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Lunes 26 de agosto de 2019
Soja: prevén que con más genética y manejo en 10 años subirán 30% los rindes (datos sobre Entre Ríos)
Especialista

A cortar las brechas para producir más. Con la campaña de soja a poco más de un mes para su inicio, poner la lupa sobre las diferencias de rindes entre los obtenidos y los que se podrían alcanzar puede ser una hoja de ruta para reducir distancias en este punto.

Según datos que presentó GDM en su jornada de actualización técnica "Agricultura 4.0. Tecnología y Ambiente aliados estratégicos para una nueva revolución verde", realizada en el hotel Sofitel La Reserva Cardales, a nivel Sudamérica las brechas de rindes van del 21 al 33%.

Jerónimo Costanzi, gerente de Desarrollo GDM Latam, presentó en la jornada las zonas donde se ven esas brechas. En el oeste de la región agrícola húmeda, la brecha entre el rinde medio y el máximo promedio es del 21%; en la zona núcleo un 22%; en zona costera de Buenos Aires 23%; en el oeste arenoso 25%; en el centro sur bonaerense 27%; en el centro del país 25%; en el NOA 29%; en Entre Ríos 31%; en el NEA 32%; en Bolivia 23%; en Paraguay 23% y en Uruguay un 33 por ciento.

En esta línea, hay posibilidades de alcanzar aumentos del 26% en la producción respecto a la mejor combinación de manejo por suelo y por clima en cada zona considerando los valores históricos.

"Por elección de genética, posicionamiento y ambiente el desafío es acortar esa brecha", señaló el ejecutivo de GDM.

"Como compañía tenemos el desafío de ubicar la variedad que garantiza el máximo potencial", agregó el experto.

La elección de la variedad marca brechas del 12%, en general, si bien pueden registrarse diferencias que van del 9% en la región oeste húmedo hasta el 15% en Entre Ríos y Uruguay.

"Una aproximación más detallada del ambiente muestra que los rendimientos medios pueden incrementarse en promedio un 13% mediante la correcta elección de la variedad para cada ambiente", apuntó el experto.

Según explicó, para un posicionamiento más preciso se están relevando diferentes parámetros de caracterización edafoclimáticas y del planteo agronómico en cada lote en particular.

"Identificar la mínima unidad agronómicamente manejable dentro de cada lote nos permite posicionar correctamente nuestra genética, maximizando la productividad de cada sitio", indicó.

Agregó que una correcta implantación contribuye a acortar las brechas productivas. Por otra parte, entre otros datos, en la reunión se mencionó que el "efecto napa" puede representar una diferencia de 800 kilos y que estabiliza los rindes.

Para la empresa, en Sudamérica en los próximos 10 años el rinde podría aumentar un 30%. De ese porcentaje, un 20% por mejora genética y otro 10% por el manejo en sí del cultivo.

En la reunión, Costanzi se refirió al 10% de incremento por el manejo y Ezequiel Pozzo, gerente de investigación, en tanto abordó el 20% de mejora por la ganancia genética.

"La idea es una ganancia del 20% desde la genética y otro tanto desde el manejo y las tecnologías aplicadas por los productores", apuntó Pozzo.

Según señaló, la ganancia genética de la industria en general va de 0,9 a 1,3% por año, en tanto que la empresa está en 1,6%, precisó.

"Vamos a elevarla por encima de 2%", señaló. En Brasil la compañía ya asumió el compromiso de subir a ese porcentaje la ganancia genética.

De las 380 millones de toneladas con soja que se producen a nivel mundial, un 25% tiene genética de GDM, según indicó Obdulio San Martín, director de Negocios LAS de esta compañía que todos los años evalúa unas 500.000 variedades en el mundo.

Para la empresa, es posible el incremento por el lado de la genética con herramientas que van desde el mejoramiento hasta la edición génica, entre otras. El insumo básico, como viene trabajando la empresa, es el germoplasma y a partir de él se trabaja con las diversas tecnologías. "Es el material clave", remarcó Pozzo.

Respecto de la edición génica, la empresa está trabajando para el corto y el mediano plazo para resistencia a chinches, nematodos, roya, herbicidas, calidad y macrophomina. Esta última, un hongo que produce importantes daños en toda Sudamérica.

Desde que se identifican los genes hasta que se logra el producto comercial pueden pasar entre 8 y 10 años. En ese proceso, una variedad se logra en 2,5 a 3 años. GDM está en fase de regeneración y podría tener las primeras variedades con edición génica en 4-5 años.

Desafíos

En la jornada también disertó Federico Bert, director de I&D de Aacrea, que destacó cómo con las nuevas tecnologías, entre ellas las vinculadas con startups (aunque algunas sobre el amplio universo puedan tener un impacto directo) que buscan hacer más eficiente la producción, el manejo de los recursos y reducir pérdidas, están cambiando justamente la forma de producir y relacionarse con la comercialización y las cadenas.

En este contexto, destacó que el ambiente "está en el centro de la escena" y se apunta a reducir el impacto sobre el mismo.

"Nos guste o no, hoy podemos elegir hacerlo, pero tal vez nos obliguen en el futuro", indicó. Se refería a acciones de mercado o barreras que puedan ser limitantes en esta materia.

Para Bert, las brechas actuales que hay en materia de producción de cultivos (con rindes inferiores a los techos) o de carne, son inclusive oportunidades para avanzar en demandas de la sociedad.

"¿Estamos aprovechando el potencial"?, se preguntó. Con la agricultura de precisión, por ejemplo, si bien se avanzó en la definición de ambientes y en el trabajo con mapas de rendimiento, a medida que se hace más compleja la tecnología, como la siembra y la fertilización variable, allí la misma no se terminó de masificar.

En tanto, según graficó, está avanzando la pulverización selectiva que permite hasta un 80% de ahorro de producto. Según una encuesta de CREA en Chaco-Santiago del Estero, hoy allí hay 180 equipos para hacer aplicaciones selectivas cuando en esa región en 2012 no se registraba presencia de la tecnología.

Para Bert, hoy el foco de las empresas tiene que ser también integrarse en cadenas de valor. "Hay que mirar más allá del lote, más allá de la campaña", apuntó.

Sin duda, el productor va buscando cómo adaptarse ante las diversas problemáticas, como malezas resistentes.

Sobre esto, valen unos datos de una encuesta SEA-CREA sobre el manejo en lotes con malezas resistentes. En 2016, en un 49% de los casos la estrategia estaba por el lado de los herbicidas, un 28% con rotación y 1% con cultivos de servicio. En 2018 esos números cambiaron a un 32% con herbicidas, 19% rotación y 11% cultivos de servicio. Además, subió de 12 a 15% el número de casos donde se focaliza en el manejo del cultivo.

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