Domingo 18 de septiembre de 2011
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Paraná
Paraná: siguen las denuncias por ruidos molestos en el Puerto
Desde Habilitaciones informaron que los controles se realizan pero hay vecinos que no soportan más la música a alto volumen. Afectado amenaza con acciones legales contra la Comuna si no obtiene respuestas por la vía administrativa.
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Sigue el malestar en los vecinos del puerto por el ruido de los boliches.

V

ecinos de la zona del Puerto Nuevo han vuelto a denunciar ruidos molestos por la actividad de confiterías, música a alto volumen y ensordecedora publicidad ambulante. En diciembre una familia de la zona había amenazado con iniciar acciones penales, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo para morigerar las molestias con un boliche lindero. Luego, en junio, volvieron a oírse quejas, que apuntaban a boliches de la Costanera, Güemes y Liniers. Desde el área de Habilitaciones municipal se informó la semana pasada que no se habían recepcionado quejas formales en el Edificio de Cinco Esquinas, donde funciona la Dirección, pero Ricardo Ribles, el vecino que vive en calle Liniers 384, pared de por medio con una gran confitería bailable, aseguró que presentó una denuncia por escrito en Habilitaciones, donde se consignan las quejas y “se intima al Intendente a hacer cumplir las ordenanzas” relacionadas con la actividad, sostuvo Ribles. Agregó que está decidido a “iniciar acciones legales” si no tiene respuestas por la vía administrativa. Ribles denuncia que la música suena a volúmenes más altos que los permitidos y que el boliche “no tiene revestimiento acústico”. Mientras, en el área de Diseño Urbano de la comuna perciben de otra manera el movimiento en el Puerto. Consideran que hay “baja conflictividad” en la zona, que es un sector adecuado para la actividad, “seguro para los jóvenes”; por eso piensan en afianzar el lugar como zona de confiterías bailables y actividades relacionadas. Se ha descartado por ahora impulsar su instalación en zonas extra urbanas, que no cuentan con todos los servicios, por “el riesgo” que esto implicaría para el público concurrente. Denuncia Si bien días atrás el boliche lindero a la casa de Ribles parecía haber moderado el volumen de su música, el fin de semana anterior, según contó, los sonidos volvieron a ser insoportables. “Mi cuñado, que se había quedado en casa, se levantó a las 5 de la mañana y les fue a decir que por favor bajaran la música. Días atrás presenté en el municipio un expediente, en el que intimo al Intendente (José Carlos Halle) que ponga las cosas en orden, bajo apercibimiento de iniciar las acciones correspondientes. Queremos que haga cumplir las ordenanzas de la acústica. Esto no da para más”, dijo, cansado. “Nos parece estar durmiendo en medio de la pista de baile”, comentó y se quejó también del ruido del entorno. “Hacen mucho ruido los autos, las motos con escape libre, está todo muy desorganizado. Habría que encontrar la manera de que todos se divirtieran y además haya personas que puedan descansar. Yo trabajo toda la semana y los sábados quiero descansar sin que nadie me moleste, quiero que me permitan tener la vida normal que siempre viví”, imploró. “Las ordenanzas son claras: no se deben superar los 90 decibeles y el local debe tener la acústica correspondiente y no parlantes prácticamente al aire libre como pasa acá al lado: tienen una carpa ahí, con un nailon y ponen un bafle a 150 o 200 decibeles, es lo mismo que la nada”, apuntó. “Entendemos que debemos llegar a un consenso con los dueños de la confitería, con la Municipalidad. Sería bueno que charlemos todos. No quiero perjudicar a uno ni a otro, ni que me perjudiquen. Trabajo seis días a la semana y quiero dormir”, finalizó diciendo. Puntos fijos El director de Habilitaciones municipal, Fabián Rueda, explicó que la comuna ha dispuesto “puntos fijos” en el Puerto que “controlan el sonido y toman la capacidad de cada local” –controlan el nivel de ocupación, que no puede ser superior a tres personas por cada dos metros cuadrados. “Tenemos un inspector todos los fines de semana en cada confitería para dar una respuesta inmediata a los vecinos”, señaló. “Cuando hubo denuncias por ruidos molestos, hemos ido a la casa del vecino, se le hizo la infracción correspondiente cuando los decibeles daban por sobre lo permitido”, sostuvo. Sin embargo, apuntó que muchas veces el problema no es tanto la música que emite el boliche sino el “ruido ambiente”. Ejemplificó: “Recibimos denuncias por Van