Domingo 30 de octubre de 2011
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Interés general
Entre Ríos no escapa al crecimiento y al envejecimiento poblacional
En el planeta, hay mil millones de habitantes más que hace sólo 13 años. En 2050 seremos 9.300 millones. El crecimiento viene acompañado por un envejecimiento y no por más nacimientos. Cómo se refleja la tendencia en Entre Ríos.
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a población vive más años. Ese es un dato incontrastable de la realidad, que lo certifica la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su reciente informe sobre el progreso de la cantidad de personas que habitan el planeta Tierra. La expectativa de vida promedio ha aumentado 20 años desde 1950 en adelante, al pasar de 48 a 68 años. Entre Ríos no escapa a esa tendencia mundial. El último censo nacional de población y vivienda, que se realizó en octubre de 2010, hace un año, en todo el país, mostró que en Entre Ríos la franja de población de 65 años y más se duplicó desde 1960 a 2010: pasó del 5,5% al 10,3%. Y bajó la incidencia de la población de 0 a 14 años: en 1960 representaban el 37,2%, y en 2010, el 26,2%. Hoy la población de Entre Ríos es de 1.235.994; de éstos, 324.299 personas están en la franja etaria que va de los 0 a 14 años (representan el 26,2%); 784.742 personas tienen entre 15 y 64 años (representan el 63,5%); y 126.953 tienen 65 y más años (el 10,3%). Hoy, más La provincia, va de suyo, es un grano de arena en el ancho mar de la población mundial: apenas 1 millón, sobre una población mundial que llegará hoy, domingo 31 de octubre, a 7 mil millones de personas, mil millones más que hace sólo 13 años, y 6.000 millones más que al comenzar el siglo XIX, según las proyecciones que maneja las Naciones Unidas. Los datos los dio a conocer en Londres el Fondo de Población de la ONU, Unfpa por sus siglas en inglés, y el anuncio vino acompañado con cinco interrogantes que plantea la nueva situación poblacional planetaria. Safiye Cagar, vocera de Unfpa, verbalizó esos interrogantes: ¿cómo asegurar que cada uno de nosotros tenga un nivel de vida digno y al mismo tiempo, preservar los recursos de la Tierra? ¿Cómo reducir la brecha entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres? ¿Cómo lograr que las ciudades sean aptas para vivir? ¿Que las mujeres tengan la libertad suficiente para decidir en materia de reproducción? No es poco. Interrogantes El hito de siete mil millones de personas, número que la Tierra alcanza justamente hoy, va acompañado, según el informe, de éxitos, reveses y paradojas. Aquí, algunos datos: * Si bien, en promedio, las mujeres tienen menor cantidad de hijos que en el decenio de 1960, la cantidad de seres humanos sigue aumentando. En algunos países las altas tasas de fecundidad perpetúan la pobreza, mientras que en algunas naciones ricas el bajo número de adultos en actividad laboral pone en peligro los sistemas de seguridad social. * La expectativa de vida promedio ha aumentado 20 años desde 1950, de 48 a 68 años, pero se estima que más de 880 millones de personas a nivel global aún no tienen acceso a fuentes seguras de agua potable, y 2,6 millones carecen de servicios básicos de sanidad como excusados. * La Tierra en 2011 alberga enormes desigualdades. En 1960, el 20% más rico de la humanidad percibía el 70% de los ingresos. Pero en este siglo todo cambió, para peor. En 2005, de acuerdo al Banco Mundial, ese porcentaje había aumentado al 77%: o sea, más riqueza, en menos manos. Ese mismo año, la misma institución estimó que el número de personas viviendo en extrema pobreza, con 1,25 dólares o menos al día se situaba en 1.400 millones. * En el planeta viven 1.200 millones de adolescentes o preadolescentes, de entre 10 y 19 años. Pero más de 101 millones de niños en edad escolar no van a la escuela, y de este grupo, más de la mitad son niñas. Se estima también que de los más de 770 millones de analfabetos adultos, dos tercios son mujeres. Y para esta parte del continente, para Latinoamérica, la ONU se centró en el estudio de nueve países, entre los que se incluyen China, Egipto, India y México. Uno de los temas analizados en el caso mexicano es el impacto de la educación sexual en las decisiones reproductivas. En el sur El crecimiento poblacional, asociado a particularidades de la región, plantea un escenario complejo para los países de Latinoamérica. Hay una alta tasa de urbanización, y de envejecimiento. Pero además, un alto nivel de analfabetismo y no acceso a los servicios educativos