Martes 03 de enero de 2012
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Policiales
El 2011 terminó con 21 homicidios en Paraná
En el año que acaba de finalizar se produjeron en la capital provincial 21 muertes violentas provocadas en las que tuvo que intervenir personal especializado de la División Homicidios de la policía entrerriana.
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Uno de los casos más estremecedores fue el doble femicidio de Barrio Humito.

L

a División Homicidios de la Policía de Entre Ríos funciona en las oficinas situadas en la esquina de calles Churruarín y Ayacucho de Paraná. La repartición depende de la Dirección de Investigaciones, a cargo del comisario Ángel Ricle, e interviene también ante casos de muertes por autodeterminación y naturales que despierten algún tipo de dudas al juez interviniente, por lo que su actividad es intensa a lo largo de todo el año. A través de un informe oficial que contabilizó los hechos de 2011, se contabilizaron un total de 21 homicidios en la capital provincial. En este registro, se precisó que el primer caso de muerte violenta causado de manera dolosa ocurrió el 7 de enero en calle Necochea de esta ciudad, en la que se registró la muerte de Jonathan Emmanuel Abrahám, producto de heridas de arma blanca. Según las versiones, la víctima mantenía una ríspida relación con familiares y allegados de una joven que había sido su pareja, hasta que finalmente se produjo una pelea en la que, entre otras personas, habría participado Walter Nichéa, a quien se le endilgó haber empuñado el cuchillo matador. Al otro día, el 8 de enero del año pasado, otra muerte violenta ocupó a los investigadores. Fue en el Volcadero municipal, donde Gustavo Javier Portillo, de 23 años, recibió un disparo de un arma de fuego que habría empuñado un menor de 16 años. El adolescente victimario resultó ser un familiar directo de un hombre asesinado años atrás, de apellido Larrosa, a quien se lo conocía en el ambiente como Juan del Diablo. El 22 de enero de ese mismo año, un nuevo hecho de sangre conmocionó a la opinión pública, al conocerse que un hombre había asesinado de un tiro a su propia hermana. Fue en calle División de Los Andes, en las últimas horas de la tarde, cuando Graciela Beatriz Larrosa, de 53 años; su concubino, Alberto Cabañales, de 47; y un tercero, llegaron a un domicilio de la mencionada arteria. Allí, José Larrosa oficiaba de cuidador, y recibió a sus parientes que lo increparon por problemas familiares y por los derechos sobre una propiedad. Ante la negativa del cuidador de atenderlos, se generó una situación muy violenta en la que fue atacado por los visitantes, por lo que se defendió de la agresión disparando con una carabina calibre 22 que tenía en la casa, ocasionando la muerte de Graciela, su propia hermana. Finalmente, el juez Carlos Ríos entendió que actuó en legítima defensa y lo sobreseyó. Cuatro días después, el 26 de enero, Luis Ezequiel Barrios fue asesinado con un puntazo de arma blanca en el pecho por Hernán Gabriel Roldán, tras una discusión que mantuvieron en una cortada de Bajada Grande. Para finalizar el agitado mes de enero, el día 31 se encontró el cuerpo sin vida de Cesar Vallana, un septuagenario que vivía solo en su casa de calle Santiago del Estero de Paraná. El cadáver estaba en descomposición y tenía una bolsa plástica en la cabeza. Se supo luego que el hombre había permitido la entrada a su casa de algunos sujetos que vivían en la marginalidad, y que en determinado momento decidieron asaltarlo. Un testigo habría hecho conocer que los acusados, de apellidos Monzón y Hernández, no solo robaron elementos de la casa el primer día, sino que siguieron llegando a la casa en remís, sacando elementos de valor, hasta que los olores nauseabundos del cadáver alertaron a los vecinos. Morci, Chupa y Zapallito Luego, recién el 6 de marzo de 2011 se produce un nuevo crimen y tuvo como escenario una casa de barrio Anacleto Medina en Paraná. La víctima, Diego Ramón Goró, de 32 años, habría mantenido una agria discusión con integrantes de su familia –especialmente una hermana– y otras personas, finalizaron con el accionar de alguien que buscó callarlo, aplicándole siete puñaladas. Se acusó de este injusto a Víctor Hugo Escobar, quien fue detenido. Dos días después, el 8 de marzo, asesinaron a un conocido personaje del hampa local, quien en vida se llamara Jesús Benito Miño, de 34 años, alias El Yaca. Fue una emboscada que le habrían preparado tres personas, de apellidos Paniagua, Afranchino y un menor, quienes con los escopetazos también hirieron de gravedad a Vanesa Cuadra, la mujer de Miño. El Yaca tenía salidas condicionales de la Unidad Penal Nº 1, donde purgaba pena por varios delitos, entre los cuales también cargaba con la muerte de su padrastro, de