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Viernes 15 de mayo de 2020
Las redes que salvan vidas (protocolo de aborto legal en Entre Ríos)
AbortoLegal

Los abortos no se interrumpen por la cuarentena y en este contexto de emergencia sanitaria, la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) y el acceso a métodos anticonceptivos son servicios esenciales que hay que garantizar. La atención integral de estas situaciones en el contexto de Covid-19, son prestaciones de emergencia que no pueden ser demoradas. Hoy, la mirada está puesta en fortalecer los servicios de salud, las redes feministas y los circuitos de acceso para generar estrategias que permitan que efectivamente se implementen.

Aun en este escenario de pandemia, sabemos que vamos camino al aborto legal y voluntario, cuyo tratamiento quedó suspendido pero sigue vigente en la agenda pública y política. Atravesamos una pandemia que es excepcional y también cambiante, por eso, para garantizar servicios esenciales como el acceso a métodos anticonceptivos y a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), se torna necesaria una reorganización de los servicios de salud y de las redes de profesionales y activistas, que están generando nuevas estrategias.

En comunicación con Las 12, Valeria Isla -Directora Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud de la Nación- destaca: “Para comenzar, sirve aclarar por qué son esenciales, y es porque sabemos que la discontinuidad anticonceptiva o la negación de la ILE, tiene efectos muy negativos e incluso determinantes en la vida de las mujeres, niñas, adolescentes y personas con capacidad de gestar. En este sentido, desde la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva se iniciaron compras de emergencia de misoprostol y de anticoncepción de emergencia, insumo clave en este contexto. Se envió recomendaciones a las provincias con criterios para garantizar la provisión permanente de métodos anticonceptivos y que las prácticas urgentes puedan ser resueltas en la primera consulta para evitar que se postergue la atención”.

En la misma línea, Carlota Ramírez, Directora de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia de Buenos Aires, comenta: “Entendimos que la pandemia iba a tener un impacto en los servicios de salud reproductiva. Por eso, en estos meses de aislamiento social, preventivo y obligatorio, lo primero que hicimos fue reorientar las acciones del programa”. Se realizaron reuniones territoriales con organizaciones comunitarias, socorristas, red de profesionales y otras colectivas para articular el acceso y el acompañamiento de las mujeres a nivel local. “Y también se contrató recurso humano para la implementación de capacitaciones en servicio en hospitales provinciales” dice a Las12.

Activismo en pandemia

El rol del activismo socorrista también se vio modificado en varias instancias de su hacer. Recordemos que Socorristas en Red es la red federal que viene bajando la tasa de mortalidad materna en nuestro país acompañando la demanda de abortos seguros, tanto en las casas como en hospitales. Belén Grosso, militante feminista de la colectiva La Revuelta, de Neuquén cuenta: “Nuestro hacer se modificó completamente, pero nuestro rol de acompañantes sigue intacto. Antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio, nos reuníamos con quienes decidían abortar, tomábamos mates, nos escuchábamos, sentíamos los miedos y la valentía de manera colectiva. Ahora nuestras vidas se llenaron de llamadas telefónicas o videollamadas. Los tiempos de acompañamiento son más largos y de muchas angustias, tanto para quienes acompañamos como para quienes abortan. Aun así, la ternura, la amorosidad y sensibilidad con el aborto y los acompañamientos, siguen sosteniendo nuestra vida activista en red”.

Desde Córdoba, Lidia Zurbriggen, integrante de la colectiva Las Hilando suma: “En tiempos de cuarentena el aborto insiste y existe. Aunque nos invadió la incertidumbre, no nos paralizamos porque estamos convencidas, convencides de la responsabilidad social que tenemos con el aborto y con quienes abortan. Son momentos en los que tenemos que desarrollar mucho más nuestra capacidad de escucha y contención para generar confianza”.

