Opiniones
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Martes 11 de diciembre de 2018
Luis Edgardo Jakimchuk (*): Tres años de esquizofrenia política

La esquizofrenia es definida como una enfermedad que altera la capacidad de las personas para percibir en forma correcta la realidad, lo que lleva a comportamientos considerados como anormales por los demás.  Cuando se utiliza la palabra “esquizofrenia” en política, es en el sentido etimológico de “mente dividida”, en este caso, con el único propósito de poder  entender las inadmisibles desconexiones entre el sufrimiento de la gente y las declaraciones que emplea el gobierno de Macristas y Radicales,  que exceden largamente el campo de la lógica y también del sentido común.

Solo con una “mente partida en dos”, se puede entender al  ministro de Hacienda cuando dice: “las cosas marchan muy, muy, muy bien, tanto con el tipo de cambio como con la actividad económica”.  O lo expresado por el presidente: "el acuerdo con el FMI  dará tranquilidad a las proyecciones financieras y económicas del país y va a permitir recuperar el crédito y poner en marcha la inversión y la economía”.  Acordémonos de aquello: “Yo no creo que haya habido un Gobierno en décadas con tanta preocupación por el empleo, por el trabajador, por generar nuevas oportunidades, por fortalecer los empleos que tenemos y crear nuevos”. “Vamos a seguir haciendo lo que venimos en conjunto realizando”.

El perverso explota la palabra y crea territorios artificiales. El esquizo emprende la línea de fuga de todo territorio de realidad, lo desterritorializa todo.

Mientras la otra “mente partida”, entre las hendiduras del orwelliano aparato propagandístico, se cuelan los datos de la tremenda contracción de la economía. De las tarifas de gas que treparon 740% mientras que la electricidad subió la friolera de 1640% y el agua un 512%. Con una inflación de 158%, una pobreza que superará los 30 puntos porcentuales y un dólar que saltó 290%, el transporte público (217%) y los combustibles 204%. La caída del salario real perdió cerca de 20 puntos desde 2016.

El combo se completa con el relevamiento hecho por  El Observatorio Fiscal Federal en el que mediante un reloj muestran a cuanto se endeuda la Argentina a cada minuto. La deuda de Nación, provincias, municipios y Banco Central está creciendo a razón de 72.240 dólares por minutos, o sea 2.889.600 pesos

En efecto, cuando hay un progresivo distanciamiento entre la realidad y el relato oficial, se emplean casi instintivamente metáforas manipuladoras y deformadas en defensa de lo indefendible. Hay cientos de metáforas, eufemismos y vaguedades oscuras empleadas por el gobierno, los medios corporativos  y periodistas. Esta falsa conciencia de la realidad proporciona la oportunidad de introducir rasgos de esquizofrenia en la conducta política de este gobierno.

Muchos pensaran que el discurso esquizofrénico empleado por el  gobierno durante toda su gestión, es puramente electoralista, y que, más que responder a lo que les dicta la razón, es un modo demagógico de decir lo que quieren oír sus adeptos más entusiastas.  Pero aunque fuera ésta la razón de su desleal actuación institucional hay razones, al menos, por las que deberían abandonar la mentira y el fanatismo ideológicos, que es la catástrofe social que padece el pueblo.

El fake news y posverdad del “se robaron todo, la pesada herencia o el efecto Cristina con el regreso del populismo”  ya no alcanza para familiarizar el verdadero “robo” al pueblo trabajador, a empresarios pequeños y medianos, jubilados, jóvenes, maestros  y también a los miles de indigentes y desamparados que lo único que sueñan es poder desarrollarse.

Frente a esta distópica e indeseable realidad económica macrista,  con su devastador y criminal poder destructivo, no se terminara por sí mismo, sino por la resistencia de la oposición democrática con un proyecto que contenga “igualdad” que es algo vedado por el lenguaje neoliberal. Cambiar este rumbo suicida va ser tremendo.

(*) Ex diputado provincial - bloque Frente para la Victoria/Partido Justicialista