Martes 06 de noviembre de 2007
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Policiales
Liberaron a una familia tomada de rehén en Paraná
Fue en la zona este de la ciudad. Las víctimas no descartan que el móvil del hecho haya sido una venganza.

U

na familia que vive en Borges 602 –a metros de Francia, en el barrio Santa Rita ubicado en la zona este de Paraná– estuvo a merced de dos asaltantes durante unas dos horas. En ese lapso los delincuentes, uno de 15 años y otro de 25 que hacía sólo 10 días había recuperado la libertad de la Unidad Penal Nº 1, cenaron en la vivienda luego de maniatar a todos los moradores y previo a alzarse con todo lo que pudieron cargar en el Dodge 1.500 del dueño de casa. Ramón Valdez, su esposa Elba, su hijo Yamil de 21 años, su hija de 16 y un amigo de esta también de 16 años fueron reducidos a punta de pistola y maniatados luego de que uno de los asaltantes aprovechara que el primero salió a sacar la basura alrededor de las 23. En ese momento, aprovechando la noche y lo descampado del lugar lo encimaron, lo encañonaron con un revólver Smith & Wetson calibre 38 y lo metieron en la vivienda a los empujones. El hecho, que pudo terminar en una tragedia, fue frustrado por la rápida intervención de la Policía, que ahora está abocada a la investigación del incidente. Entre las hipótesis que se manejan no descartan que el móvil del asalto haya sido una venganza. UNO estuvo en el lugar del hecho que tuvo en vilo a los habitantes de la zona de Borges y Francia, y del relato de los vecinos se fortaleció la versión que daba cuenta de una posible venganza, en virtud de que una de las integrantes de la familia Valdez fue insultada y amenazada por un vecino durante la tarde del domingo. Además, Ramón Valdez reforzó la hipótesis al sostener: “Nos amenazaron previamente en un entredicho con un vecino”, que sería policía; y agregó que en el momento en que los asaltantes revisaban la casa buscando objetos de valor les preguntó por el motivo del asalto, puesto que la familia atraviesa un difícil momento económico, a lo que recibió como respuesta que “a ustedes los vendió un vecino, pero no les puedo decir quién es”. En tal hipótesis, también convergió otro dato que dio cuenta de que Valdez, apremiado por una mala situación económica tuvo que cerrar un quiosco que le daba de vivir y se vio obligado a vender un auto, se trataría de un Senda, y compró el Dodge 1.500. El supuesto entregador coligió que le habría quedado efectivo guardado en su casa, por lo que habría cedido la información. Final a los tiros Durante las casi interminables dos horas en que los asaltantes estuvieron en la casa, Valdez y su mujer trataron de calmarlos para que no les hicieran daño a ellos ni a sus hijos y al chico que estaba de visita. El comienzo del fin para tan traumática situación surgió de un llamado de un hijo de Valdez al que tenía que pasar a buscar por el trabajo. Este llamaba por teléfono a su padre, quien le respondía con la voz quebrada que no lo podía pasar a buscar. Según pudo averiguar este medio, uno de los asaltantes le ordenó a Valdez que le dijera a su hijo que estaba tomando mate en la plaza, puesto que el hombre se comunicaba con un teléfono inalámbrico y el delincuente creyó que se trataba de uno celular. Según el relato que recogió UNO, Valdez le contestó a su hijo que se verían en la plaza, por lo que el joven comprendió que algo no estaba bien en la casa de sus padres. Así, se dio aviso al Comando Radioeléctrico que llegó junto a móviles de las comisarías séptima y 12ª y tomaron posición en el lugar. En el momento en que los efectivos arribaron a la vivienda los delincuentes estaban en el patio terminando de cargar en el auto varios electrodomésticos, teléfonos celulares, computadoras, anillos, pulseras de oro, dinero en efectivo, discos compactos, prendas de vestir y otros valores que había en la casa; por lo que la mujer pudo advertirles que ingresaran puesto que ellos estaban maniatados y no podían ayudarlos. Así, un policía forzó la puerta e ingresaron dando la voz de alto, y luego de un intercambio de al menos diez disparos los redujeron y detuvieron. El menor de los asaltantes, oriundo de barrio Humito, fue derivado a la División Minoridad y Violencia Familiar, en tanto que el otro, domiciliado en La Floresta, luego de ser atendido en el hospital San Martín de una herida en la cabeza probablemente producto del rebote de un disparo, quedó alojado en Alcaidía de Tribunales a disposición de la jueza de turno.
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