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Domingo 26 de julio de 2020
Mario Ishii, un caudillo feudal del conurbano que juró lealtad K y controla la capital de la pobreza (de ascendencia entrerriana)
Ishii

Si hubiera que apretar la trayectoria del bizarro intendente de José C. Paz, Mario Ishii, en unas pocas líneas, se podrían decir que: en el PJ bonaerense se lo nombra directamente por su apodo; cuando se dice “El Japonés” todo el mundo sabe que se habla de él.

Que tiene 61 años y desde 1999 dirige uno de los distritos más pobres del conurbano. Que en 2009, tras la derrota de Néstor Kirchner en las elecciones legislativas, pidió licencia en el municipio para poder "cazar traidores”. Y que no cazó a ninguno.

Que entre 2013 y 2015 le heredó la intendencia a su madre para experimentar el sillón de senador provincial bonaerense por el partido PJ Néstor Kirchner. Que lleva un nivel de vida de un acaudalado, causa de varios escándalos.

Que antes de entrar a la política fue un comerciante modesto. Que también vendió flores. Y que una de sus habilidades consumadas es sortear la presentación de cualquier declaración jurada de bienes.

Retrocediendo la película hacia atrás, sabremos que Mario es nieto de un inmigrante japonés que llegó a Argentina en 1917 y se dedicó a la floricultura. Que es hijo de una enfermera entrerriana, y que en su casa se honraba una tradición radical.

Padre de? seis hijos, fue uno de los principales luchadores por la autonomía de José C. Paz, concretada el 20 de octubre de 1994, cuando el gobernador Eduardo Duhalde bendijo la división del antiguo Partido de General Sarmiento en dos municipios: San Miguel y Malvinas Argentinas.

Debajo del poncho rojo que es la marca registrada de Ishii, su camiseta política tuvo los mismos zigzagueos que el salto de su nombre de las páginas políticas a las policiales: siempre bajo el indefinido paraguas del "peronismo", juró lealtad eterna a Néstor Kirchner, pero su promesa se chamuscó un poco frente a su heredera, a quien criticó por el aumento de la inseguridad en su segundo mandato y porque el país había "girado a la izquierda".

También reclamaba que la Presidenta cambiase a todo su gabinete, porque "se están rascando las pelotas".

El 1 de octubre de 2010, junto a Cristina y Néstor Kirchner, Ishii inauguró la Universidad Nacional de José C. Paz, UNPAZ. El intendente elogió el “coraje de Cristina, que ningún presidente tuvo”, criticó a “los medios que no dejan gobernar” y a los “traidores peronistas que le ponen palos” al gobierno.

Casi textuales, aquellas palabras se plasmaron en la UNPAZ: el primer programa de Historia, elaborado por el profesor Alberto Carbone, se alejaba de la mirada crítica de los claustros universitarios para asemejarse más al de una escuela de formación de cuadros kirchneristas.

Uno de los deportes favoritos del intendente en los últimos años fue la "construcción" de frentes electorales de ocasión para participar de las internas del peronismo, que en verdad funcionaron como sparrings de los candidatos más fuertes y cuyo financiamiento e inspiración no habrían sido ajenos a las picardías de la SIDE y sus agencias sucesoras.

Con un discurso flamígero y cargado de promesas inalcanzables, Ishii logró así hacerse conocido y también obtener beneficios para su municipio. O para él, según denuncian sus adversarios.

En 2011 lo retó a Daniel Scioli en su trámite para conseguir la reelección como gobernador bonaerense, en una campaña breve pero intensa, con peleas entre militantes que terminaron con heridos y hospitalizados. ¿El número de su lista? 678.

Tras la derrota peronista y la llegada de Mauricio Macri al poder, Ishii profundizó sus críticas a Cristina y ensayó algún acercamiento con el nuevo presidente y su fuerza política, bajo la excusa de interpretar el rol de "opositor responsable".

Ese tibio romance -más intenso con la gobernadora Vidal- se enfrió en 2017, cuando el intendente volvió a anotarse en la carrera electoral por el peronismo: bajo el formato de una plataforma denominada “Lealtad y Dignidad”, anunció su pretensión de “abrir el Partido Justicialista” que, según su evaluación, había sido “vaciado” por el kirchnerismo, y buscó competir en una PASO contra Florencio Randazzo. Pero a último momento se bajó de ese plan.

Fue una retirada táctica: en una jugada singular, "El japonés" logró que la justicia validara una lista bendecida por él y encabezada por el abogado Fernando Burlando como candidato a diputado del Frente Justicialista bonaerense, lo que obligó a Randazzo a compartir los minutos de difusión en medios y los fondos de campaña destinados a ese partido.

Todo olía raro, y se enredó en una guerra judicial. Allí donde la política define sus problemas últimamente. ¿Resultado? Reapareció Cristina en José C. Paz y los candidatos de Ishii arrasaron.

El año pasado, olfateando el aire como siempre, fue de los primeros en apostar por la candidatura a gobernador de Axel Kicillof. Fue ganancia mutua: desde 2005, y a lo largo de ocho elecciones, Mario Alberto Ishii le aportó al kirchnerismo 461.009 votos para la intendencia de José C. Paz.

En el comicio de octubre, cuando volvió a ganar su última reelección posible, obtuvo el 59% sobre un 27% de su rival macrista Ezequiel Pazos.

La sombra del delito merodeó su nombre en varias ocasiones. Además de recurrentes denuncias sobre el inexplicable crecimiento de su patrimonio y la aparición de al menos dos sociedades agropecuarias vinculadas a él, en 2014, el juez Casanello procesó por lavado de dinero a Carlos Molinari, el compañero de fórmula de Ishii en la lista con la que había ganado una banca en el Senado un año antes.

Ahora lo filmaron admitiendo que encubría a vendedores de droga en su municipio. Hace tres semanas, había pronosticado que "a fines de agosto vamos a estar en una situación como la de 2001".

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