Jueves 10 de febrero de 2011
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Interés general
Juez santafesino procesado por apropiación ilegal de una beba
Vera Candioti se convirtió en el primer magistrado procesado por haber dado en adopción a una beba, ocultando que su mamá fue asesinada y su papá desparecido, en un operativo del Ejército en la ciudad de Santa Fe.
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Es el primer juez condenado por esta clase de delitos.

E

l juez federal de Santa Fe, Reynaldo Rodríguez, procesó a Luis Vera Candiotti, quien se desempeñaba como magistrado de menores en 1977 en la vecina capital, y dio en adopción a Paula Cortassa, hija de una militante política oriunda del paraje Puerto Esquina, en la zona de Rincón del Nogoyá (Victoria), y de Enrique Cortassa, militante montonero nacido en Rafaela. El magistrado está acusado de haber entregado la beba a una familia adoptiva de Venado Tuerto que, a diferencia del juez, desconocía el origen de la menor. Rodríguez también procesó en la misma causa al ex coronel Carlos Enrique Pavón, acusado de fraguar la documentación para entregar a la nena a la Justicia, cuando se desempeñaba como teniente primero en el Centro de Operaciones Tácticas del Área de Defensa 212, bajo las órdenes del coronel Juan Orlando Rolón. Al dar a conocer la noticia, la Unidad Fiscal de Seguimiento de Juicios por Delitos de Lesa Humanidad destacó que “no hay antecedentes de jueces procesados por el delito de apropiación y sustracción de identidad”. Maniobra Paula Cortassa, (que durante veinte años vivió en Venado Tuerto con el nombre de María Carolina Guallane), tenía 18 meses cuando sobrevivió al sangriento secuestro de sus padres Enrique y Blanca Zapata, el 11 febrero de 1977, en el domicilio de Castelli 4531, hecho en el que también fue asesinada Cristina Ruiz de Ziccardi, otra militante que vivía en la misma casa con sus hijos de 5 y 2 años. Los tres niños sobrevivientes de la masacre fueron entregados al juzgado de menores de la ciudad de Santa Fe que tenía a cargo Vera Candioti, pero a diferencia de los hermanitos Ziccardi, que fueron devueltos a sus abuelos 15 días después, Paula fue dada en adopción. El ex coronel Pavón, entonces teniente, fue el encargado de llevar a Paula Cortassa al juzgado de Vera Candioti “suscribiendo una nota con fecha falsa, sin mencionar su filiación, asegurando que se trataba de ‘una menor no identificada’ a pesar de que se conocía la identidad de quienes fueron abatidos en dicha ocasión”, afirmó el juez Rodríguez en su resolución. En el expediente también se probó que “la fecha de la nota por la cual fue remitida la niña por parte del Ejército Argentino se encuentra antedatada y fraguada, y que la menor fue mantenida durante un lapso prolongado fuera de las instituciones encargadas de su custodia, con destino informal e incierto, todo lo cual tuvo por objeto ocultar la verdadera identidad de Paula Cortassa”, rebautizada María Carolina Guallane. Vera Candioti, que en su carácter de juez de menores tenía la obligación de establecer el origen biológico de la niña, “deliberadamente mediante su accionar evitó vincular la existencia de María Carolina Guallane (Paula Cortassa) con el procedimiento sucedido en calle Castelli”, aseguró el juez federal Rodríguez al ordenar su procesamiento. Por el mismo hecho, la justicia también procesó a Juan Calixto Perizzotti, entonces jefe del Comando Radioeléctrico de la policía de la provincia de Santa. Denuncia En su denuncia ante el juez Federal Nº 1 de Santa Fe, en el Expediente 225/98 Paula Cortassa denunció cuatro hechos distintos: 1- La desaparición de su padre biológico, Enrique José, “con destino de tortura y muerte en el Área Militar 212 conducida por el coronel Juan Orlando Rolón y el Destacamento de Inteligencia 122, conducido por el teniente Domingo Manuel Marcellini”. 2- El asesinato de su madre biológica Blanca Josefa Zapata (Cuca), embarazada a término y atacada con granadas por el grupo de tareas que irrumpió en la casa de calle Castelli. Al respecto, la chica averiguó que “habiendo perdido el conocimiento Blanca fue llevada por el grupo de tareas, sin heridas visibles de armas de fuego, según los testigos, llegando sin embargo al Hospital Piloto de Santa Fe con un tiro de gracia en la cabeza que le habrían disparado sus captores en el trayecto. Agonizó hasta el diez días hasta que murió, conforme se detalla en el libro de guardia de la Sala Policial de dicho nosocomio”. 