Opiniones
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Domingo 15 de diciembre de 2019
María de los Ángeles Petit (*): Concordia ingresa en un nuevo periodo de Gobierno con grandes desafíos

Una particularidad relevante en la intendencia de Enrique Cresto fue transformar la emergencia de las inundaciones de diciembre de 2015, comienzos de 2016, en una gran oportunidad para vincularse con la sociedad y los organismos nacionales de una forma diferente que posicionó su gobierno para los siguientes cuatro años. Ahí comenzó todo, pero no solo desde lo cronológico sino también, y principalmente, desde lo político y desde la mirada de cómo se construyen determinados procesos y liderazgos. Las relaciones institucionales con el Gobierno Nacional, el apoyo del Gobierno Provincial y la capacidad de convocar y reunir a sectores con pensamientos y roles diferentes en un solo objetivo, alejado de intereses partidarios, le abrió la puerta de oportunidades para gestionar y concretar obras estratégicas para la ciudad con financiamiento nacional e internacional.

El Intendente visualizó la importancia de la participación ciudadana como un elemento base de gestión en temas en que el Estado no puede actuar en solitario, como la emergencia social, la seguridad pública, la lucha contra el narcotráfico y las adicciones, el turismo, el deporte, la conservación del patrimonio y una diversidad de temas absolutamente vigentes en el día a día de las ciudades. Con ello, no solo logró mayor legitimidad en el proceso de toma de decisiones, sino que demostró que cuando las voces y opiniones de la ciudadanía son escuchadas pueden convertirse en proyectos plenamente realizables.

Pero Cresto también tomó medidas internamente resistidas por las viejas estructuras, como ocurre siempre con todo cambio que se precie de tal. En este aspecto, se pueden mencionar el congelamiento de la planta de personal, la eliminación de códigos de descuento, el ingreso a la planta permanente solo por concurso público y acciones concretas en materia de austeridad, control y reorientación del gasto que le permitieron al municipio adelantarse a la crisis económica social que se produciría dos años después, cuando el gobierno de Mauricio Macri comenzó a eclosionar.

La transparencia en la publicación de datos, las capacitaciones continuas, la jerarquización del empleo público, la continuidad de los consejos comunitarios, el ritmo de obras, la atención efectiva de la demanda social y la participación activa de la sociedad en las políticas públicas determinan un rumbo preciso para que la gestión municipal siga adelante en los próximos años, avanzando también en la incorporación de nuevas formas de comunicación con el vecino y en servicios que aprovechen las plataformas tecnológicas de uso en el mundo actual para fomentar la cultura, la educación y el deporte desde una mirada social y para seguir promoviendo el turismo como motor del movimiento emprendedor.

Cresto incorporó en la agenda de gestión temas que globalmente son considerados fundamentales en la nueva realidad de los gobiernos locales como el medio ambiente, la erradicación de la violencia de género, la generación de programas de empleo y el apoyo a la economía social; aun cuando el contexto adverso de los últimos años no le permitió modificar algunas variables locales que dependen exclusivamente de políticas macroeconómicas en las que los municipios no tienen posibilidad de injerencia. Incorporando las relaciones internacionales directas con municipios de la Cuenca del Río Uruguay y con proyectos comunes de integración y desarrollo, el Intendente revistió al concepto de bloque regional de un sentido más amplio y superador, lo que constituye un claro desafío para los municipios y comunas. Sin dudas, hoy los gobiernos locales deben observarse a sí mismos desde una mirada que contemple la realidad continental y los posibles escenarios geopolíticos del futuro.

El momento en el que Cresto asume este nuevo periodo de gobierno, históricamente y políticamente es muy importante. El peronismo unido logró retomar el poder, en un país socialmente devastado, con un Presidente como Alberto Fernández cuyo desafío es muy grande, colosal, ya que económicamente se ha retrocedido con índices de pobreza y desigualdad todavía más importantes que en el 2001, sin desbordes sociales gracias a una labor de contención directa de los gobiernos provinciales y locales. En ese contexto, los municipios serán los grandes protagonistas de los próximos años.

Cercanos al ciudadano, conocedores de la realidad de cada lugar, serán el nexo para llegar en forma eficiente y eficaz a los sectores más vulnerables. Concordia inicia una nueva etapa, de continuidad positiva en las políticas públicas que se han aplicado los últimos años, pero con la proyección de ampliarlas y avanzar en dos grandes temas pendientes en materia socioproductiva: la búsqueda de inversores y la generación de empleo calificado. Esto es clave para forjar esa nueva matriz económica de la que habla Cresto y para fortalecer las producciones regionales de temporada, como el citrus y el arándano, con valor agregado.

Elegida como una de las capitales alternativas nacionales por el Presidente Fernández, es la oportunidad de considerar las aptitudes de gestor público y político del Intendente de Concordia para un proceso difícil. Un proceso en el que Enrique Cresto ha demostrado con hechos que está capacitado para liderar.


(*) Especialista en municipalismo y gobiernos locales. Presidenta de la FEMAL (Federación de Estudios Municipales para Argentina y Latinoamérica)