Miércoles 26 de mayo de 2010
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Política
Proyecto Sur festejó por fuera de los actos oficiales en la provincia
Junto organizaciones sociales y de la ciduadanía, Proyecto Sur Entre Rios se manifestó frente a Changomás con motivo del Bicentenario. El acto se hizo en contraste con los eventos oficiales y tuvo como motivo la crítica a la actualidad.
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E

n el documento leido se hizo énfasis en la distribución de las riquezas y la tierra, en la construcción de una argentina para todos donde el hambre no exista y la educación fomente la solidaridad, y en la reconstrucción del sistema productivo para lograr una real independencia. Declaración de Organizaciones sociales de Paraná, en homenaje a Mayo de 1810. En el bicentenario de este pedazo de la patria grande no vamos a andar con vueltas. Un aniversario de tanta trascendencia para los sudamericanos nos reconforta, y a la vez nos genera vergüenzas y enormes compromisos. Sentimos en esta fecha una felicidad indecible porque nos encuentra en plenitud para reconocer los grandes logros del pueblo sudamericano en dos siglos, y un desarrollo cultural, artístico, científico, tecnológico, social que puede fortalecernos en las identidades y abonar nuestra unión en la diversidad. Hoy podemos solazarnos en nuestros poetas, en nuestros músicos, en ciertas conquistas de la trabajadora y el trabajador argentinos, en sus distintas manifestaciones. A veces con sudor y talento, a veces también con la vida. Y debemos ser agradecidos con los esfuerzos de tantos. Decimos GRACIAS. De nosotros depende, aún en un sistema que reprobamos, hacernos lugares para la vida en armonía A la vez renovamos nuestro compromiso con la independencia, la igualdad de oportunidades, la causa de los desposeídos, la solidaridad y la unidad sudamericana, prioridades entre nuestras metas. Reconocemos que tenemos caminos por hacer, tenemos cuentas pendientes, empezando por esa masa fundacional de la patria grande que constituyen nuestros pueblos originarios. Alimentos para todos. Por eso, en este Mayo bicentenario, decimos basta a la sanata de los poderosos. Sentimos vergüenza por un sistema que sigue hambreando a miles de familias en un país repleto de alimentos que, a su vez, podría producir muchos más, de mejor calidad, y multiplicando por diez la ocupación de mano de obra. Vergüenza por un sistema que bastardea la dignidad de las personas, y que tiene, entre los más indigentes de los indigentes, precisamente a los pueblos originarios. Si decimos con José Artigas que los infelices deben ser los privilegiados, entonces no podemos sino luchar contra un sistema que aborta las expectativas de millones, y condena a tantos a la miseria y a la muerte prematura. Nuestra producción debería tener un propósito principal: alimentar a los pueblos de la Argentina y Sudamérica. Lo demás debería subordinarse a este principio de equidad y de soberanía alimentaria. Basta de corrupción, en el robo de los dineros del pueblo, y en la presentación engañosa de las ideas. Basta de farsantes. El pueblo sabrá demandarles sus agachadas. Basta de cárceles repletas de pobres, de cárceles para la tortura. Y basta de impunidad para los ricachones y poderosos. El bicentenario nos exige una revisión de las leyes, y de las aptitudes de quienes las deben hacer cumplir. Porque es insoportable que los poderosos atiborren las cárceles de personas de las clases más vulnerables en el aspecto económico, y sostengan en altos cargos y candidaturas a los criminales y a los responsables del plan de destrucción del país. En este sentido, ya dijimos y repetimos hoy con las fuerzas de nuestra convicción: en la Argentina el hambre es un crimen. Los criminales deben pagar por eso. Los que robaron y roban al pueblo, los que malvenden sus riquezas, los que administran con displicencia y derrochan el dinero de los esfuerzos del pueblo, los que han edificado su poder mintiendo, enfermos de falacias, todos ellos son cómplices. Este flagelo es provocado también por un sistema impositivo hecho por poderosos a favor propio. Eso debe ser revertido de una buena vez. Si los poderosos siguen empeñados en extraer impuestos de nuestros abuelos con sueldos