Opiniones
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Martes 07 de agosto de 2018
Escribe: Werner Pertot (*): Si tiene que pasar, que sea rápido

Que pase lo más rápido posible. Esa pareció ser la estrategia en el Gobierno con la presentación del primo del presidente, Angelo Calcaterra, en el juzgado de Claudio Bonadio. Luego de que tanto él como otros dos empresarios vinculados a los Macri salieran en libertad, en la Rosada se centraron en señalar que no lo protegieron y que se viene una era de transparencia en la Argentina. Por caso, Mauricio Macri festejó la aparición de los cuadernos, eludió hablar de su primo y buscó –en líneas generales– despegarse. “No sólo robaron el dinero sino también oportunidades. Ha sido demasiado de un sálvese quien pueda”, sostuvo sobre los gobiernos kirchneristas. La aliada cívica Elisa Carrió, en tanto, fue la encargada de hablar del “dolor” del Presidente por lo ocurrido con su familiar, en un intento por distanciarlo de los negocios familiares en los que tanto supo tallar.

“Nos hace bien que estas cosas salgan a la luz. Es bueno para la sociedad”, aseguró Macri sobre los cuadernos escaneados del chofer Oscar Centeno. “En general, celebro que todo haya salido a la luz. Nos habla de que hay un cambio profundo. Hoy las cosas salen a la luz porque elegimos la transparencia y la verdad”, aseguró Macri, en plan de capitalizar lo que se pueda y esquivar lo que lo dañe. 

Como informó este diario, había preocupación en la Rosada por cómo la causa iba a impactar sobre Calcaterra. Los funcionarios que más caminan los tribunales sostenían que toda la revelación podía provenir de sectores vinculados al massismo y recelaban de cómo la pesquisa podía desembocar más adelante en Calcaterra de forma espectacular y explosiva. 

No sería extraño pensar que, en ese contexto, hayan decidido adelantar la jugada, hacer que la vinculación con el presidente estalle ahora en la prensa y luego se vaya diluyendo hacia 2019. Claro que nadie en el equipo de comunicación lo admitirá. Lo cierto es que la presentación del primo presidencial aceleró los tiempos y les permitió a él y a Javier Sánchez Caballero (de Iecsa) como a Juan Carlos de Goycoechea (Isolux, vinculada a la venta de Parques Eólicos al Grupo Macri) salir caminando. 

Como parte de la comunicación de lo ocurrido, en el Gobierno intentaron enfatizar que “entregan” a uno de los suyos (sin bien Calcaterra no pasó un segundo en prisión y se presentó bajo una figura legal que le permite posicionarse como víctima del gobierno anterior) y que no hay protección para nadie. “El Presidente jugó una carta fuerte. No lo protegimos. Esto hay que verlo como algo muy positivo”, insistían en la Rosada.  

Carrió tuvo a su cargo remarcar este aspecto. “Lo que está pasando representa un cambio enorme en la Argentina, empresarios cercanos al Presidente se presentan en la Justicia. No hay impunidad para nadie”, aseguró la aliada oficial, sin explicar por qué Calcaterra no había siquiera sido citado a indagatoria mientras otros empresarios continúan con prisión preventiva. “Sé el dolor que significa en lo personal para el Presidente porque es una persona muy querida, pero ante la Justicia debemos responder todos. Yo lo acompaño y sostengo”, lo consoló. Por una vez, Carrió no desentonó con el discurso oficial, que tendió a presentar la presentación del primo del Presidente –que maneja empresas del holding familiar– en el marco de una investigación penal como un hecho positivo para el oficialismo. 

Nadie en el Gobierno quiso confirmar si Macri tuvo una conversación previa con Calcaterra. Algunas personas cercanas a él aseguraron que “tomó la decisión solito. Angelo se arrepintió en serio y no quiso prolongar su agonía. La estaba pasando mal”. En cualquier caso, la aceleración de los tiempos de la causa en lo que pueda impactar sobre el oficialismo es funcional a alejar cualquier escándalo del 2019. 

Ayer era más moderado el entusiasmo en la Rosada que se pudo ver con la causa en los primeros días. Otros funcionarios hablaban ahora de “alivio” con la presentación de Calcaterra. “El Gobierno quiere que se presenten y sean sancionados para dar vuelta la página”, señaló un ministro a este diario. Y, por si quedaban dudas, acotó: “Y que sea rápido”. 


(*) Periodista. Columna publicada en Página 12.