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Domingo 19 de septiembre de 2021
Rogelio Frigerio: “El Gobierno le agrega más angustia y miedo sobre el futuro a una sociedad de por sí muy castigada”
rogelio frigerio

-¿Cuál es su mirada sobre la crisis del Gobierno después de la derrota en las PASO?

-Lo veo con mucha preocupación. Creo que el Gobierno perdió la elección por estar alejado de la realidad de los ciudadanos, y la reacción demuestra que no escucharon el mensaje de las urnas, porque nos obligan a soportar una pelea palaciega, un acto de completa irresponsabilidad pocas veces visto en términos de un Gobierno. La gente está angustiada y desesperanzada por una de las peores crisis de la historia argentina, la peor desde el 2001, y el Gobierno le agrega más angustia y miedo sobre el futuro a una sociedad de por sí muy castigada.

-¿Qué le parece la nueva conformación del Gabinete?

-La decisión de no aceptar las renuncias que inicialmente presentaron por los medios ministros que dependen de un sector de la coalición pero sí desplazar a otros más identificados con el Presidente no creo que ayude a la imperiosa necesidad de generar gobernabilidad en nuestro país y a la imagen de un Gobierno en el que sigue estando cada vez más en duda quién es el que finalmente toma las decisiones. El resultado de las elecciones demandaba sentido común por parte de los gobernantes. Todo lo que hicieron esta semana fue lamentablemente en sentido contrario.

-¿Se impuso Cristina Kirchner? ¿El Presidente queda más debilitado?

-Este es un solo Gobierno, donde manda el kirchnerismo. El Presidente tiene que asumir su rol, el rol para el que la gente lo votó. En un país presidencialista como la Argentina no hay otra alternativa. Lo que le está pidiendo la gente es que asuma la responsabilidad y trabaje para sacarnos de esta situación de pobreza y mucha angustia para la sociedad.

-La oposición pidió un cambio de rumbo al conocerse los resultados de las PASO, ¿eso incluía la modificación del Gabinete?

-El 12 de septiembre quedó claro que la mayoría de los argentinos no está de acuerdo con el norte al que el kirchnerismo está el llevando al país y claramente pide un cambio. El Gobierno debería escuchar ese mensaje y actuar en consecuencia. Si el Presidente decide realmente ponerse del lado de la gente, es natural que modifique por lo menos una parte de su equipo. Pero la atribución es exclusiva de él.

-¿Esta crisis tiene puntos en común con aquel fin de semana de tensión sobre el Gabinete durante el Gobierno de Cambiemos o la derrota de Macri en las PASO de 2019?

-No, son situaciones distintas. En ningún caso en el gobierno de Juntos por el Cambio se ponía en duda quién era el que conducía. Por supuesto que en una coalición siempre hay distintos puntos de vista, pero nosotros dirimíamos las diferencias siempre cuidando la institucionalidad.

-¿Qué rol debe tomar la oposición?

-Creo que tiene que seguir en la misma línea que viene trabajando hasta ahora. Con mucha responsabilidad y siempre del lado de la institucionalidad. Con nuestro triunfo se había generado en la ciudadanía una esperanza de un futuro mejor. Esa esperanza es importante sostenerla, y que estas luchas palaciegas no terminen abortando esa sensación de que no estamos condenados a vivir de esta manera.

-En caso de que el Presidente convoque, ¿Juntos por el Cambio iría a un diálogo con el Gobierno?

-Juntos por el Cambio siempre está dispuesto a debatir los temas de la agenda que le preocupan a los argentinos. Hasta ahora, el Gobierno plantea una agenda de temas alejada de los problemas que le quitan el sueño a la ciudadanía. Primero el Gobierno tiene que definir quién conduce y después cuál es la agenda que quiere discutir con la oposición.

-¿Esperaba una diferencia a favor tan amplia en Entre Ríos?

-Esperábamos un triunfo, pero no tan contundente y en todos los departamentos de la provincia. Tampoco esperábamos resultados en lugares en los que hace 40 años gobierna el peronismo, como Concordia. La provincia es gobernada hace casi 20 años por el mismo espacio político y el Frente de Todos fue unido. Pudimos sacar una diferencia que nos posiciona muy bien de cara a la elección general.