apellido Rodríguez, ocurrida en enero de 2004. El 23 de abril se hablaba de un ajuste de cuentas entre punteros y traficantes de drogas, cuando se encontró asesinado a Marcelo Jesús Fernández en barrio Paraná XVIII. El padre de la víctima rechazaba que su hijo fuera traficante. “Es ladrón, pero no anda en drogas”, había dicho el hombre. Por este hecho fueron detenidos tres peligrosos delincuentes locales: Cristian Hernán Ballesteros, alias Morci, de 35 años; Germán Daniel Gómez, de 28, alias Chupa; y Alejandro Poissoneau, alias Zapallito, de 21 años. Doble femicidio Otro homicidio se constató el 14 de junio. Fue en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná y la víctima fue Mario Guillermo Cáceres, a quien lo apuñalaron con facas –armas blancas de de fabricación casera– otros internos de apellidos Capdevilla, Beber, Palacios y Rodríguez. El 26 de junio mataron a Jonathan Guzmán, de 28 años, en una trifulca en el bar El Sitio –clausurado finalmente por un posterior caso de trata de personas y prostitución infantil– en barrio Anacleto Medina. Por el hecho fue detenido un tal Washi Villaverde como autor del crimen. El 2 de julio asesinaron al empleado municipal Carlos Gramasco. Fue también en Anacleto Medina sur. Se determinó en la etapa procesal que lo apuñaló, tras una discusión entre ebrios, Cristian Salinas, que fue detenido y procesado por el hecho. La estadística salta al 8 de agosto, día en el que se produjo uno de los casos más horripilantes del año. El doble femicidio de barrio Humito. Las muertes de Vanina Hemmerling, de 33 años y de su hija, Adriana Ceteau, de 17, que estaba embarazada. Fueron golpeadas, estranguladas y quemadas sobre un colchón por Adrián Ávalos, quien luego de prenderlas fuego cerró la humilde finca por fuera con un candado. Ávalos tenía antecedentes por violación y se había casado con Hemmerling en la Unidad Penal 1. Fue procesado y no se le permitió la excarcelación. El 15 de septiembre fue encontrado el cuerpo sin vida de Ramón Fernando González, de 14 años, en jurisdicción de barrio Padre Kolbe. Tenía un impacto de bala en la espalda y la investigación condujo hasta Matías Villanueva, de 35 años, quien le habría disparado en venganza por el supuesto robo de una motocicleta. El 28 de septiembre se produjo el asesinato de Raúl Márquez, en un humilde rancho de calle Lébhenson al final. Lo asesinaron con golpes de pala en la cabeza. El 1 de octubre se produjo otro crimen dentro de la Unidad Penal 1 de Paraná. La víctima, Luis Alberto Maldonado. Fue acusado por el asesinato otro interno, Gustavo Matías Romanutti. Trasfondo de drogas El 31 de octubre Paraná volvió a verse sorprendida por otro caso resonante. Fue un doble homicidio, del cual fueron víctimas Alicia Liliana Lascano y su marido, Orlando Salvador. Ocurrió en barrio Humito y según lo investigado, la pareja intentaba salvar a un hijo, Sebastián, de 20 años, del accionar de Abelardo Sandoval, a quien se le conocía por comercializar drogas en el barrio y que usaba al muchacho para sus menesteres ilegales. Sandoval fue procesado pero pasó el fin de año excarcelado. Las primeras planas de los diarios titularon al otro día del 15 de noviembre sobre el asesinato de Alicia Grimaldi, cuyo cuerpo sin vida fue hallado en su casa de calle Chacabuco 678 de Paraná. Murió asfixiada, porque quien entró a robarle le ató pies y manos y le colocó una bolsa plástica en la cabeza. Sindicaron como presunto autor a Adrián Leguiza, quien permanece detenido a disposición de la Justicia. Ya en el último mes del año 2011, el 2 de diciembre, se informó sobre la muerte de Martín Adolfo Bordón, de 29 años. Lo balearon en una pierna, según su padre, por resistirse a pagar “peaje” para salir de barrio Jauretche, donde había sido invitado por un amigo. El balazo le seccionó la arteria femoral y murió desangrado. Los atacantes están identificados y sometidos a proceso. El 10 de diciembre, en calle Luis Palma al final, de barrio Anacleto Medina, Jorge Rodríguez, de 33 años recibió un balazo en pleno rostro. Se acusó del hecho a Alberto Mendoza. El 18 de diciembre, Ángel Alberto Coronel, de 31 años fue asesinado con 3 disparos de arma de fuego por la espalda y su hermano Rodrigo, de 18 alcanzado por proyectiles, mientras estaban parados en la esquina de calles División de los Andes y Salvador Calí. Se habla de un ajuste de cuentas y se relacionó con el ataque a un sujeto de apellido Mastrachio, apodado El Pollo. Finalmente, la estadística cerró el 29 de diciembre con el brutal femicidio ocurrido en Viale, donde fue encontrada sin vida Patricia Montórfano, de 47 años. Se acusó de la brutal golpiza que le ocasionó la muerte a su pareja, un tal Freddy Rojas, que quedó detenido a disposición de la jueza Elisa Zilli.
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