Domingo 25 de octubre de 2009
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Interés general
Los comedores escolares alimentan a los chicos con $1,50 por día
El Estado evaluó que el costo “real” de la ración debería ser de entre 1,95 y 2,00 pesos, pero para eso habrá que esperar a que se apruebe el Presupuesto 2010, que contempla un aumento de fondos del 10 %.
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Casi 86 mil alumnos almuerzan en los comedores escolares de Entre Ríos.

N

ancy estruja el delantal deshilado y dice que no es fácil. En una mesita ha puesto una jofaina, y adentro, arroz salteado que revuelve de vez en cuando. Está dispuesta para servir la mesa en el comedor de la Escuela Nº 99 Tabaré, ubicada en el acceso sur a Paraná, un lugar minúsculo pero aseado, y cuenta por qué no es fácil: es jefa de hogar con cuatro hijos, es cocinera suplente, y el salario, 1.259 pesos, lo cobra con dos meses de atraso. En Entre Ríos hay 2.000 cocineros que se desempeñan en el casi millar de comedores escolares que se distribuyen siguiendo el mapa de la pobreza: el 20 % está localizado en Paraná, el 17 %; en Concordia. De ese total de cocineros, casi 600 están en la categoría de suplentes, lo cual los deja en situación vulnerable: cobran un salario que ni siquiera cubre el costo de la canasta básica, y lo cobran con retraso excesivo, no tienen cobertura sindical y por eso mismo difícilmente puedan reclamar, aunque han hecho propio cierto espíritu sarmientino: saben que siempre deben estar al pie de la hornalla. Un curioso reglamento elaborado por el Gobierno los obliga a no faltar. El punto 6 de la Normativa del Personal de Cocina redactado por la Subsecretaría de Políticas Alimentarias deja claro que si bien se les respeta el derecho de huelga, aunque en los días de paro “se debe garantizar el servicio, ya sea adhiriéndose de manera rotativa entre el personal, existente o a través de jornada reducida con un menú alternativo”. No hay certeza de qué tanta envergadura tiene la geografía del hambre: sólo un puñado de una veintena de inspectores están encargados de monitorear el funcionamiento de 989 comedores escolares a los que asisten 85.965 alumnos, que son asistidos por el Estado con una partida diaria per cápita de 1,50 pesos, unos 2,5 millones de pesos por mes. Pero un relevamiento que hizo hace dos meses la Dirección de Comedores de la Provincia dice que el costo de la ración no debería ser inferior a 1,95 pesos. Miguel Barboza, responsable de Comedores, admite que los fondos no alcanzan, y por eso mismo, en septiembre se debió apelar a un refuerzo presupuestario para poder llegar a fin de año. Sobresaltos Esta nota cuenta justamente eso: cómo hace un director de escuela para administrar el funcionamiento de un comedor al que asisten a diario entre 200 y 300 chicos, con dineros siempre escasos. Un camino posible es pedir donaciones, gestionar colaboraciones, o mermar el menú, poner a los chicos a dieta, un día no dar postres, otro suplir las milanesas por pizza casera, saltear las verduras cuando el precio trepa a las nubes, racionar hasta el extremo los alimentos. Eso hacen algunos. Olga Schulz, directora de la Escuela Nº 16 Francisco Soler, de Bajada Grande, dice que se trata de hacer milagros. Aunque aún así no consigue la multiplicación de los panes, y por eso apela al racionamiento. Sobre un sofá de la dirección ha puesto una batea enorme cubierta por un lienzo. Adentro de la batea hay tantas rodajas de pan como comensales estarán sentados a la mesa este jueves a mediodía. “Están contadas, una por una. Es una rodaja por chico, porque no podemos más. No podemos cocinar de más, porque si no nos alcanza. Todos los días las cocineras salen al patio, y cuando los chicos forman fila para entrar al aula, los cuentan, y