-¿Qué implican los resultados de esta elección para Juntos por el Cambio?

-Implican una enorme responsabilidad. La sociedad no nos da un cheque en blanco, sino que nos pide básicamente dos cosas con este mensaje en las urnas: que le pongamos un límite al kirchnerismo y que empecemos a construir una opción superadora de todo lo que ha pasado por lo menos en los últimos 50 años en la Argentina. Tenemos que hacernos cargo de lo que no hemos podido solucionar cuando tuvimos la oportunidad y proponer algo mejor para el futuro, que parta de aprender de los errores para no volver a cometernos jamás. 

-¿Cuáles son los principales puntos de la gestión de Cambiemos que cree que no habría que repetir?

-Primero, para transformar el país hace falta mucho volumen político. Juntos por el Cambio entendió esa restricción y por eso hoy empieza un camino de mayor amplitud y de una convocatoria más generosa que la que había en el pasado. Más allá de eso lo que la gente más nos reprocha y por lo que nos castigó con el voto en 2019 tuvo que ver con la incapacidad de resolver los problemas vinculados con la economía, la inflación, el crecimiento y el empleo.

-¿En 2023 va a ser candidato a gobernador?

-La gente no quiere que hoy estemos preocupados por nuestro futuro personal. Estamos a dos meses de una elección definitoria para la Argentina, y yo estoy 100% concentrado en ganarle al kirchnerismo, en sumar más diputados para la oposición y en empezar a construir a partir de ese triunfo una opción superadora para la gente.

-En 2023 el peronismo cumplirá 20 años en el poder en Entre Ríos. ¿El resultado del domingo pone en riesgo esa hegemonía?

-No tengo dudas de que hay un cansancio en Entre Ríos en función de esos 20 años de un mismo signo político gobernando la provincia sin poder solucionar los problemas que se vienen repitiendo desde hace tanto tiempo. Por supuesto la oposición también tiene que plantear una alternativa confiable para la ciudadanía.

-¿Rodríguez Larreta avanza como líder del PRO con los resultados de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires?

-Sí, sin dudas Horacio es uno de los grandes ganadores del domingo, pero a diferencia del 2015 cuando nace Cambiemos hoy la oposición tiene un liderazgo horizontal y hay no menos de media docena de dirigentes con aspiraciones legítimas para conducir un proceso en el futuro.

-¿A Macri lo incluye en esa media docena?

-Va a depender de dos factores. De lo que él quiera hacer y de lo que finalmente la gente decida. No lo descarto.

-Alberto Fernández lo acusó de no entregar 11 mil viviendas para que no recordaran a Cristina Kirchner. Y que dejó el 70% de las obras paradas. ¿Qué responde?

-Que la gente no quiere ver a un Presidente en modo campaña que tiene tiempo de atacar a un precandidato a diputado nacional por Entre Ríos. Nada de lo que dijo es verdad. Esas viviendas eran parte del desastre que había dejado la gestión de José López a cargo del área. No tenían servicios básicos, muchas estaban edificadas en terrenos inundables y había innumerables desprolijidades. Además el Presidente se refiere a la obra pública como si el dueño fuera el Gobierno y está claro que las obras son de la gente que las financia cuando paga sus impuestos.

-¿La falta de servicios y las desprolijidades no podían resolverse en los años de gestión de Cambiemos?

-Sí, por supuesto que las resolvimos y pudimos concluir miles de viviendas. Siempre con los servicios incluidos, todos los estudios medioambientales y un sistema novedoso de transparencia en la adjudicación. El Presidente tiene que informarse mejor. Toda la política de obras públicas y vivienda se hizo trabajando con los gobernadores y los intendentes. La gran mayoría de esas obras fueron cofinanciadas por los tres niveles de gobierno.

-¿Con los contratos de Participación Público-Privada hace autocrítica? Según la AGN se cumplió el 2% de la ejecución y si continuaba hubiese costado tres veces más que si se hacía cargo del Estado.