para amplias franjas de menores. A eso, se suman las erráticas políticas educativas en algunos países que no atienden a la necesidad de instrumentar programas de educación sexual, una estrategia que, a juicio de la ONU, haría aplazar la edad de inicio de la primera relación sexual. “Los estudios de evaluación han mostrado que la educación sobre sexualidad tiene repercusiones en cuanto a aplazar la edad de la primera relación sexual, acrecentar la utilización de métodos anticonceptivos, especialmente condones (preservativos), y reducir los niveles de violencia contra las adolescentes. Esto redunda en la reducción de los embarazos precoces y no deseados y en la disminución de la cantidad de casos de VIH/Sida”, señala en el informe Gabriela Rivera, oficial auxiliar de Programas en la Oficina del Unfpa en Ciudad de México. La población de América Latina es actualmente cercana a los 600 millones, un 8,6% de la población mundial, y se estima que llegará en 2050 a los 750 millones. Entre los desafíos principales para la región se encuentran la creciente urbanización y el envejecimiento de la población. El número de adolescentes y preadolescentes, entre 10 y 19 años, es de 1.200 millones. “En los próximos 25 años, la población urbana de América Central se va a incrementar en 40 millones de personas. Lo importante es ver cómo se está planificando para este crecimiento poblacional”, dijo a la BBC José Miguel Guzmán, jefe de población y desarrollo del Unfpa. Por otra parte, “la población de América Latina mayor de 60 años se duplicará entre 2010 y 2030 (sólo 20 años), pasando de 59 a 118 millones”, agregó Guzmán. Si se mira a la realidad más chica de Entre Ríos, se observa que en 1960 la población de 65 años y más era de 44.582 personas, y en 2010, de 126.953 personas. Y que el 40% de la población total de la provincia se concentra en sólo dos departamentos, Paraná y Concordia. ¿Habrá para todos en 2050? Parece ciencia ficción, pero hay estudios que ya ubican la realidad del planeta treinta años hacia adelante. Por ejemplo, en 2043: para entonces, la ONU prevé que en la Tierra habiten 9.000 millones de personas, 2 mil más que las que hoy ocupan suelo terráqueo. La ONU prevé que la población mundial llegará en 2050 a 9.300 millones. En el siglo XXI, Asia seguirá siendo la región más poblada, pero África ganará terreno. Se prevé que su población se triplicará, de 1.000 millones en 2011 a 3.600 millones en 2100. En un planeta que enfrenta el impacto del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, el gran interrogante es cómo proveer una vida digna para otros dos mil millones de personas en forma compatible con la preservación de la Tierra. La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, FAO, advirtió en el pasado que será necesario producir un 70% más de alimentos para 2050. El informe de la ONU afirma, por su parte, que si desde ahora se realiza una correcta planificación “nuestro mundo de siete mil millones y más podría tener ciudades prósperas y sostenibles”. El documento recuerda la importancia de ofrecer información para los más de 200 millones de mujeres en el mundo en desarrollo que quieren acceso a la planificación familiar pero no lo tienen. Pero para muchos no se trata simplemente de controlar la población, sino de reducir los patrones de consumo en los países desarrollados. El biólogo Paul Ehrlich advirtió sobre el impacto de la población en los recursos y ecosistemas del planeta. En su libro de 1968, titulado “La bomba de población”, Ehrlich ya advertía sobre los riesgos de un crecimiento descontrolado del número de personas en el planeta. ¿Qué problemas ve Ehrlich hoy en día? Desde la Universidad de Stanford, el biólogo señaló que “estamos viendo distorsiones climáticas que llevan a aumentos en el precio de los alimentos, pérdida de biodiversidad, deterioro en los servicios aportados por ecosistemas (...) y una reducción en la probabilidad de que pueda evitarse el primer colapso catastrófico de una civilización global”. “Cuando es necesario, las sociedades humanas han mostrado una habilidad increíble de cambiar rumbos hacia nuevas direcciones. Por ejemplo, los patrones de consumo cambiaron de un día para otro durante la Segunda Guerra Mundial y vimos el éxito de los movimientos de derechos civiles. Soy optimista de que cuando llegue el momento, la forma en que tratamos el medio ambiente y a otros seres humanos será tema prioritario en todas partes. Mi único temor es que esto no suceda a tiempo”, opinó.
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