| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Sábado 02 de noviembre de 2019
Un país inventado en las redes sociales (referencia a Entre Ríos)
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En pocas horas, luego de las elecciones del domingo, entre Twitter y WhatsApp nació un nuevo país: la Argentina del Centro. Pura realidad líquida, el humor para digerir la derrota de los votantes de Cambiemos detonó una ocurrencia basada en los triunfos de Mauricio Macri en Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.

La humorada convertida en mensaje viral decía "tenemos el vino, el fernet, el trigo, la soja, el maíz, los frigoríficos, la montaña, la sierra..." La broma se basa en una creencia menos graciosa de muchos votantes macristas que consideran que sus provincias mantienen al resto del país, que siempre elige regresar al peronismo kirchnerista. Establecer como convicción verdades a medias lleva a desatinos.

El mapa electoral tuvo los mismos colores que en el ballottage de 2015, solo que ahora la ventaja kirchnerista en el conurbano es indescontable. Es verdad que Macri ganó por goleada en Capital y Córdoba, logró una ventaja clara en Mendoza y San Luis, y arañó un triunfo en Santa Fe y Entre Ríos. En los últimos cuatro casos revirtió derrotas en las primarias. El apoyo a Macri se completó con la "otra" provincia de Buenos Aires, la del interior, siempre diferente de la del conurbano.

¿Qué tienen estas provincias en común además de compartir la franja central de la Argentina? Con el interior bonaerense representan desde siempre al país agropecuario. Ese es un dato fuerte, pero incompleto. Tres de los cuatro grandes aglomerados urbanos de la Argentina están en la región (Córdoba, Rosario y Mendoza con sus alrededores) y aportan complejas crisis sociales que podrían emparentarse con el conurbano, la gran contracara política de la franja central. Están, además, entre las provincias en las que el empleo privado pesa mucho más que el empleo público.

El repetido voto contra Fernández-Fernández no es solo un fenómeno rural, pero, por caso, la propuesta de Juan Grabois en favor de una reforma agraria no fue precisamente la mejor idea para ganar amigos en zonas donde el conflicto de la Resolución 125 es imborrable. En aquel 2008 Fernández lidió como jefe de Gabinete y conoció de cerca la terquedad de Néstor y Cristina Kirchner y la intransigencia ruralista. Frente a la necesidad de tomar medidas y con los resultados electorales en la mano, el nuevo presidente quedó obligado a una negociación o a un conflicto con esos sectores.

Hay, por lo demás, facturas urbanas de vieja data. Un ejemplo: en la ciudad de Córdoba hubo una huelga policial en diciembre de 2013 que derivó en saqueos e indefensión. La aplastante derrota de Fernández en esa ciudad es una respuesta al abandono que sintieron los cordobeses por parte de la presidenta Kirchner.

Para expresar su compromiso de garantizar el federalismo, Fernández aseguró durante la campaña, y lo repitió el martes en Tucumán, que la Argentina será "gobernada por un presidente y 24 gobernadores". Suena bien en el interior y un poco indigesto en el Instituto Patria, donde el kirchnerismo puro celebra que 1,5 millones de los 2 millones de votos de ventaja hayan llegado desde el conurbano.