Opiniones
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Lunes 10 de septiembre de 2018
Escribe: Walter Maximiliano Clivio (*): La inmadurez de generar una mesa política y un modelo económico sin rumbo.

Si bien en todo ámbito de una vida cotidiana se refleja lo político y se generan grandes discusiones por defender personas y no modelos, hoy la crisis y los medios reflejan la lucha de personas sin darle chances a una postura intermedia de ser conciliador de partes que en los argentinos cuesta mucho por los modelos que generan los procesos de campaña y no superan esas etapas. La gobernabilidad es importante para la confianza de las familias y no de los personajes que tratan de sacar réditos políticos.  hoy como siempre la gente reacciona pero en tiempos difíciles las reacciones son agresivas no solo en los discursos sino en los modelos. En una economía cuyos principales precios (combustibles, energías, alimentos) han sido dolarizados, la devaluación en continuado del peso que se vivió la semana pasada, fruto de una corrida cambiaria en la que se perdieron 330 millones de dólares de reservas, la pobreza necesariamente crecerá. Así lo reconoció el presidente el último lunes, en un discurso guionado en el que eludió responsabilidades y anunció como paliativos medidas de índole similar a las que nos condujeron a este estado de cosas en primer lugar. Cualquiera que no se haya preocupado por trascender el cerco informativo impuesto por los medios de comunicación hegemónicos o por ahondar en el ejercicio de la memoria, puede sentirse sorprendido por la actual situación nacional. “Veníamos bien y pasaron cosas”, diagnóstico Macri ante los embates de una crisis cuya evidencia ya era imposible disimular.No obstante, tanto la grave situación que atraviesa la economía real (empleo, producción y salarios en caída libre) como la enorme inestabilidad financiera, son el resultado inexorable del programa económico, de neto corte neoliberal, que comenzó a delinearse en diciembre de 2015. Con el anuncio del “fin del cepo” se produjo, en realidad, la primera devaluación del peso (de un 40%), seguida por el inherente y proporcional incremento de precios. Simultáneamente, se modificó la normativa del Banco central a fin de desregular por completo la entrada y salida de capitales especulativos. Las políticas neoliberales, cada vez que se impusieron, ya sea en el país, en la región o en el mundo, condujeron fatalmente a la desindustrialización, a la exclusión social y al sobreendeudamiento.

Para la industria nacional, la combinación es nefasta. La política de represión salarial y el ajuste fiscal, reducen la demanda interna. Los tarifazos, por su parte, elevan los costos y la elevada tasa de interés encarece el crédito hasta hacerlo inaccesible. Además, el aluvión de importaciones le quita mercado a la producción local. La convergencia de elevadas tasas de interés y la libre entrada y salida de capitales, siempre ha redundado en lo que se conoce como “bicicleta financiera”: capitales especulativos ingresan al país con el objetivo de lucrar con esa rentabilidad extraordinaria para luego recoger sus ganancias y retirarse. Una vez que comienza este proceso, el Estado debe contraer cada vez más deuda para sostener la salida de capitales y debe mantener la tasa elevada para evitar la fuga masiva. El endeudamiento externo, entonces, no es provocado por el déficit fiscal (cuando los gastos realizados por el Estado superan a los ingresos no financieros), como sostiene el gobierno, sino por la necesidad creciente de dólares, lo que su vez, obliga al Estado a ajustar el presupuesto para poder cubrir los intereses crecientes de la deuda que contrae. Hasta el momento, y a pesar de la supresión de una multiplicidad de programas nacionales esenciales al bienestar general, el recorte en el gasto público ha recaído principalmente sobre las provincias, a quienes se les han reducido en un 53,7% las transferencias de capital (fondos destinados a obras e inversiones) y se les han aumentado las transferencias corrientes muy por debajo de los índices de inflación. Mientras tanto, el pago de intereses de la deuda pública representó, en julio, el 77% del déficit fiscal total, absorbiendo así casi en su totalidad ese “ahorro” cuya contrapartida es el deterioro del nivel de vida de los argentinos y hasta la insatisfacción de sus necesidades básicas.Por el lado de los ingresos fiscales, las noticias no son mejores. Los últimos datos emitidos por la AFIP confirmaron una caída de la recaudación impositiva en términos reales. Tendencia que podría ir potenciándose, debido a la caída de la actividad económica y a la presión del incremento de los precios sobre el ingreso mensual familiar. 

