Lunes 19 de septiembre de 2011
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Interés general
Habló Torrealday
Una enfermera dijo en el juicio por apropiación de bebés, que el Dr. sabía del ingreso de niños NN a una clínica. El profesional se defendió públicamente. Dice que se trata de algo armado referido a su actividad política.
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El doctor dijo que es inocente.
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e la redacción de INFORME DIGITAL El jueves último, en la audiencia oral y pública por la causa Hospital Militar, el testimonio de una enfermera del Instituto Privado de Pediatría (IPP), ligando al Doctor Miguel Torrealday a la recepción de niños NN en el sanatorio, habría provocado la renuncia del galeno a la asesoría que ostentaba en el ministerio de Salud de la provincia de Entre Ríos. En diálogo con radio f5 Torrealday explicó que “puse a disposición del gobierno mi renuncia, en vistas de lo que venia sucediendo, en aras de no perjudicar la relación del gobierno y por otro lado, porque venia cumpliendo una función estrictamente profesional de asesoría y coordinador en un programa de fortalecimiento institucional”. “A la renuncia la puse en consideración del Ministro del Área para allanar el camino, porque las cosas que se vienen diciendo y planteando, no siempre tienen un piso de realidad”, destacó. “Perseguido” En la extensa charla donde el profesional habló de todo, recordó que “yo fui un perseguido político en la revolución de 1976. En ese momento me desempeñaba como subsecretario de Salud en el gobierno de Don Enrique Tomás Cresto, además cumplía las funciones de coordinador de lo que se llamó Sistema Nacional Integrado de Salud y en función de esta representación, integré el Consejo General de Salud de este sistema”. “De aquella época –relató- aun me quedan recuerdos y por eso digo perseguido, porque tuve que deambular por muchos organismo de control del Estado, justificando los actos de gobierno. Para mi no fueron fáciles aquellas épocas. En el invierno había que dormir con la ventana abierta para escuchar si se arrimaba un auto o no”, y además “viví la experiencia de mi padre cuando le tocó la revolución de 1955 y de cuantas veces vinieron a buscarlo a él y se lo llevaron por problemas políticos”. “Aquella época” En base a estos recuerdos Torrealday reafirma “mis convicciones democráticas”, las que le hicieron “poner en conocimiento de la Organización de Abuelas de Plaza de Mayo, una situación que me parecía no era la correcta para que ellas estuvieran en conocimiento”, de la cual se percató “luego de ver, por una situación circunstancial, un libro de producción que llevábamos –en el IPP-”. Más adelante el ex asesor del ministerio de Salud destacó que “en esa época, cuando concurríamos a las maternidades, en las puertas de las salas de parto había un foco celeste y uno rosado que indicaba si había nacido varón o nena, cuántas veces me tocó ver un varón vestido con ropa de nena y a la inversa, no teníamos los ecógrafos que hoy tenemos y podemos identificar el sexo durante la gestación, eran momentos muy puntuales que hay que recordar para ver en qué contexto se desarrollaba la medicina en la época y las prestaciones de salud”. De esta aclaración, la interpretación que quiere Torrealday se infiera es que basándose en la descontextualización, la Justicia puede caer en una mala interpretaron de su actuación en aquellas circunstancias que en sus palabras suenan hasta caóticas. Y al consultarle si esto es lo que él quiere indicar, respondió que “si, esa desconceptualización que hace es una realidad, fácilmente se puede recordar –ese ambiente de desconcierto en las salas de parto-, solamente hay que decirles –o hablar- a aquellas familias que tuvieron chicos en esa época cómo era, el manejo, el desempeño, en esa época lo que nosotros”, remarcó para decir también que era tan diferente ese momento que era muy valioso “lo que heredamos de nuestros abuelos, la confianza, eran todas relaciones de confianza, usted compraba una casa, se comprometía a venderlo o lo que fuera y la palabra valía, hoy lamentablemente, en función de las nuevas realidades tenemos que tener una serie de requisitos, por ejemplo desde hace unos años tenemos la identificación del recién nacido, antes eso no existía, venían y le traían un niño con nombre y apellido y era la palabra de la familia”, contra lo que parece ser, un médico no podía hacer nada, según Torrealday. “Un momento difícil” El galeno dijo que “esta situación para mi no es nada fácil y tampoco los comentarios que se hacen sobre nuestra institución, una institución que ha marcado un rumbo, que tiene un prestigio ganado por el desempeño y el trabajo que hemos llevado durante 35 años -en los cuales- tenemos 9.000 nacimientos y egresos de recién nacidos. En esta empresa trabajan más de 40 personas, todos se han sentido lastimados por los comentarios”. Un tema “político" Torrealday interpreta las denuncias como “un tema fundamentalmente político y que mi presencia en esa institución y mi carrera política, han perjudicado a la institución y a mis compañeros de trabajo”. Su relación con el gobierno “Yo empecé a cumplir tareas hace dos años, desde el mes de julio. Fui convocado para un consejo consultivo para la epidemia del dengue y la gripe. Me convocó el ministro de Salud, -Angel Giano-. Después pasé a cumplir tareas de asesor con un contrato de obra, porque soy jubilado y no puedo tener designación ni cobrar un sueldo de la provincia. El 18 de julio de este año fue designado como coordinador del Programa de Fortalecimiento, como consecuencia de haber realizado un trabajo de más de un año en relación