el protocolo que permita exportar mandarinas y naranjas al país del norte.

En 2018 se aprobó el protocolo para limón. Sería una gran noticia para toda la cadena que se apruebe ahora para citrus dulces. Uno de los establecimientos que visitó la comitiva de Aphis fue el de Pedro Freixas: “Para Argentina sería grandioso esto”, dijo.

El Senasa informó que la comitiva estadounidense verificó los procedimientos de certificación y trazabilidad, así como el manejo de plagas implementado en los establecimientos productivos, plantas de empaque y puertos de salida de la fruta.