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Viernes 13 de septiembre de 2019
Doble crimen en Congreso: “El Gitano” aseguró que su primo quería matar al suegro (detención en Entre Ríos)
Cadiz

El doble crimen en Congreso del diputado Héctor Olivares (61) y su asesor Miguel Yadón (58), cuyos motivos siguen sin esclarecerse, sumó ahora una nueva posible hipótesis tras la declaración de Juan Jesús Fernández (42), uno de los dos detenidos.

"El Gitano" aseguró que su primo Juan José Navarro Cádiz (25), el supuesto tirador, andaba buscando a dos hombres para asesinarlos en la misma noche del ataque: a su suegro, alias "Monchi", y al suegro de éste, conocido como "Consu".

Fuentes judiciales informaron a Télam que Fernández amplió este miércoles su indagatoria ante el juez Mariano Iturralde y la fiscal Estela Andrades.

Allí dijo que Navarro Cádiz era "un demonio", que "siempre decía que quería matar" y que tras el hecho hacía zapping en la televisión para ver el ataque, pero lloraba más por haber perdido el arma que por haber baleado a dos personas.

Con la asistencia de su nuevo defensor, Carlos Mauro, Fernández brindó nuevos detalles de los momentos previos y posteriores al hecho ocurrido en la mañana del 9 de mayo, reiteró su inocencia y le atribuyó a su primo toda la responsabilidad en los homicidios.

"Desde antes, hace dos o tres años, él ya tenía intenciones de matar y quería matar. Él siempre decía que le gustaban las armas, y decía: 'voy a matar a ése', 'voy a matar a aquel otro', no importaba por qué. Se peleaba por cualquier cosa y siempre decía que quería matar", dijo Fernández en su declaración.

Asimismo, reiteró que esa madrugada, su primo se subió a su Volkswagen Vento y allí le contó que "estaba molesto con su mujer", pero esta vez Fernández reveló que Navarro Cádiz le confesó que esa misma noche, antes de encontrarse con él, había estado buscando a "Monchi" y a "Consu", para asesinarlos.

"Si los veo, los mato", le dijo Navarro Cádiz, según consta en la declaración.

"Esa misma noche, antes de juntarse conmigo, me dijo que los estuvo buscando para matarlos", declaró y agregó: "Él era un demonio, muy furioso, era un loco que no entraba en razones".

Sobre el momento del ataque, volvió a asegurar que él no sabía que Navarro Cádiz estaba armado hasta que "de repente" escuchó "un ruido metálico" como el que "hace una pistola al montarse".

"Vio venir a las dos personas que fallecieron, les apuntó y cuando pasaron por la ventana les disparó. Empuñaba el arma con su mano izquierda pero se ayudó con la derecha para hacer blanco", recordó sobre el momento de los tiros.

Al ser consultado respecto a si su primo dijo algo antes de los disparos, contestó: "No, solamente los vio y disparó. Antes que pasara esto, sólo decía que si veía al suegro y al suegro del suegro, los quería matar."

En otro tramo, Fernández señaló que luego del hecho, cuando con ayuda de familiares ambos escaparon rumbo a la provincia de Entre Ríos, en el viaje su primo decía: "Ya los maté y listo", pero que se lamentaba más por haber perdido la pistola Bersa Thunder calibre .40 con mira láser usada en el hecho.

"Él lloraba con lágrimas por el arma. Parecía peor para él haber perdido el arma que haber matado a dos personas", describió "El Gitano".

Además, contó que en las cabañas de la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay donde pasaron la noche, su primo hacía zapping en TV para verse en el video del ataque.

"Él estaba cada dos por tres mirando el noticiero. Ponía una y otra vez el momento en que los mataba. Él miraba, no sentía remordimiento por lo que había pasado", agregó.

Sobre la familia de Navarro Cádiz, contó que las reuniones con ellos "eran una masacre" e incluso afirmó que su tío Miguel Navarro Fernández -padre del otro imputado y quien estuvo preso en la causa pero luego fue liberado por falta de mérito-, en una pelea "le sacó un ojo a la mujer, con un palo".

También afirmó que el departamento de ellos, donde los investigadores encontraron dibujos de siluetas y rostros de figuras humanas con impactos de algún tipo de proyectil, "era la casa del terror".

"Esos dibujos reflejaban lo que eran ellos", indicó Fernández, quien también reveló por primera vez que luego del ataque su primo había dejado dentro de su auto el arma homicida y que fueron la madre y la tía de Navarro Cádiz quienes luego fueron al garaje a recuperarla.

Tanto Fernández como Navarro Cádiz están procesados con prisión preventiva firme por los delitos de "doble homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y por placer", así como también "por el empleo de un arma de fuego, en concurso real con portación de arma de guerra", fallo confirmado por la Cámara del Crimen.

Si bien al inicio se especuló con un crimen vinculado con algún tipo de venganza personal contra una de las víctimas, el juez Iturralde y la fiscal Andrades no encontraron ninguna relación entre ellas y los imputados.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, apenas ocurrió todo, manifestó que se trató de un "ataque de un clan mafioso que no dudó en matar a una persona por asuntos de caracter personal o códigos de sangre, como dicen en las mafias, o mal llamados códigos de honor".

Luego de estas nuevas declaraciones de Fernández, el abogado Ramón Arigós, que defiende a Navarro Cádiz, presentó un escrito ante el Juzgado Criminal y Correccional N° 16 para refutar esos dichos.

"Son vanos intentos de Fernández por mejorar una situación procesal cada vez más comprometida", dijo Arigós a Clarín. "Ya no sabe cómo ensuciar a mi cliente. Declaró cuatro veces: una indagatoria y tres ampliaciones indagatorias. En todas se contradice. Primero dijo que no tomó alcohol, después que sí, después que Navarro Cádiz estaba con la nena chiquita en la casa, después que la nena estaba con una tía, que subió a las 5 de la mañana a su auto, después que no...", agregó.

"Como ya no sabe qué decir, ahora dijo que quería matar al suegro y que le vaciaron el ojo a la mamá, cosa que es mentira. Ella tiene sus dos ojos intactos. Fernández está diciendo cualquier cosa", afirmó el abogado de Navarro Cádiz.

Según Arigós, la situación de Fernández en el expediente es "cada vez más complicada porque, de acuerdo a las pericias de tiro, el arma se disparó a 15 centímetros de la cara de él, porque él estaba en el asiento del conductor. ¡Y qué casualidad que no hay un solo rastro de pólvora ni en las manos ni en la cara ni en la ropa de él, como si hubiera estado en otro auto!"

"Aparte hemos localizado que Fernández está habilitado como instructor de tiro. Y una pistola calibre .40 desde esa posición te levanta la mano. Solamente un tirador avezado puede disparar en una apertura de 20 centímetros de un vidrio de auto sin hacer un desastre", dijo el abogado.