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Viernes 13 de septiembre de 2019
Historias de vida detrás de los ataques a los silo bolsas de soja (productor con trabajos en Entre Ríos)
SiloBolsas

Ricardo Del Barrio recorría algunos lotes de su campo en Lobos, como lo hace la mayoría de los día, cuando le avisan de la mala noticia. Nueve silo bolsas con 200 toneladas de soja cada uno habían sido tajados en la noche. No sólo eso, sino que encontró daños en maquinaria y en uno de sus galpones.

Pero no es el único. Desde las últimas semanas estos hechos vandálicos se viene repitiendo en la provincia de Buenos Aires. Esta semana se conocieron dos casos más en Chivilcoy y Chacabuco. Y puso en alerta a los productores bonaerenses, quienes se van a reunir este viernes en la Sociedad Rural de Chivilcoy para delinear los pasos a seguir.

Del Barrio es egresado de la Escuela Agrotécnica Salesiana de Don Bosco de Uribelarrea, Buenos Aires, y enseguida tomó las riendas de los campos de su padre cuando fallece en 1985.

Al otro año comenzó a producir en los campos de su familia. Hacía agricultura y ganadería pero en 1995 decidió ir solamente por la parte agrícola. Hoy produce maíz, trigo y soja en campos propios y campos arrendados ubicados en Lobos, Monte y Belgrano.

Además, desde 1999 es contratista forrajero. Ahora ofrece el servicio solamente en la zona trabajando entre 1.000 a 1.500 hectáreas por año cuando antes se extendía hacia Salta, Córdoba y Entre Ríos.

"Hoy es difícil conseguir gente para que maneje la picadora. La gente no quiere trabajar en el campo. Y se ha tecnificado mucho la maquinaria. Se necesita gente con conocimiento".

Pero la tranquilidad que se vive en el campo se viene perdiendo por los hechos delictivos que se están dando. Abigeato, rotura de silo bolsas, robo de materiales. Esta vez le tocó a él. Le rompieron nueve silo bolsas con soja.

Para el productor tiene un daño material, que según sus cuentas, ronda el millón de pesos entre la reposición de los silo bolsas y volver a pagar los servicios de embolsado y extracción más la soja que no se pudo recuperar del suelo.

"Cuando se raja un bolsón por temperatura, se raja arriba y los granos quedan arriba de la bolsa. Acá la cortaron de costado y se cayó la soja sobre el suelo", relató.

En este sentido, aclaró que no sabe quién pudo ser. En un primer momento suponía que era alguien que no lo quería. Pero tras conocerse otros casos similares en otras localidades bonaerense, supone que deben ser los mismas personas que hicieron todos estos daños.

"En los silo bolsa están los pesos que tiene guardado el chacarero para poder trabajar. La cosecha es el dinero que tenemos para pagar todos los insumos (semillas, agroquímicos, fertilizantes) que están en dólares", explicó.

Además, el productor sufrió daños en uno de los galpones donde guarda la maquinaria. Cuando ingresó se llevó la gran sorpresa. Se encontró todo revuelto y con pintadas con aerosol en las maquinarias "No se robaron nada. Fue todo maldad".

Ricardo Kling es productor de la zona de Chacabuco. Su padre murió cuando tenía 4 años y a los 8, según narró, "ya estaba arriba de los tractores".

Se recibió de Técnico Agropecuario en la Escuela Secundaria AgroTécnica Chacabuco y de ahí se dedicó de lleno a la producción. Ahora, entre alquiladas y propias, siembra 2.000 hectáreas y además, desde los 20 años hace servicios a terceros de siembra, de pulverizaciones y de cosecha.

Kling también fue noticia esta semana porque fue otro de los productores perjudicados con al rotura de silo bolsas. En el caso de él, le dañaron uno solo pero a su vecino le rompieron seis.

La particularidad es que en el bolsón roto le imprimieron la leyenda de "Uatre". "Hablé con la gente de UATRE y se desligaron. Están ensuciando una institución. Es más de política que otra cosa. Esto recién empieza, va a ser larga la cosa", destacó a Clarín Rural el productor. En este sentido, el secretario General de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Ramón Ayala, también aclaró la situación desmintiendo la participación del gremio.

Para Kling estos ataques fueron provocados principalmente por la instalación de un pensamiento equivocado de la sociedad de que "los sojeros no liquidan sus granos", sobre todo luego de las nuevas medidas del Gobierno para contrarrestar a la falta de dólares. en al cual según los cálculos, aún falta vender soja por US$ 8.000 millones.

"Uno lo guarda porque tiene que pagar insumos, combustible, sueldos de los empleados e impuestos. Es el único medio que tenemos para guardar", expresó Kling.

"No es en que uno especula el precio. La única reserva que tenés en un año. Hasta abril del año que viene (cuando empieza la cosecha de soja) no tenemos más ingresos", agregó.