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Amor perruno

Jimena Cyrulnik, inseparable de su perrita Pini: "Tuvo su época de gloria y fue convocada por el propio Marcelo Tinelli para...".  

Jimena Cyrulnik
Jimena Cyrulnik
Jimena Cyrulnik
Jimena Cyrulnik
Jimena Cyrulnik

Hace diez años, Jimena Cyrulnik (42) estaba radicada en México con su marido Lucas Kirby. Un día recibió un llamado de la producción de ShowMatch: "Pensé 'ay, qué divinos, me llaman para el Bailando, no sé si voy a querer'. Y no. El llamado era a pedido de Marcelo Tinelli para que les preste a Pini para la apertura de los 20 años del programa". La perrita de Cyrulnik aceptó el desafío y tuvo un rol protagónico en la recordada parodia de Lost, ladrándole al conductor ni bien aparecía en la isla: "Cuando entré en el Patinando, pegó mucha onda con Marcelo. Ella le ladraba, era muy divertido", recuerda Jimena en la comodidad de su bella casa y ante la atenta mirada de Pini.

-La pregunta es... ¿"cobró" Pini por su participación en aquella apertura?

-Ja, ja, ja. ¿Sabés que no? ¡Chatooo! Me debés retroactivo. Pero en serio, era furor ella. Me paraban por la calle para saludarla. Ella no le tenía mucha simpatía a Marcelo y su perfume la ponía loca, así que tuvieron varios divertidos ida y vuelta en el piso.

-¿Cómo llegó Pini a tu vida?

-Ahora tiene 12 años y medio. Cuando me preguntan mi mejor anécdota con ella es cuando ayudé a que nazca. Estábamos en México. Yo tenía a Nina, su mamá, a quien me la había traído desde Argentina. Allá la cruzamos con un pinscher argentino, campeón. La mamá era una mezcla de pinscher y chihuahua, y nació ella que es "La Pini", con dos hermanitos más.

-¿Por qué te quedaste con ella?

-Porque... ¡mirala! Mirá lo que es. En un principio me quería quedar con ella y con la mamá, pero empezaron a pelearse bastante, Pini quería destronar a la mamá y bueno... Yo tenía una amiga, Sarina, que se moría por Nina y se la quedó. Ella es la mujer de DJ Deró que no quería saber nada y ahora la tiene de protector de pantalla en su compu. La tienen como una reina, viaja vestida de leopardo a todas las raves.

-¿Por qué le dicen Pini?

-Ella en realidad se llama Amanda. Pero Guillermo, un amigo mío, decía "tiene cara de Pini Puna", y le quedó. Siempre tuvo mucha personalidad, parece siempre como nerviosa, es cabrona como todo perro chico. Nunca mordió a nadie pero le ha pegado sustos a niños porque parece simpática y la agarran para jugar ¡y a ella no le gusta tanto!.

-¿Cómo se adaptó de vivir sólo con vos a formar parte de tu familia, con Lucas y tus hijos Calder (9) y Tyron (5)?

-Cuando nació Pini estaba recién de novia con Lucas. Estaba ella y también Uma, la perra de Lucas, que ahora está medio sorda, en la veterinaria nos dijeron que tiene como 92 años, ja, ja. Son como las "hermanas Macana". Se llevan muy bien. Fuimos y vinimos con ellas mil veces de México acá y hace seis años que nos las trajimos cuando volvimos definitivamente. La verdad que a pesar de que son grandes están bien, vivaces, felices. Por ahora no tenemos ningún problema. Con los chicos la adaptación fue bien, despacito. Ella sigue siendo la reina de la casa igual. En la cama, por ejemplo, se pone no sólo arriba del colchón sino arriba de un almohadón, todavía más mullido, para tener como una montaña de cosas esponjosas debajo suyo.

-¿Hay colecho?

-¡Duerme con nosotros, por supuesto! Se pone en nuestros pies, adentro de la sábana, no sé cómo hace para respirar. Ama el calor. Cuando hay 35 grados, se pone al sol. Es muy friolenta. Y odia el agua, parece un gato.

-¿Qué otras características nos podés contar de Pini?

-Tiene su personalidad, no sé a quién saldrá, ja, ja, ja. Después, le tuve que hacer reducción de "lolas" como yo. Pero en su caso le habían salido como unas bolitas de grasa. Así que vamos a la par. Tanto a Pini como a Uma decidimos castrarlas porque ya teníamos a los chicos y sabíamos que no queríamos tener más cachorros. Las dos comen alimento balanceado y cuando hacemos asado sólo le damos huesos, porque lo demás les cae mal.

-Y sobre vos: se te nota súper relajada y disfrutando de este momento, ¿extrañás la tele?

-Estoy 100% abocada a mi emprendimiento de mallas enterizas para mujeres reales, que se llama Xyrus y ahora tengo más tiempo para estar acá en casa. Decidí que me gusta más esto en vez de estar todos los días en un programa. Por supuesto que me gusta ir a los medios y contarles sobre este nuevo bebé que tengo, encontré una nueva pasión.

-¿Cómo surgió la idea?

-El proyecto surgió después de tener a mi segundo hijo. Sentí que no quería usar más bikinis, o no todo el tiempo. Me copaba la idea de usar mallas enterizas pero que sean como "flojas" en la panza, para poder tomarte una cerveza, comer tranquila. Porque las enterizas que usaba eran súper apretadas y quizás hasta me marcaban más que una bikini. Así que se me ocurrió diseñar una especial y la verdad es que me las sacaron de las manos. Y me di cuenta que había una necesidad detrás de ese concepto: mallas enterizas, sexies, que no sean ni para teens ni para señoras muy grandes. Armé la línea hace tres años y muchas mujeres están felices, descubrieron la marca y ahora se animan a volver a usar mallas.