miserables, de las madres solas con muchos hijos a cargo, de los desocupados, quitarles sus pocos centavos cada vez que compran un kilo de arroz, un paquete de yerba, entonces esos poderosos deberán estar dispuestos a las consecuencias. Los impuestos a los alimentos básicos son una verdadera estafa. Repudiamos el abismo que separa en la Argentina la opulencia de unos pocos y el plato vacío de tantos. Los argentinos deben pensar en profundísimas reformas a sus estructuras. Insertos en Nuestra América. La Argentina debe incorporarse definitivamente a Sudamérica, debe cortar el ombligo con el Viejo Mundo, sacarse de encima la tilinguería europeísta y a tantos tilingos subidos al poder en cualquiera de sus manifestaciones. Incluso en algunas universidades. Basta de manoseos a la conciencia sudamericana. La Argentina tiene por amigos y hermanos a los pueblos sudamericanos y a ellos se debe, y debe buscar mejores relaciones y ayuda mutua con otros pueblos del mundo. Los pueblos de Nuestra América no son extranjeros en la Argentina. Terminemos con la mentirosa y atrevida historia oficial europeizante. La Argentina debe considerar enemigos, sin más vueltas, al gobierno y al poder económico del Reino Unido de Gran Bretaña, a su socio Estados Unidos, y a los países que, para negociar con Gran Bretaña, aceptan su colonialismo retrógrado, con el cual pretende quedarse con el Atlántico Sur que es sudamericano como las riquezas que guarda, y robarnos también el sector Antártico sudamericano. Los poderosos de la Argentina no tienen derecho a seguir engatusando al pueblo con un mapa mentiroso que esconde el inmenso país colonial que están creando en este mismo instante los europeos en el Atlántico Sur. Queremos ser pacifistas, y padecemos el ataque de un imperio que estableció la mayor base militar que se conozca en un país extranjero. Tenemos la obligación de organizarnos para empezar a extirparnos ese quiste. Incorporar el mapa de las Malvinas a nuestro emblema nacional sería una buena señal para reencontrarnos con los pueblos de Sudamérica y para reafirmar nuestras convicciones anticolonialistas. Y hacerlo con el color del federalismo artiguista y de las luchas populares completaría un símbolo muy expresivo de este Bicentenario. El gobierno esconde estas derrotas diarias detrás del entretenimiento banal y farandulero de nuestra televisión, y detrás de peleítas domésticas, mientras el país se desdibuja. Compañeros: hoy somos víctimas de la peor de las invasiones inglesas. Tierra para el pueblo. Los argentinos debemos lanzar un plan de nacionalización de la tierra en manos extranjeras. No hay más vueltas que darle al asunto. Debemos permitir una superficie razonable de dos o tres unidades productivas, para los hermanos de países sudamericanos. Pero nada a nadie más. Tenemos que programar de una vez por todas el plan de erradicación, sin excepciones, del latifundio. Porque el latifundio es un cáncer que nos está matando desde hace 500 años. Tope a la propiedad de la tierra. Tope al uso de la tierra en forma concentrada. Y plan para distribuir tierras entre las mujeres y los hombres dispuestos a trabajarla, con preferencia para los más humildes y los jóvenes. Es decir, tierra, herramientas, capacitación y seguros para el campesino, y para las familias de nuestros barrios. Exigimos tierras para los pueblos originarios. Tierras y oportunidades reales de desarrollo, y libertad para el desarrollo que ellos quieran darse. Sólo devolviendo lo que les quitó el conquistador genocida y el oligarca local podremos promover la hermandad de los pueblos de Sudamérica para empezar a luchar por una amistad duradera, con las mismas raíces, haciendo de Sudamérica una sola patria grande para todos con igualdad de oportunidades. NO al fraude de la deuda externa La deuda externa fraudulenta es un parásito que nos inocularon los usureros del planeta Tierra, junto con los dictadores y corruptos que están a su servicio. El pueblo no es culpable. Y el pago de esa deuda fraudulenta es una grave traición a la patria. Algunos de nuestros legisladores provinciales son cómplices al permitir esta sangría. Compañeros, hoy más que nunca exigimos que no se pague un peso más por nuevos canjes de deuda, que frenen hoy mismo ese sangrado que