-Eso no era de mi competencia. Era del área del Ministerio de Transporte y prefiero no opinar. No tengo mucha información sobre eso.

-¿Las críticas de Alberto Fernández pudieron haberlo beneficiado en términos electorales?

-No lo sé, no creo. Sí creo que la gente no lo quiere ver al Presidente atacando a la oposición en un momento tan complejo. Creo que quiere ver a un Presidente ocupado el 100% de su tiempo en resolver los problemas concretos que sufren los argentinos.

-No participa de la mesa de Juntos por el Cambio, ¿con este resultado tendrá más injerencia en las decisiones del espacio?

-No lo sé, no sé cuáles son los criterios del armado de esa mesa. No puedo contestar.

-Cuando a Macri le preguntaron por la autocrítica dijo que no tendría que haber delegado la negociación política con usted y el grupo de “filoperonistas”. ¿Cómo lo tomó?

-Estoy de acuerdo con esa apreciación. La negociación política para un gobierno tan débil como era el nuestro debería haber estado a cargo de la máxima autoridad del Gobierno.

-¿Macri no se ocupó de eso?

-Muchas veces gobernábamos sin entender nuestra situación débil en términos de las fuerzas parlamentarias y desde el punto de vista territorial. Esa debilidad de origen condicionó todo el accionar del gobierno y debería haber ocupado una prioridad en la gestión, que creo no tuvo.

-Con Monzó proponía ampliar Cambiemos. Ahora hubo algunas incorporaciones como Facundo Manes, López Murphy, ¿es suficiente?

-No, pero es un buen primer paso y creo que la herramienta de permitir la competencia en las PASO es adecuada. Da la idea de que hay reglas de juego claras y transparentes para cualquiera que quiera sumarse al espacio, cosa que antes no pasaba. Eso permite dos cosas: la riqueza que dan los matices dentro del mismo espacio y la posibilidad de ampliar la frontera de Juntos por el Cambio.

-Además de Macri lo cuestionó fuerte Carrió, incluso le dijo traidor. ¿Por eso no integra la mesa de Juntos por el Cambio?

-Decidí no responder porque creo que estas peleas internas son funcionales al kirchnerismo. Me dediqué a hacer campaña y a tratar por lo menos en mi provincia de ganar y de contribuir a construir los límites que necesitamos ponerle al kirchnerismo para cuidar la República. En cuanto a la mesa no sé cuál es el criterio de conformación y yo no ocupo ningún cargo en la función pública y tampoco partidario.

-Carrió lo acusó de entregar “dinero excesivo” a los gobernadores del PJ y de convalidar los regímenes provinciales. ¿Fue así?

-Habla desde el desconocimiento sobre cómo se maneja la administración pública nacional. La transferencia de recursos los autoriza el ministerio de Hacienda y la jefatura de Gabinete. Además uno puede obviamente criticar aspectos de la gestión del ex presidente Macri, pero nadie poner en duda que el que conducía el gobierno, el que mandaba, y el que tenía la última palabra, era el presidente. Más aún con el sistema de gestión y control que se había implementado con el jefe de Gabinete y los dos vicejefes que había empoderado el presidente.

-¿En Entre Ríos va a buscar que más sectores del peronismo integren su espacio?

-Juntos por Entre Ríos está integrado por no menos de una docena de partidos políticos en donde sectores del peronismo tienen una presencia cada vez más relevante. Son peronistas que no comparten el norte al que el Gobierno está llevando el país.

Un desarrollista con base en Villa Paranacito

Rogelio Frigerio reparte los días entre el barrio porteño de Belgrano y Villa Paranacito, en Entre Ríos en los dos casos en las propiedades que pertenecían a su abuelo homónimo. De chico escuchaba las conversaciones sobre política y económica del fundador del desarrollismo con Arturo Frondizi, su padrino. A los 15 años comenzó a militar en la Juventud del MID. “Lo llevo en la sangre”, dice sobre sus inicios en la adolescencia y su recorrido en la función pública.