Sol Cañumil, de Socorro Rosa Rabiosa, Comodoro Rivadavia, sostiene que el acceso a la salud no es universal ni igual para todas las personas: “Es importante decir que los territorios son muy diversos y desiguales, por lo que las alternativas que vamos construyendo siempre son con otrxs: efectores de salud, activistas, otras socorridas. Nuestra mirada para monitorear que se garanticen las ILES se caracteriza por la perspectiva feminista que aportamos a los procesos de aborto en particular y a la comprensión de la salud en general. Hacemos hincapié en la integralidad de la salud que significa atender a todas las dimensiones de la persona: sus necesidades, deseos, proyecciones, contexto social, lo cual es una mirada mucho más amplia que la mera ausencia de enfermedad o malestar físico”.

Abortar en cuarentena: estrategias y lazos políticos para cuidarnos

En la provincia de Buenos Aires, se implementó a partir de la pandemia, un formulario online que las mujeres pueden completar cuando necesitan acceder a una ILE. “En el programa recibimos los formularios y hacemos la derivación a los equipos locales para que la mujer pueda acercarse a un efector cercano a su domicilio con un turno, con día y hora ya marcado”, señala Carlota.

--Existen centros de salud donde después de la semana 12 de gestación no realizan la ILE por más que sea un derecho. ¿Qué debería hacer esa persona para garantizar que la práctica se realice?

Valeria Isla: --Sin dudas la ILE es una prestación de urgencia y sensible al tiempo, y el acceso es dispar en todo el país. Depende de la cantidad de servicios con profesionales que brindan la prestación, de la disponibilidad de la medicación, de las normas sanitarias, de las redes de mujeres, de profesionales, de personas organizadas que realizan incidencia. En el caso de niñas y adolescentes menores de 15 años también depende de las características de los sistemas de protección integral de Niñas, Niños y Adolescentes de cada provincia, en casos de abuso sexual hay doble causal: por ser menores de 15 años ya que el embarazo pone en riesgo su salud y por haber sido un embarazo producto de abuso sexual. Dicho esto, desde la Dirección estamos en comunicación constante con los equipos de salud sexual y reproductiva de las provincias, esto sumado al Grupo de Trabajo de Acceso a la ILE (apoyado por el Fondo de Población de Naciones Unidas - UNFPA), y al 0800-222-3444, soportes fundamentales para mejorar el acceso a estas prestaciones esenciales en el contexto COVID-19.

Para no saturar los centros de salud y que la concurrencia no sea riesgosa resulta muy necesaria la gestión para lograr una buena coordinación: “Esta coordinación requiere de mucho diálogo y de mucha escucha. Hay que poder llegar a consensos con otros actores en un contexto muy cambiante y con muchas urgencias. El acceso al ILE es muy sensible a los tiempos, y coordinar los distintos componentes del servicio requiere una gestión artesanal. Hay situaciones que se resuelven rápidamente y otras más complejas que demandan más articulación. Apuntamos a una buena atención, que es aquella que se ofrece de manera oportuna, respetando la dignidad de la persona y los derechos que la asisten, basada en la evidencia científica y en los marcos normativos que nos ordenan”, subraya Carlota Ramírez. “La agenda de la Salud y los Derechos Sexuales y Reproductivos de la Dirección Nacional está construida con el feminismo y esto es clave a la hora de gestionar”, puntúa Isla.

Sin embargo, esto no ocurre en todos los sectores del sistema de salud. ¿Cómo se salva la situación en esos casos?

Carlota Ramírez: --La pandemia ha obligado al sistema de salud a reorganizarse en tiempo récord y este es un proceso en curso. Cada día vamos haciendo ajustes para mejorar el acceso y la calidad de la atención. En este proceso los equipos van estableciendo circuitos para garantizar la prestación de servicios esenciales y responder a la pandemia con distintas modalidades y tiempos. Estamos trabajando en el acompañamiento de esos procesos a través de reuniones técnicas regulares, asistencia técnica, protocolos, capacitaciones en servicio y otras acciones.

En ocasiones, cuando las socorristas acompañan a personas que abortan en el sistema de salud, son testigas de situaciones difíciles de atravesar. “Creo que hay tantos problemas como abortos se hacen en el sistema de salud”, expresa Belén. Y agrega: “Pero podríamos pensar en algunos ejemplos, como tener que esperar varios días para conseguir la medicación, o los tratos crueles y torturantes de muchas y muchos efectoras y efectores de la salud. También hay problemas vinculados a las indicaciones sobre cómo usar la medicación porque hay médicas y médicos que no siguen los protocolos recomendados por la OMS, y problemas vinculados a la confidencialidad de la atención. Muchas veces vemos también un lenguaje incomprensible para quien escucha”.