provocan los usureros de afuera y de adentro. Ese sería un verdadero gesto en homenaje a los patriotas de Mayo. Y hay autores e investigadores muy serios y comprometidos que ofrecen caminos legítimos y legales para iniciar una nueva etapa que haga justicia. Fuera multinacionales. En el aniversario de la Patria exigimos que los gobiernos nacionalicen las riquezas mineras y petroleras. Los más obligados a revertir el nefasto proceso de privatizaciones son aquellos colaboracionistas de las privatizaciones, principalmente de YPF y otras grandes empresas del pueblo. Las multinacionales y los grupos concentrados nada tienen que hacer en la Argentina, y menos manipulando nuestras riquezas estratégicas. Por eso, en el bicentenario decimos ¡FUERA multinacionales! ¡Fuera de nuestros subsuelos, nuestras tierras, nuestros mares, nuestros bancos, nuestros puertos! ¡Fuera multinacionales de nuestra producción, de nuestro comercio! Las multinacionales son una plaga voraz, y se expresan muy bien en la expansión que pretenden sus hipermercados en Paraná y otras ciudades de Entre Ríos y la Argentina. ¡Fuera cadenas concentradas! En Entre Ríos, dar el casi monopolio de los combustibles y de la banca a una sola empresa es una burla. La paciencia es una virtud que queremos cultivar, pero la violencia de la concentración de las riquezas nos exige poner en práctica otra virtud: la justicia. Mientras el poder entrega los resortes de la economía a un puñado de sabandijas, la provincia sigue expulsando a sus hijos por falta de oportunidades. En este Bicentenario rendimos, entonces, un justo homenaje a los hermanos desterrados por el sistema y nos comprometemos a trabajar para revertir ese proceso de expulsión. Los paranaenses nos encontramos con una ciudad plagada de parásitos que succionan los frutos de nuestro trabajo. Bancos, hipermercados, shopping, grupos concentrados de diversos rubros, parecen embretarnos en un destino de decadencia. Nosotros no naturalizamos este estado de cosas. En esta fecha nos está prohibida la mentira y las medias letras. Por eso diremos que los poderosos del país, son responsables personales y como clase, de las violencias pasadas y presentes, y de las violencias que están ejerciendo sobre la comunidad, que pueden desembocar en nuevos modos de violencia defensiva. En este aniversario el pueblo está MAL. Pero no está RESIGNADO. Eso significa que estamos con ánimo. Como verán, somos piedras en sus botas. Por un ambiente sano. Hay que terminar con las contemplaciones con aquellos que dañan la diversidad natural y cultural, y los que promueven el monocultivo, ensucian el agua, el aire, el suelo. No más miramientos con los que ponen en riesgo la salud de nuestros niños y el futuro de nuestros pueblos. Las luchas de nuestros vecinos por la presencia de agrotóxicos, pasteras, deshechos en nuestros cursos de agua, e intentos de represamiento, nos muestran caminos que no deben menospreciarse. También hay que terminar con los planes educativos que nos alejan de nuestro sistema natural y cultural con el fin premeditado de convertirnos en ignorantes y en impedirnos que defendamos lo que es nuestro. Estamos junto a la diversidad natural y cultural, estamos por el respeto a nuestras identidades, por la ocupación de las riquezas en el trabajo de las mayorías, no en beneficio de los explotadores de siempre, que son gobierno. Por eso, y porque tenemos en claro el derecho a la salud, nos negamos a que nos rieguen con venenos para un sistema que nos hace cada vez más dependientes y adherimos al grito Paren de Fumigar. Por la solidaridad En esta Entre Ríos que es madre, con otras regiones, del cooperativismo sudamericano, denunciamos hoy que los gobiernos no cumplen su deber de promover la economía solidaria; practican el soborno con muchas cooperativas grandes, medianas y pequeñas, y tienen planes que llaman cooperativas pero no lo son. Así provocan mayor confusión. Los pueblos que creemos en otro modo de vida y vomitamos el individualismo y el consumismo y la inequidad no estamos sólo celebrando el 25 de Mayo: lo estamos recordando y estamos despejando sus propósitos para tomar conciencia de nuestras deudas, y de la diferencia de aquellas metas con la ruina a la que nos empujan los poderosos. Miles de entrerrianos