Gogh (sobre Liniers) pero era superior el ruido ambiente que tomábamos que lo que salía de adentro del boliche. Una de las denuncias la había hecho la propietaria de un kiosco abierto hasta las 7 de la mañana, donde paran motos a comprar. Ese kiosco genera más ruido que cinco confiterías juntas”, comparó. “Antes de denunciar al Estado porque no hace un contralor, hay que identificar de dónde viene el ruido específicamente”, dijo aunque reconoció un factor de molestia importante en “el ruido que se genera la modalidad de publicidad rodante en la zona a las 3 o 4 de la mañana”. “Pero eso no es responsabilidad nuestra”, dijo por último, en referencia a que ese tipo de control debe hacerlo la Dirección de Medio Ambiente. Zonificación La ordenanza 8605 de 2006 establece los lugares donde se deberían ir ubicando paulatinamente las confiterías, entre ellos el Puerto, el Thompson, la Toma y Bajada Grande conforme fueran caducando las habilitaciones, la comuna ha decido priorizar el Puerto por entender que lugares como el Acceso Norte y la zona del Parque Industrial –también mencionados en la norma– “carecen de los servicios necesarios” suficientes para el que público pueda entretenerse de manera “segura”. Esto es, no hay líneas de colectivos que lleguen allí durante la noche, los servicios de emergencia están alejados, etcétera. Sobre el problema, Eduardo Loréfice, director de Diseño Urbano municipal explicó: “El tema de la localización tiene un grado de complejidad muy alto: mandar chicos al Acceso Norte o a lugares muy alejados es riesgoso, no se cuenta con infraestructura, no hay otros servicios. En cambio el Puerto es muy cercano al centro, hay comisarías, las emergencias pueden llegar, todos los otros servicios se pueden prestar con más normalidad. Asimismo, se pueden dar otros usos compatibles, tales como la actividad comercial, en otros horarios”, dijo. “Si bien se ha intentado pensar alternativas, y esto ha sido planteado desde el Concejo a la Comisión Asesora del Código (ver recuadro), no es lógico pensar en erradicar los boliches de la zona urbana, sería descabellado. Se pueden impulsar usos mixtos, con comercios de día y a la noche este tipo de negocios”, planteó. Y aunque reconoció que “cuando se mezcla con la parte residencial se generan inconvenientes con otros vecinos”, en el Puerto “hay muy baja conflictividad”, entendió. Quejas En relación con la quejas de los residentes en el Puerto, para Loréfice habría que “generar otro tipo de controles en las inmediaciones. Las quejas surgen por el movimiento que se genera a la entrada y a la salida de los boliches, con los jóvenes entrando y saliendo entrada la madrugada, la suciedad que suele quedar en la vía pública” pero señaló que en la zona “ha disminuido la conflictividad, no tenemos inconvenientes: son muy puntuales los casos de pelea, tampoco hay que generar una alarma por eso”, consideró. Destacó también que el Puerto “se ha recuperado a partir de los emprendimientos bailables y es correcto permitir que los boliches se ubiquen en ese lugar. Se trata de una actividad más en la vida cotidiana de la ciudad, no podemos erradicarla”, reflexionó. “Hay muchas inversiones en ese lugar y queremos consolidar allí actividades paralelas compatibles. Además hay cada vez menos residentes en la zona, y las propiedades se han valorizado mucho desde que el Puerto empezó a funcionar como sector de boliches”, sostuvo por último el director de Diseño Urbano. Preocupación del Concejo En noviembre pasado, el Concejo aprobó una Comunicación al Ejecutivo por la cual insistió con la conformación de una mesa para el análisis de la relocalización urbana de emprendimientos de diversión nocturna. El órgano, creado por Resolución 97 del Concejo sancionada en noviembre de 2009, debía funcionar en el seno de la Comisión Asesora del Código Urbano, y se invitaba a conformarla a representantes del Cuerpo y de las áreas pertinentes del Ejecutivo. Por otro lado, en marzo de este año el Cuerpo dio ingreso a un proyecto de Resolución de la concejal Cristina Sosa (PJ) por el cual se insta al Ejecutivo comunal a convocar a audiencia pública para considerar el funcionamiento y localización de boliches bailables. La preocupación con respecto al malestar que provocan algunos locales de diversión nocturna en Paraná cuyo funcionamiento es inadecuado: música a alto volumen, desmanes a la madrugada y suciedad en la vía pública eran los reclamos de vecinos de calle Corrientes, Puerto Nuevo zona del Mercado Central. Pero la iniciativa no prosperó.
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