3- La muerte del bebé que Blanca llevaba en su vientre, puesto que según la denuncia, “en ningún momento atinó la autoridad militar que la custodiaba y/o la autoridad médica a dar las instrucciones de una eventual cesárea que pudiera salvar al feto por nacer, el que resulta expulsado muerto con síntomas de cianosis en fecha 19.02.77 según el libro de guardia del hospital Piloto, y el testimonio del médico Dr. José María Colli”; y 4- La supresión de identidad por más de dos décadas a raíz del ocultamiento malicioso de la identidad de mis padres, sumado a las irregularidades comprobadas en el expediente del Juzgado de Menores, agregado a esta causa, donde se antedató el cargo de ingreso del escrito firmado por el teniente Pavón, por el que ponen a disposición del Juzgado de Menores a los niños Ziccardi y Paula Cortassa. En la denuncia, Cortassa afirma que este último delito, por el que ahora fueron procesados Vera Candiotti y Pavón tuvo como finalidad resguardar a la autoridad militar de sus responsabilidades, por el mal estado de salud en que se encontraba ella, por haber sido retenida casi dos meses, posiblemente en un centro clandestino de detención, sin ninguna asistencia médica. “El por entonces juez de menores Luis María Vera Candioti, al enviar mi legajo a la Justicia de Menores de Rosario para el trámite de adopción omite maliciosamente incluir los datos que aportó el teniente primero Pavón, respecto del “procedimiento antisubversivo” del que provenía, con lo cual se borraba toda información sobre mi origen”, expuso Paula en su denuncia. Con esa acusación y otras relacionadas con desapariciones y asesinatos ocurridos en febrero de 1977 en Santa Fe, los fiscales Cintia Domínguez y José Ignacio Candiotti –actualmente en funciones en la Fiscalía Federal de Paraná–, solicitaron la instrucción de una causa contra Vera Candiotti y Pavón, junto con otros sospechados de delitos de lesa humanidad, en lo que se conoció en 2009 como la “mega causa”, en el entendimiento de que los hechos se enmarcaron en un plan criminal sistemático que incluyó delitos graves como desaparición forzada de personas y sustracción de bebés. En dicha “mega causa” que todavía es materia de investigación por parte de la Justicia Federal de Santa Fe, se averiguan las vinculaciones de las actividades represivas de los jefes de inteligencia de las fuerzas armadas que actuaban en Paraná y Santa Fe. Historia de un reencuentro En 1998 en Victoria se produjo el reencuentro de Paula Cortassa con la familia de su madre biológica. El 26 de noviembre de ese año, la chica hizo pública su historia en los estudios de la radio LT 39, frente a periodistas de distintas ciudades. Allí explicó cómo con la ayuda de su familia adoptiva y de Abuelas de Plaza de Mayo logró recuperar su identidad. Después de 21 años, Paula pudo abrazar a su abuela, Alba Correa de Zapata, y a otros familiares de su mamá Cuca. Paula/María Carolina se “reencontró con su historia y su identidad”, destaca Claudia Susana Medvescig, autora victoriense que incluyó el caso en un ensayo titulado Los Rumores del Silencio, que ganó el Premio Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, organizado en 2008 por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. “Esta vez los habitantes de la ciudad entrerriana no pudieron dejar de ver. Esta joven es hija de Blanca Zapata de Cortassa, una victoriense oriunda de Rincón de Nogoyá, paraje denominado Puerto Esquina, que al igual que otros muchos jóvenes de nuestra ciudad se fueron a grandes ciudades en busca de un futuro mejor” explicó la ensayista. Según indican en su sitio web las Abuelas de Plaza de Mayo, Blanca nació el 20 de agosto de 1950. Se crió en el Paraje Puerta Esquina, en Rincón del Nogoyá. Enrique nació en el año 1944 en Rafaela, Santa Fe. Comenzó su militancia en el Partido Auténtico de Rosario. Juntos militaron en la Juventud Peronista, y luego en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban Cuca y a él Narigón Enri o Di Battista. El 13 de diciembre de 1975 nació Paula, primera hija de la pareja. El 11 de febrero de 1977 se produjo el ataque de un grupo de tareas que derivó en la desaparición de Enrique y las heridas que ocasionaron la muerte de Blanca, que estaba esperando su segundo hijo. En el año 1998 –el mismo año en que Paula obtuvo los resultados de los análisis y confirmó su verdadera identidad– los restos de Blanca fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense con intervención del Juzgado Federal Nº 1 de Santa Fe. Habían sido inhumados junto a otros cuerpos en un nicho común del cementerio de Santa Fe. Pudo comprobarse que había dado a luz. Paula logró la exhumación y el traslado de su madre a un cementerio de Venado Tuerto, ciudad en la que reside. Su padre continúa desaparecido. (El Diario)
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