y millones de argentinos no pueden desarrollar sus familias bajo un techo digno, o buscan vivir como pueden y lo hacen hacinados en casas imposibles. Allí sólo encuentran problemas sociales, hambre, miserias, dependencia y droga. Eso ocurre porque asociaciones ilícitas se quedan con las casas que el pueblo pagó. Los sin techo tienen, por eso, derecho a reclamar un techo. Incluso derecho a quitárselos a los que se los robaron con licitaciones truchas, con manejos fraudulentos, con amiguismos y corruptelas de toda índole o malgastando los frutos de los esfuerzos del pueblo. Afirmamos aquí que el trabajo y el techo son derechos que la Constitución misma reconoce, y que deben aplicarse. Vigencia del federalismo Respecto de nuestra organización política, creemos que si miles de entrerrianos, orientales y argentinos perdieron la vida para darnos un sistema federal, no pueden venir cuatro soberbios a cambiarnos el sistema para su conveniencia, para manejar nuestras vidas desde la metrópolis como si estuvieran en tiempos de la colonia. Y menos aún con leyes impuestas por dictaduras, como es el caso de la coparticipación, y alentadas por los usureros que pretenden cobrarnos deudas ilegítimas. Muchos de los que llegan a Buenos Aires creen que desde allí se maneja mejor la plata, y se arrogan el derecho de destruir el sistema conquistado. Nosotros respondemos: compañeros, ¡la Argentina será federal o no será! Los unitarios no tienen cabida en un país que nació federal y quiere ser federal. El federalismo está en las raíces de nuestra sociedad, es un buen sistema de distribución del poder y las riquezas, y de respeto a la diversidad. Y como si eso fuera poco, lo manda la Constitución. Las provincias son anteriores a la nación, y no deben ceder sus derechos. Nos negamos a naturalizar las reelecciones permanentes de los que malvendieron el patrimonio del pueblo, los que dieron al extranjero los resortes principales de nuestra economía, los que se burlaron de nuestra historia federal. Basta de postulaciones de los mismos nombres responsables de la miseria, que se valen de la miseria para sostener sus privilegios. ¡Basta! Como se puede apreciar, el bicentenario nos encuentra con el espíritu en alto. No es poco lo que ofrecemos. Y confiamos en que los jóvenes sabrán comprender y actuar con sabiduría. Si nuestros pueblos lucharon contra la monarquía e impusieron la república, en este bicentenario denunciamos también que hay muchos jueces en los más altos estrados cuyas trayectorias resultan incompatibles con la república. En Entre Ríos, los jueces que bastardean la división de poderes tienen que irse. Hay que encontrar nomás el modo. El bicentenario nos encuentra abiertos al mundo, abiertos para dar, y abiertos para recibir de los pueblos del mundo su cultura, sus deportes, sus artes, sus aportes sociales, científicos, espirituales. Y abiertos principalmente a las culturas de Abya Yala, Nuestra América, que los poderosos tanto desoyeron y maltrataron y tergiversaron durante 500 años. Tecnología para el hombre Sólo entendemos una tecnología puesta al servicio de la armonía en la vida del hombre y la naturaleza, tecnología que sea compatible con la vida íntegra y los derechos a la salud, a la alimentación, a la comunicación entre las personas. Repudiamos la tecnología que nos hace sirvientes, repudiamos las voces grabadas en el teléfono de las empresas de servicios que nos maltratan, repudiamos la tecnología que gasta una energía extraordinaria, que a su vez nos exige devastar la naturaleza para conseguirla. No queremos ese desarrollo, nos negamos a servir callados a la destrucción del planeta. Por si no ha quedado claro, nos declaramos enemigos de corruptos, multinacionales, colonialistas, imperialistas, responsables de la economía concentrada, y exigimos planes acabados para trabajar por la equidad y por la hermandad con todos los pueblos del Río Bravo al Polo Sur. La paz de nuestros espíritus en nuestra casa grande que es Sudamérica nos da la fortaleza de la unidad y de la solidaridad, condiciones que recibimos como herencia y que debemos seguir conquistando día a día. En esta unidad, diremos que nuestra economía será sustentable e igualitaria, porque la otra economía que conocemos, la de las deudas y