Contraviniendo el mito de la Argentina agrícola, los 2 sectores más importantes del PBI nacional, lo constituyen la industria y el comercio. La actividad industrial anotó, en julio (respecto de igual mes del año pasado), una caída del 5,7%. De los 12 bloques que componen el indicador industrial, hubo 10 que registraron bajas de hasta 20,9%. Los retrocesos más importantes se observaron en los rubros dedicados a abastecer el consumo interno. Para los próximos meses, los consultores esperan caídas similares en la actividad, debido al efecto contractivo para el mercado interno generado por la devaluación, el aumento de las tasas de interés al 60% y el fuerte incremento en la estructura de costos de las empresas. La crisis económica actual tiene su evidente repercusión en la cuestión social. Servicios, industria, comercio y construcción son los principales rubros empleo-intensivos. El escenario de más inflación y menos crecimiento después de la devaluación, amenaza con profundizar el deterioro en los niveles de empleo que vienen cayendo desde la asunción de este Gobierno. A principios de la semana, un grupo de ministros de desarrollo social de 6 provincias elaboraron un documento donde dejan de manifiesto la crítica situación social que se vive en el país y piden la declaración de la Emergencia Alimentaria Nacional. Testimonian que cada vez son más los sectores vulnerables que dicen que se les hace imposible poder comprar alimentos suficientes como para no pasar hambre y denuncian que las responsabilidades nacionales son transferidas a provincias y municipios, pero sin los recursos necesarios para afrontarlas. Sin fuentes privadas de financiamiento y luego de la fuerte pérdida de reservas, Macri anunció el acuerdo con el FMI por 50000 millones de dólares. Ese acuerdo implicaba un durísimo ajuste fiscal para 2019, cercano a los 300000 millones de pesos.

El ajuste lo van a tener que hacer las provincias, los municipios, los trabajadores, los jubilados y los sectores más postergados. En este contexto, y luego del asesinato a manos de la policía de una criatura durante un intento de saqueo en Chaco, la ministra de seguridad nacional acusó a los reclamos sociales de encarnar una guerra de guerrillas al tiempo que advirtió que el Estado procedería a su represión. No es impericia, están ejecutando lo que vinieron a hacer: garantizar una distribución de la riqueza en favor de los sectores concentrados de la economía, aunque la vida de los argentinos se vaya en ello.Como tratar de generar antes todas esas medidas tranquilidad o equilibrio en la ciudadanía, hoy donde las reacciones son por las redes sociales o discusiones por watssap en este punto chico de la capital de la provincia de entre ríos se refleja el caos donde las familias desesperadamente acuden al trueque, comedores comunitarios, ropero sociales, peluquerias sociales donde un promedio de el sueldo ronda en los 17 mil pesos y los ajustes son crudos donde hoy anunciaron la quita de los subsidios a los transporte y un traslado en colectivo llegaría a los 30 pesos en la capital de la Provincia siguen los ajustes mas crudos y de esa manera es imposible sostener un a familia tipo. Faltando 16 meses para que este gobierno culmine su mandato hay que buscar rápidamente las mejore herramientas que son los hombres y mujeres capases en conducir y dar garantías confiable para reaordenar desde un municipio una provincia y la Nación con acciones en conjunto comprendiendo que una mesa de discusión política nos hace madurar políticamente y socialmente pero con la grandeza de sentirse util y no importante donde las ambiciones del poder politico pase por la madurez del dialogo y no por lo personal. 

(*) Pte. Unidad Básica PJ - Seccional 13 Paraná