A los 27 fue Secretario de Programación Económica de Roque Fernández, en el segundo gobierno de Carlos Menem. Lo recuerda como una experiencia “enriquecedora”, en la que también aprendió “mucho de lo que no hay que hacer”, con un tono autocrítico. “Lo que le debemos los dirigentes políticos a la gente es una propuesta superadora de todos los errores que se cometieron en el pasado”, asume, y atribuye en parte a ese punto la derrota del Frente de Todos en las PASO: “La ciudadanía castigó al kirchnerismo por no haber tenido la humildad de aprender de sus errores y repetirlos en esta cuarta gestión”.

En 2000 fundó la consultora Economía & Regiones, a partir de 2007 una de las multadas por Guillermo Moreno por publicar los datos de inflación. Unos años después se sumó al proyecto de la candidatura presidencial de Mauricio Macri en 2011, luego de la muerte de Néstor Kirchner postergado hasta 2015. En ese momento arrancó su camino en el PRO como legislador porteño. Hace una semana obtuvo un triunfo resonante en Entre Ríos. Fue el candidato más votado y en el total de la Coalición se impuso por 22 puntos al Frente de Todos.

Macri lo cuestionó por los acuerdos con un sector del peronismo, igual que Elisa Carrió. El ex presidente le endilgó que fue un error delegar la negociación política en el ala “filoperonista”, en alusión también a Emilio Monzó. Frigerio replica con la “debilidad” política de ese gobierno: “Teníamos un tercio de los diputados, un quinto de los senadores y cinco gobernadores de 24”. En la primera etapa las leyes se sancionaron con el apoyo de los bloques de Sergio Massa y Diego Bossio, luego con los legisladores que respondían a algunos mandatarios del PJ. Entre los proyectos truncos refiere a la reforma electoral y a otros que no llegaron al Congreso, como la reforma laboral: “No había margen para plantearlos”.

-¿Su abuelo hubiera estado de acuerdo con la orientación política y económica del gobierno de Macri?

-Con el norte al que Cambiemos apuntaba para el país, sí. Con la inserción argentina en el mundo, la política energética, la idea de apostar por el trabajo y la producción, y tratar de enfrentar el déficit fiscal. Por supuesto que se cometieron errores en el camino y él también seguramente hubiera planteado esas diferencias. El desarrollismo en su teoría le da al ritmo de las reformas una importancia central, él no hubiera estado nunca de acuerdo con el gradualismo. Tampoco con las dos velocidades distintas que tuvimos en el plano monetario y la política fiscal.

Itinerario

Nació el 7 de enero de 1970, en Buenos Aires. Es licenciado en Economía de la UBA, especializado en Planificación y Desarrollo Económico. Fue Secretario de Programación Económica y Regional del Ministerio de Economía en el segundo gobierno de Carlos Menem. Luego fue legislador porteño (2011-2013), presidente del Banco Ciudad (2013 y 2015) y ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda durante toda la gestión de Mauricio Macri. Antes había sido presidente del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, representante argentino ante el Banco Centroamericano de Integración Económica, el BID, el Banco Mundial, el FMI y el Grupo de Alto Nivel de Coordinación de Políticas Macroeconómicas del Mercosur. Fundó y dirigió hasta 2011 la consultora Economía & Regiones.

Al toque

-Un proyecto: El desarrollo de mi provincia y de mi país.

-Un desafío: Conciliar mi vocación política con mis responsabilidades como padre de dos hijos adolescentes.

-Un líder: Arturo Frondizi.

-Un prócer: Pancho Ramírez y San Martín.

-Una sociedad que admire: La alemana.

-Un sueño: Ver a la Argentina y a Entre Ríos aprovechar su enorme potencial para salir del subdesarrollo.

-Un recuerdo: Las charlas de política y economía con mi abuelo.

-Una comida: Asado.

-Una bebida: Vino tinto y mate.

-Un placer: Los viajes en familia.

-Un libro: El último encuentro, de Sandor Márai.

-Una película: El Padrino.

-Una serie: El Método Kominsky.

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