bancas y bolsas, no es más que una expoliación. El desarrollo de nuestros pueblos se hará muy lejos del consumismo capitalista que nos estrangula, y muy cerca de nuestras hondas raíces culturales universales, profundamente sudamericanas, que nos dan la sabia y la vida. Cuando el mundo capitalista tiembla, sea en Estados Unidos o Europa, por la crisis de su sistema, y la Argentina y en particular Entre Ríos se ven metidas en ese mundo como proveedoras de comidas para sus chanchos (porque eso es nuestro poroto de soja), el bicentenario nos convoca a descreer de este sistema y a construir otro. No creemos en gobiernos que nos quieren sostener en una división internacional del trabajo que nos deja como proveedores de alimentos, agua y piensos, invadidos por productos elaborados de afuera. No queremos estar de entrada entre los que pierden, pero además, no queremos correr esa carrera. Ejemplos de hoy Tampoco creemos que debamos hacernos expectativas en estructuras ya fracasadas, por eso pensamos que desde las asambleas, desde la militancia y la reflexión honesta, podemos gestar tejidos nuevos. Incluso tomando experiencias o ideas de ayer, para que las luchas se eslabonen. Las organizaciones de desocupados nos muestran un ejemplo. Las fábricas recuperadas en forma solidaria por obreros, otro modelo extraordinario. Lo mismo, las luchas obreras, las luchas campesinas, las luchas de las pymes, las labores cooperativas, el trabajo honesto de tantos. Las posibilidades de organizar nuestra fuerza de consumidores, no consumistas, sí protagonistas, para enfrentar con nuestras propias fuerzas el interés espurio de las multinacionales, son todo un desafío. Lo mismo, las posibilidades de buscar modos y medios de comunicación social que no pasen por el tamiz de grandes capitalistas ni por la voluntad del poder gubernamental. Para todo esto nos debemos un esclarecimiento, una capacitación, una actitud independiente y creativa. Y el poder político debe abandonar el manejo arbitrario de los fondos públicos. Compañeros: por las independencias que faltan, ¡que vivan entonces los que luchan! Que vivan los que imaginan modelos alternativos, solidarios, igualitarios, y trabajan para el cambio. Las maestras de la educación libertaria, los docentes que se dan íntegros en el aula y en las calles, las abnegadas enfermeras. Que vivan nuestros obreros, nuestras mujeres y hombres emprendedores, nuestros combatientes. Los desocupados que no se resignan. Los que hacen política y gremialismo y actividades sociales con espíritu de servicio. Que vivan nuestras mujeres y hombres del arte. Que vivan los que enfrentan la discriminación negativa y el maltrato. Que vivan quienes estudian, piensan, y realizan aportes con honestidad y solidaridad. Los que buscan la verdad y los que están dispuestos a todo por sostenerse en la dignidad. Que vivan nuestros pueblos que buscaron un desarrollo en armonía, sin atropellos. Los que nos dieron independencia, libertad, federalismo, los que dieron todo por la verdad, por la justicia y el reparto de las riquezas. Los que reconocen a los más desfavorecidos su dignidad y sus derechos. Que vivan los reformistas y los revolucionarios que sabrán derrotar este sistema perverso. Que vivan los que enfrentan desde sus humildes trincheras, y sin reconocimiento alguno, a la oligarquía. Los pueblos que nos enseñaron a trabajar, a cantar, a resistir con alegría, a amar a nuestra entrañable Sudamérica y a sus pueblos. Que viva la amistad entre nuestros pueblos. Que viva la clase trabajadora, que vivan nuestros estudiantes. Que vivan nuestros mártires. Que vivan los que murieron enfrentando al imperialismo en sus tantas manifestaciones. Los que supieron enfrentar, aún a costa de sus vidas, la dictadura sangrienta al servicio del imperialismo. Que vivan los pueblos de Nuestra América Unida y en futura Confederación. Que viva el pueblo haitiano que nos alumbró el camino, y todos los pueblos que, como Haití, lucharon y luchan por la patria grande. En el Bicentenario de Mayo, ¡que vivan nuestros pueblos libres! ¡Que viva nuestra conciencia de identidad y de hermandad sudamericana antiimperialista! En este 25 de Mayo de 2010, hoy más que nunca, PATRIA SÍ, COLONIA NO.
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