Para sobrellevar estos problemas se vienen construyendo articulaciones desde hace tiempo con profesionales comprometidxs que garantizan derechos que no se pueden postergar. “Son espacios de salud que podemos referenciar desde las distintas colectivas que integran SenRed, donde sabemos que no serán expulsadas o juzgadas con respecto a sus decisiones”, subraya Lidia Zurbriggen.

Desde Entre Ríos, Lucy Grimalt, referenta del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de esa provincia e integrante de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, dice que según lo establecido por el Comité de Organización de Emergencias en Salud, la atención de consultas por ILE deben considerarse una práctica priorizada. “El Programa de Salud Sexual y Reproductiva, continuó atendiendo en su horario habitual, e intensificó el contacto con los efectores vía email y telefónico a través de los equipos territoriales, para monitorear que se cumpla con la entrega de anticonceptivos, y que los implantes subdérmicos se continúen colocando con turnos programados.

La principal dificultad en los efectores fue la merma del personal, porque varios de ellos forman parte de grupos de riesgos. Por esa razón, por ejemplo en la ciudad de Gualeguaychú el equipo territorial del Plan ENIA -Plan Nacional de Prevención de Embarazo no Intencional en Adolescentes- se encarga de colocar implantes subdérmicos con turnos programados en diferentes centros de salud”. Durante la cuarentena no hay transporte interurbano y los hoteles están cerrados, por ese motivo se estudia cada caso de ILE.

“Organizamos la logística de traslado de la persona que lo solicita desde su localidad al servicio de ILE, que implica diferentes articulaciones. Cuando se requiere una internación en el hospital San Roque -que realiza prácticas de segundo trimestre en la ciudad de Paraná-, se prevé el alojamiento para unx acompañante. También articulamos con las organizaciones que acompañan a mujeres que requieren interrupción legal del embarazo y se comunicó a todos los efectores que no realizan la práctica aún, el deber de la información con transparencia activa, confidencialidad y privacidad”. Según el protocolo en Entre Ríos, los centros de salud de primer nivel de atención deben garantizar la práctica ILE hasta la semana 12-14 de gestación con tratamiento ambulatorio. Si es un embarazo de más de 14 semanas se deriva a una internación. También se promueve que la persona llame al 0800 222 3444 para que pueda acceder a la práctica, en caso de que el efector no la realice o niegue la información.

El desafío en estos tiempos de pandemia es poder acceder a nuestros derechos en un sistema de salud que está volcado a resolver el impacto del Coronavirus. Desde esa perspectiva, Carlota Ramírez expresa: “Creemos que haber logrado instalar a la salud reproductiva como servicio esencial en el contexto de la pandemia demuestra que el aborto como práctica sanitaria dejó de ser una práctica clandestina en el sistema de salud. Tenemos que seguir trabajando en mejorar el acceso y la calidad de los servicios de ILE en todas las regiones sanitarias. Estamos trabajando con un horizonte de aborto voluntario con la sanción de la ley, pero vamos a seguir teniendo un sistema de causales para el segundo trimestre y por eso, todos los avances que estamos logrando ahora van a seguir consolidándose a futuro y permitir un crecimiento de los servicios que garantizan estas prácticas”.

Desde su activismo socorrista, Sol Cañumil concluye: “Además de establecer diálogo y generar articulaciones con distintos niveles del sistema de salud, también promovemos actividades de difusión de derechos e información segura porque pensamos la salud de forma colectiva y comunitaria. Todxs podemos contribuir a garantizarla. La experiencia de acompañar procesos de abortos nos permite ver distintas desigualdades por razones de género, clase, nacionalidad, etnia, orientación sexual y edad. Detectar y nombrar estas violencias posibilita pensar acciones colectivas en pos de achicar brechas y hacer el mundo un poco más justo. Los abortos se vuelven potencias en tanto ensanchan los horizontes de lo pensable, lo decible y lo posible. No nos basta con que se garanticen, deseamos que esos abortos sean libres, cuidados, amorosos, feministas”.

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