de acuerdo al número que haya, preparan la comida”, afirma. La Escuela Francisco Soler tiene una matrícula de 611 alumnos, y de esos, 370 asisten al comedor, y acceden a un menú que en teoría debe ser variado y con las calorías necesarias, aunque la partida económica que recibes a veces obliga a algunos ajustes en la dieta. El lunes, guiso con carne roja; el martes, hamburguesa con ensalada, —arroz con papa, cuenta la directora, así mezclada para que rinda, porque a veces la papa está muy cara—; los miércoles, guiso de pollo; los jueves, pastas rellenas, con ricota o pollo, no verduras; y los viernes, “generalmente hay milanesa, acompañada con una ensalada. Pero estos dos últimos viernes no he podido dar milanesa. Damos pizza casera y una sopa, porque no llegamos con los fondos. Tampoco hemos podido dar tomate en todo el mes. El precio está inalcanzable para nosotros”. Números En la Escuela N° 22 Presbítero Luis Jeanot Sueyro, de Gualeguaychú, donde es docente Eugenio Jacquemain, no hay comedor, pero sí copa de leche. En ese lugar el hambre asoma de modo insolente, a deshora, en cualquier recreo, en medio de la clase. —Nosotros no le damos copa de leche. Se le da un sándwich, a veces de fiambre, a veces con dulce, a veces un pancho, y hay días que les hacen tortas fritas. El director hace maravillas con la plata que le dan: es imposible dar algo de comer con 54 centavos. Eso dice Jacquemain. Otros hablan de milagros, que es la definición que encuentran más a mano para el malabarismo diario. —Tenemos que hacer milagros. Muchos milagros. Dice la directora Schulz, y después habla de cuestiones terrenales: con 370 alumnos en el comedor, el Estado le aporta por mes 10.470 pesos, que en 20 días hábiles de funcionamiento da un valor de 1,40 pesos por día. “Si son 22 días, ya es menos. Y por la copa de leche, me dan 4.424 pesos, eso equivale a 60 centavos. Si damos justo en un mes que tiene más días hábiles, se te reduce todo. Y empezás a achicar”. Pero en la Dirección de Comedores afirman que “bien administrados”, los recursos deberían alcanzar, y por dos motivos: los listados de comensales que envían las escuelas “esconden” muchas ausencias, y no siempre reflejan la real cantidad de chicos que asisten; y además, los denominados “días atípicos” –por lluvia, paro docente, asambleas o inasistencia del docente a clase— reducen la cantidad de alumnos en la escuela, y representan el 20 % de la cantidad de días totales de funcionamiento efectivo. De igual modo, en el proyecto de Presupuesto 2010, la Dirección de Comedores elevó un pedido de aumento del valor de la ración, de 1,50 a 2,00 pesos. Es que los menús elaborado por esa área precisamente están por encima de 1,50 pesos: una hamburguesa con puré, 2,06 pesos; un plato de tallarines con salsa bolognesa, 1,99 pesos; cazuela de vegetales, 1,42 pesos; arroz con pollo, 1,90 pesos; y polenta con salsa, 1,97 pesos. Aunque no hay menúes obligatorios, sino sugeridos. Y vuelven a poner el tilde sobre el asunto de la buena administración, y para eso recuerdan los casos de dos directores de escuela a quienes se les retiró el manejo de los fondos, porque los números “nunca le cerraban”. —¿Qué pasó? —Designamos a otra persona para que manejara el dinero, y todo empezó a funcionar mejor. Y la plata alcanza. Raquel Bello, rectora de la Escuela Tabaré, dice que cumple: que en ese comedor hay buena administración, que se controla gasto por gasto, día por día, pero que así y todo siempre están en ascuas. —Siempre necesitamos una colaboración. Siempre tenemos que pedir. A nosotros nos donan arroz, leche, algunas verduras. Recibimos mucha colaboración. De otra forma, no podríamos sostener el comedor con la partida que nos dan. (Fuente: El Diario)
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