con la Universidad de La Plata y con el Instituto de Normalización Universitaria en Salud, a través de un convenio que ellos tenían con la Oficina Panamericana de la Salud, que era –a la vez- un acuerdo que tenían con la provincia”, indicó. El doctor dijo que fue “designado por el Decreto número 2.590. En ese decreto va a ver que me asignan las funciones de coordinador y en el segundo artículo me suspenden los beneficios de la jubilación, por lo tanto, mientras yo percibí la remuneración en concepto de coordinar, a mi se me suspendió el pago de las jubilaciones”, indicó para desmentir que cobraba, además de los $9000 mensuales por parte del gobierno, su jubilación. No es la primera vez “A titulo personal y hasta familiar, hemos sido totalmente agredidos por quienes emiten opiniones al respecto. No es la primera vez, hace veinte años tuve un tema similar que después en la Justicia se dirimió que nada de eso era cierto”, y sobre esto indicó que “sé que como funcionario estoy expuesto a los comentarios, pero como ciudadano no puedo hacer comentarios sobre otras personas porque sería infamia, acepto las reglas de juego, pero quiero decir que no tengo ninguna culpa ni cargo por el contrario, soy totalmente inocente. La denuncia Sobre lo que dijo la enfermera en el juicio, destacó que “por el hecho de haber sido un perseguido de aquél gobierno revolucionario cuando en el año 1976 dejamos la tarea, es impresionante, a mi se me cerraron muchas puertas como profesional, prácticamente no tenia posibilidades de recibir ningún recién nacido en las instituciones sanatoriales, no conozco las dependencias del Hospital Militar, nunca he ido y si hubiese sido una derivación del Hospital militar –la de los mellizos Negro-, créame que lo recordaría por aquel impacto que tuve en el año 76´, cuando la revolución”. “Estoy convencido de que es una causa en la que no tengo nada que ver, soy inocente y la institución de la cual formo parte, ha actuado en función de las necesidades de los recién nacidos y ha actuado en consecuencia. Personalmente me siento totalmente inocente por lo que me da la sensación de que también los interrogatorios han sido orientados y dirigidos, pero bueno, es un problema mío, es una interpretación personal, como ciudadano me las banco, pero lamentablemente en esto también están en juego mi señora, mi hija y mis nietos”. Torrealday planteó “haber actuado como un ciudadano democrático, haber puesto en conocimiento de los organismos de Derechos Humanos, lo que entendí que ellos debían investigar”, de esto agregó que “puse en conocimiento de esta situación en el año 1999, han pasado doce años, fui a declarar a un juicio a Rosario por esta situación en el año 2003 y ahora me toca vivir esta situación en la ciudad de Paraná”. Caso Calero Cuando se produjo el recordado asesinato del funcionario del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (Iapv), el escribano Rubén Calero –año 1991-, Torrealday vivió una situación similar a la que atraviesa hoy día. Es que en ese momento desempeñaba funciones en la Secretaria de Salud y se dijo que en una lancha de su propiedad se había trasladado el cadáver del funcionario mencionado para luego arrojarlo a las aguas del Paraná. “Cuando ocurrieron aquellos hechos me encontraba en Washington en una misión oficial sobre lactancia materna en la organización Panamericana de la Salud”, recordó. “Cuando llego me encuentro con que habían allanado la casa y que a mi señora la habían trasladado en búsqueda de dos embarcaciones. Después, judicialmente se demostró que una de esas embarcaciones estaba en Villa Paranacito, donde fue enviada para la reparación del casco porque me lo había roto el trailer” y “la otra estaba fuera de uso porque el motor se me había caído al río y todo eso fue totalmente verificado, por lo tanto, ninguna de mis dos embarcaciones pudieron haber actuado en aquél hecho lamentable en la que siempre recordamos al escribano Calero”, dijo Torrealday. Y agregó que es verdad que “en aquel momento, la causa, motivó la posibilidad de mi renuncia”. Pero cuando llegué, le expliqué al doctor –Jorge- Busti, que era gobernador en ese momento, él aceptó mis explicaciones y pude continuar en el ejercicio del cargo en el que me desempeñaba hasta la finalización de su mandato”. “Los nombres y apellidos de aquella época, aparecen hoy”, y esto genera suspicacias en el doctor que le hace pensar “que hay una inquina personal, no cabe en mi otro análisis, hay una situación puntual y personal, en aquella época di respuestas y se aclararon los hechos”. La enfermera y el trabajo en la dictadura “No reconozco, no podría identificar a las personas que hicieron esta observación –sobre el recibimiento de niños NN en el IPP-, pero me llama la atención que se recuerde el hecho y –la enfermera- hace mención como que venían del Hospital Militar y esos datos no eran consignados. Me da la sensación de que a esa testigo se le armó la explicación”, dijo. Por ello Torrealday remarcó que “cuando se ingresaba a la sala para atender al paciente, teníamos un portacarpetas donde estaban, en un plano inclinado, todas las carpetas que se estaban atendiendo. Todas tenían su nombre, apellido y el médico de cabecera, porque era una institución abierta. Todo eso estaba a la vista de todos los que trabajaban, profesionales, enfermeras, mucamas y del personal administrativo, por lo tanto, nada se ocultó”. “La testigo dio muchas precisiones pero no recordaba el nombre de las compañeras que trabajaban con ella, por lo tanto y en virtud de mi convencimiento de mi inocencia, debo decir que nada de eso es cierto”, remarcó en diálogo con radio f5.
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