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"Necesito que salga el dolor"

La tapa del libro de Calu Rivero.  

Calu Rivero
Calu Rivero
Calu Rivero
Calu Rivero
Calu Rivero

En pocos días, Calu Rivero verá el "nacimiento" de un proyecto personal y muy importante. La actriz e "influencer" publica su libro autobiográfico. La publicación es especial para ella porque allí se anima a relatar en primera persona cómo vivió el acoso de Juan Darthés cuando grabaron juntos la novela "Dulce amor" en 2012.

En las redes sociales, se filtró el arte de tapa del libro que no tiene nombre. "Poner título aquí" se lee debajo de una línea. "En este libro no hay filtros ni reparos, no hay intermediarios, ni símbolos estandarizados", promete en el inicio de la publicación, que tiene una extensión de 303 páginas.

La publicación recoge apuntes, fotos familiares y producciones profesionales, textos de diversos estilos y temáticas, propios y ajenos, como el del prólogo, cargo de su papá, Guillermo Rivero, o el que sumó el músico Emmanuel Horvilleur, su expareja.

El capítulo que más atención acapara es donde cuenta el acoso que vivió de parte del actor Juan Darthés. El texto, fechado el 4 de abril de 2017, revela el tiempo que le llevó procesar los hechos y poder expresarlos por escrito. "Necesito que salga el dolor, con el deseo de que no regrese nunca más. Necesito hablar", comienza.

"Era todavía más joven de lo que soy ahora y, por cierto, mucho más ingenua. Vivía la actuación como una aventura, un juego, más que como una profesión. Era una actriz-esponja que todo lo absorbía y lo hacía carne, y eso me volvía especialmente vulnerable", escribió Calu. "Escena tras escena, yo interpretaba a la seductora e histérica que me señalaba el guion. Eran escenas jugadas y comprometidas desde lo actoral, lo emocional y, fundamentalmente, desde lo físico. Era el primer rol protagónico de mi carrera, una oportunidad de demostrar mi talento, mi voluntad de transmitir, mi compromiso de aprender. Toda mi ilusión, todo mi desea de hacer de la actuación una forma de vida se expresaba sin filtro. Era un momento de entrega total", cuenta la actriz en el libro editado por editorial Planeta.+

"Expresé a mi compañero mi incomodidad, lo hablé... Pero nada cambiaba. Escena tras escena, el exceso se repetía. El malestar y la angustia crecían en mí y mientras más crecían, más paralizada me quedaba. Era una sensación de vértigo constante, de miedo y espanto, pero al mismo tiempo de no querer soltar ni alejarme de eso a lo que me había comprometido, eso que me había prometido ser mi sueño, mi oportunidad, mi lugar, mi forma de vida. Dolorosamente comprobaba que lo que invisibilizaba ese exceso -a para mí ya tan evidente como doloroso- a los ojos de los demás, eran esas realidades paralelas tejidas en torno a los personajes y adjudicadas a la persona de los actores", señala en otro fragmento.