Opiniones
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Jueves 04 de abril de 2019
Escribe: Francisco Avero (*): Unas cuantas mentiras no hacen una verdad

Bueno, bueno, en política, dicen, no se gana para sorpresas. He aquí que entre nosotros aflora un émulo de Gabriel García Márquez. 

El colombiano, Premio Nobel de Literatura, había convertido a su ciudad de nacimiento, Aracataca, en el imaginario y mágico Macondo.

Ahora, quien parece forjarse un espacio en el realismo mágico vernáculo, Don David Cáceres, muta en un destello de asombrosa creatividad, la capital provincial de Entre Ríos, Paraná, por una imaginaria, tediosa y desarticulada Anarap para darle riendas sueltas a sus críticas a la gestión de Sergio Varisco.

Y es buena la iniciativa, y es original y provee de tiempos y espacios que en Paraná no se han dado ni se dan.

De cualquier manera, proviniendo del nobel literato, poco es lo que da para el asombro, pero observando con cierto detenimiento concluiremos que siempre el joven Cáceres tuvo un pedacito de la Colombia desangrada en algún lugar inhóspito de su tierno corazón.

Recordemos el costado nefasto de este personaje:

Esto generaba David Cáceres, Concejal FpV Paranà el 26 de septiembre de 2016: “En medio de la visita del presidente Mauricio Macri a Colombia para acompañar la firma del acuerdo de paz logrado entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con la guerrilla de las FARC, un concejal kirchnerista pidió que esa guerrilla secuestre al Presidente.

Se trata del concejal del Frente para la Victoria por Paraná, David Cáceres, quien escribió en su cuenta de la red social Twitter un comentario poco feliz sobre el Presidente: “Hoy es un buen día porque @mauriciomacri se fue a Colombia! Y sería un gran año si las FARC se lo guarda un tiempo”. (La Nación, 26-09-2016)

¿Después de su alarde literario y de la memoria puesta en letras, realmente cree el lector que vale la pena ocuparse de las tonterías del legislador?

Si Sergio Varisco estuviera asustado, David Cáceres no necesitaría descargar semejante batería de inexactitudes.

Nada de lo que dice es cierto, pero, en boca del autor del exabrupto con las FARC nada puede llamar la atención, pero tampoco ser tomado en serio.

Pero para no sacarle el cuerpo, la mayoría de las pequeñas iniciativas que enorgullecen al concejal tuvieron financiamiento nacional o estuvimos nosotros, como solemos hacerlo cuando se comprometen los valores de la convivencia, sacándole las papas del fuego. Lo hicimos días atrás con el paro de choferes de colectivos. El dinero que apareció para salvar la situación fue el de los paranaenses administrado por el municipio.

En algún momento se menciona la obra del hospital de Bajada Grande, el pueblo debe saber que esa obra quedó detenida porque las partidas que la Nación le enviaba al gobierno urribarrista se perdían en el camino y no estuvimos nosotros dispuestos a convalidar manejos condenables.

Aparentemente el concejal olvidó reclamar por el frustrado estadio único que no sólo quedó en discursos vacíos de contenido sino que la ex intendenta Blanca Osuna dijo cuándo se abandonó el proyecto: “al final nadie clamaba por el estadio único”. Así se refirió Blanca Osuna a un proyecto que había sido bandera de gestión y trascendido las fronteras de la provincia.

Con respecto a la Plaza Mansilla, debería saber Don David Cáceres que se trata de una obra conjunta entre provincia y municipio, cuyo costo de pavimentación integral fue pagada por ambos estados,provincia y municipio ; y lo otro que es dable mencionar es el histórico y sistemático direccionamiento de obras hacia Concordia, cuna de todos los gobernadores peronistas que privilegiaron sin demasiado éxito a la luz de la realidad que asola a la que fue capital del citrus.

En fin, sólo queda por decir en este mínimo aporte aclaratorio, que hemos estado hablando de la Ciudad de Paraná y de nuestra gestión con virtudes y defectos.

De la disfuncional Anarap y sus vicisitudes que se haga cargo el señor concejal amigo de las FARC.


(*) Fiscal de Estado municipal.