| Entre Ríos EN LOS MEDIOS NACIONALES |
Sábado 30 de noviembre de 2019
El “tope” para las Pymes Agro pone un “tope” al desarrollo del interior (ejemplo de Entre Ríos)
GranjaPorcina

Está reconocida la importancia que tienen las pymes en la economía de los países. En Argentina representan el 99% de las empresas, el 60% de empleo, el 40% de la facturación y su participación en el PBI ha llegado al 55%. De allí el apoyo de los Gobiernos La Resolución Nº 220/19 de la SEPYME establece que para ser considerada Pyme una empresa agropecuaria debe tener un ingreso anual no mayor a los $ 431 millones, mientras que para las empresas Industriales el tope es de $ 1.700 millones y en las Comerciales es de $ 1.440 millones. En otras palabras, el tope de las Pymes Agro equivale al 25% de las Industriales ó el 29 % de las comerciales.

Esa clasificación, que desde hace muchos años mantiene esa misma estructura de topes, ha quedado fuera de contexto ya que el agro hoy no es lo que era hace 20 años (lo confirma el Censo Nacional Agropecuario).

Tanto la agricultura como la ganadería han dejado de ser una producción primaria tradicional para transformase en la actividad empresarial, compleja, que agrega mucho valor en la cadena, ya que la mayor parte de los insumos y equipamiento son de origen nacional (tractores, cosechadoras, sembradoras, camiones, camionetas, combustibles, cubiertas, insumos, fertilizantes, etc.). Para competir fue necesario escalar la actividad agrícola, cosa que antes no sucedía, mediante la producción en campos arrendados y mediante el agregado de valor en origen. Hay que tener en cuenta que una cosechadora vale U$S 700.000 y para amortizarla debe trabajar al menos unas 4 mil hectáreas por año. Ello impide que pueda ser comprada por una productor que trabaje una superficie menor y lo mismo pasa con las restantes maquinarias.

Algo similar se advierte en ganadería, donde se agrega valor a los granos producidos transformándolos en carne o leche, ya sea terminando los animales en feed lot, o en granjas porcinas, aviares, o en tambos. Eso impone que deba producirse una gran cantidad de granos y forrajes, lo que requiere una inversión y un equipamiento de una magnitud que antes era inimaginable.

Tanto la agricultura como la ganadería de hoy en día exigen importantes inversiones que necesitan financiamiento adecuado e imponen altos niveles de facturación para su amortización.

Esta nueva realidad ha permitido un explosivo aumento de la producción agroindustrial en los últimos 20 años, y es posible que en los próximos esta tendencia se profundice por la vía del uso de la tecnología y del agregado de valor, que de realizarse en origen tendrá un efecto multiplicador en el interior del país.

El ejemplo de Entre Ríos

En el caso de Entre Rios, la modificación del contexto ha tenido mayor significación, ya que hasta hace 20 años la producción era fundamentalmente ganadera realizada en forma extensiva, y la agricultura se hacía con baja tecnología y con un equipamiento que por su dimensión no permitía el trabajo en grandes superficies. Hoy las chacras se destinan en su gran mayoría a producir granos y forrajes con tecnología, inversiones y equipos de una importancia no comparable con la de antes.

No solo los topes de facturación anual de las Pymes Agro han quedado fuera de contexto. También pugna con la realidad actual el tope en el valor de los activos, que es único para todas las actividades, y que asciende a $ 193 millones. Con el ajuste por inflación quedarán excluidas de la categoría Pyme gran parte de las empresas sean agropecuarias o de las restantes actividades. Para dimensionar esos $ 193 millones equivalen a unos U$S 3 millones que representan por ejemplo una granja porcina de unas 600 madres, o unas 300 has. de campo agrícola.

Los topes actuales de facturación anual de la Resolución 220/19 conspiran contra el agregado de valor de las Pymes Agro que buscan escalar y avanzar en la cadena. Esto se ve claramente en los productores que han instalado plantas de procesamiento de soja para producir aceite, combustible, expeler de soja o soja texturizada; de procesamiento de maíz para producir alcohol y burlanda agregando feed lot; como también feed lot caseros, molinos, frigoríficos y granjas de cerdos, pollos o huevos, biodigestores, etc. Estos productores son los más emprendedores, y como tales son referentes de los restantes.

Nuevamente, estos topes de facturación y de activos son para las Pymes Agro un freno a su crecimiento o su exclusión de la calidad de Pyme. Se desalienta el agregado de valor en origen y la inversión, lo que afecta en definitiva a toda la cadena; pero fundamentalmente se ralentiza el desarrollo y se anula la generación de empleo. Es una política que mantiene el retraso del interior que continuará trasfiriendo sus riquezas sin procesar para que el agregado de valor se realice en las grandes urbes.

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